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sábado, 28 de enero de 2017

Soledad de San Jerónimo

Año 1927

Alabada la apostura
de la Virgen de un tal Mena,
la elegancia y la finura
de quién bordó su colmena
con la miel del abolengo,
con la melaza y realengo
que hace de Ella puro estilo.
Alabado sea el vilo
de su incontable belleza,
su virginal gentileza,
su indiscutible atractivo,
su evangélico objetivo
su catequética nueza
que es de Lyon el motivo.
Y alabada sea su gracia,
su anónima compostura,
su inigualable primor;
su llorar con el dolor
de la que es Dama y Señora.
Y alabada sea la hora
que del Olimpo del Arte
se rompió el molde y la parte
más bonita y maternal
como apuesta virginal
sacrosanta y “sacro guapa”
se hizo aguijón y grapa
que nos grapó el corazón.

Alabada sea la mano
que parió tal Dolorosa.
Fijaos cómo es la cosa
que sin émula y rival
es la obra más genial
que apodan Virgen Llorando.
Alabado el cómo y cuándo
del taller y magisterio.

Alabado el talle serio;
el giro, el pose, las manos
cada uno de los hermanos
que componen tu Hermandad.
Alabados tus arcanos

VIRGEN DE LA SOLEDAD. 

Fotografía de Antonio Orantes. Año 1913