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miércoles, 27 de julio de 2016

100 años de un milagro

Así amaneció el 27 de julio de 1916 el exterior de las Angustias. 

Aquel julio, puede que la ciudad escribiera la historia de amor más grande de todos los tiempos.


Con cuánta pena se iba
el sol de julio esa tarde
de Granada.
Con qué devoción cautiva...
-“¡Angustias que Tú nos guardes!”,
La dejaban.

Salía el pueblo por la puerta
de la Casa de las Casas.
Nueve y media;
a la Carrera desierta
julio, veintiséis y Ánimas.
¡Sin tragedia!

Tocaron fieles los bronces
de los cipreses de piedra:
las campanas.
Y en la Sacristía entonces,
el cura, casulla yedra,
se quitaba.

Lo último en apagarse
aunque Ella nunca se apaga:
Camarín.
Manuel García va a darse
con resplandores de flama
y el hollín.

Auxilio, fuego, auxilio
que en su santo tocador
se extienden
las llamas como un exilio
que prenden alrededor
y ascienden.

Por Dios, aprisa, gritaba
mientras el santo senado
ya ardía.
Manuel García llamaba
bajo el humo cobijado
que crecía.
  
La cúpula del Palacio
del Senado Virginal
de María
ardiendo en fuego despacio
y torciéndose el cristal
que partía.

Desde el óculo dorado
del techo senatorial
de su cuarto
hay un ímpetu quemado
que en apetito infernal
no está harto.

Aprisa va el campanero
más aprisa el sacristán,
sacerdote...
La Virgen es lo primero
(en pensar no tardarán)
cuando explote.

Repicando en amenaza,
volteando por el trance
las campanas
anuncian la circunstancia
telegrafiando el avance
de las llamas.

¿Minutos? Quizás segundos.
Y hasta menos lo que tardan
en llegar
los devotos más profundos
que ante la puerta se espantan
de pensar...

De pensar lo doloroso
de imaginar que se pierda
lo primero
De soñar con el penoso
suceso que extinguiera
su lucero.

Cuando llegan los bomberos
Granada ya ha traspasado
los umbrales
Cuando llegan los bomberos
el pueblo ya había cruzado
los reales.

Entró la gente a tropel
y más de cien granadinos
sin pensarlo
se volvieron un bajel
que iba abriendo los caminos
incendiados.

Pineda, Lopera y Luis
con la sangre de rubíes
¡A la calle!
Zegrí, Millán y Martín
con las manos carmesíes
de cristales.

De repente un italiano
un circense, no lo duda
 y a caballo
de su Circo del Campillo
fue el héroe de una hazaña
de caudillo.

Granada fue una cadena
de quemaduras y manos
que la amaba.
Y Frasquito Yerbabuena
granaínas y fandangos
le cantaba.

No había tenores altivos
no hubo voces de sopranos
que sobraban,
que tenía a los nativos
y a su hijos más cercanos.
¡Le bastaban!
  
A la puerta de la Iglesia
entre ampollas cenicientas
de los suyos,
La Virgen de las Angustias
se asoma entre las tormentas
y barullos.

Mientras los vidrios explotan
y el fuego no se detiene
la Señora,
a Granada la pivotan
y Granada la sostiene
sin demora.
  
Un mar de hijos se suma
un mar de manos camino
a Catedral,
viajó como la bruma
con tesoro granadino
sin igual.

La procesión de traslado
fue la más grande ocasión
antes vista,
porque llamando a sagrado
la fe fue la rebelión
no prevista.
  
Junto al Conde de Guadiana
los braceros de la vega
por igual.
Y la Mejor Ciudadana
entre el Condado de Agrela
va triunfal.

A una, todos a una,
por título, todos Hijos
de Angustias
Os pido que hagáis la suma
de las amplias y prolijas
mil liturgias.

A una, todos a una,
y en todos Granada entera
la labor
que nunca, nunca y ninguna
y en otra ocasión se diera
tanto amor.

Aquel 26 de julio
nueve y media de la noche
mi Granada.
Salvó su mejor peculio
con un fraternal derroche
de su alma.

Aquella noche el tesoro
más preciado y preferido
de Granada
la joya con más decoro
del joyero más querido
fue salvada.

Y a casi un siglo de aquello
no sé si os daréis cuenta
¡quién lo duda!
se dio el suceso más bello
que la historia nos recuerda
con ayuda.

Y sigue por granaínas
cantando nuestro Frasquito
Yerbabuena
que repiten las esquinas
como ahora yo repito
“en mi Alacena”:

La Virgen de las Angustias,
la que más Altares tiene,
porque no hay un granadino

que en el pecho no la lleve... (1).

(1)   Granaína y fandango improvisado el 26 de junio de 1916 por Frasquito Yerbabuena.

Sobrecogedora imagen del interior de las Angustias la mañana del 27 de julio de 1916-. 


Para saber más de lo acaecido: PINCHAR AQUÍ

Los versos, son coplas de pie quebrado, fragmento de mi PREGÓN PATRONAL a la Virgen de las Angustias, pronunciado en 2014. 





martes, 5 de julio de 2016

Spider-Man era granadino


José Puertollano nació en Granada en 1873. Pero cuando en 1890 se funde el circo más importante que tuvo la España del momento, el Circo Feijoo (que debe su nombre a su fundador, el gallego Manuel Feijoo-Salas) él no sabe aún que le cambiará la vida. En el Corpus de 1892, ese año donde la ciudad se preparaba para vivir el frustrado IV Centenario del Descubrimiento arriba el circo. El joven José Puertollano se presenta ante los circenses y les explica sus habilidades. Es capaz de andar a considerables alturas sin miedo alguno a las caídas. Acaba de nacer un mito de la España del primer tercio del siglo XX: nuestro paisano, será desde entonces, el REY DE LAS ALTURAS.


En el circo Feijóo conoció a la que con el tiempo se convertiría en su mujer, otra equilibrista sin temor alguno con la que hizo los dúos más sorprendentes de la España de la época. El circo arribó a Estepona (Málaga) y la función no pudo llevarse a cabo porque se había desatado un temporal sin precedentes. El fuerte viento amenazaba los tejados de la Iglesia Parroquial esteponera  y la veleta ya se había doblado. Probablemente el peso del hierro amenazara con derrumbar los tejados por lo que, José Puertollano se ofreció para desmontarla. Acababa de darse cuenta que podía usar su habilidad para algo más que el circo. Abandona la compañía, se queda a vivir entre Estepona y Cádiz, en la Línea de la Concepción nace su hijo Miguel y comienza un periplo, que le valdrá a él y a su familia un nuevo nombre: LOS ESCALA TORRES.


Años después los encontramos en Galicia. Alfonso XIII visita Santiago de Compostela el 25 de julio de 1909 para presentar la ofrenda al Apóstol e inaugurar la histórica Exposición Gallega celebrada aquel Año Santo. Al joven Rey le aguarda una sorpresa y en la plaza del Hospital (hoy del Obradoiro) observa atónito cómo el granadino José Puertollano, desde 85 metros de altura grita “MAJESTAD”. El rey, el presidente del Gobierno, Antonio Maura, y el alcalde compostelano Francisco Piñeiro vieron andar sobre la punta del pararrayos que corona la Torre del Reloj de la Catedral a nuestro paisano, que ascendió a escondidas para darse a conocer al Rey, ya que El Cabildo de la Catedral le había prohibido la subida; en todo lo alto de la Berenguela,  se presentó como “el escala torres granadino”. Para ello trepó de madrugada, se ató al pararrayos, durmió a pierna suelta y luego esperó la llegada del Rey.


Horas después de esta proeza el granadino Puertollano deseaba acercarse al Rey. No sin dificultades logró llegar a presencia regia y entregar al Rey un memorial con sus hazañas además de pedir la autorización de Alfonso XIII para escalar las torres de España. Desde ese momento, Puertollano logró su objetivo: ganarse la vida con sus ascensiones. El arzobispado compostelano lo contrata para pintar torres, enderezar pararrayos y mil menesteres más que lo tuvieron ocupado en Galicia hasta 1917 (ocho años). La familia creció y con ella las virtudes que los bautizarían como los HOMBRES ARAÑA. Así reza en la prensa de 1911.

El granadino José Puertollano posa desde un campanario

Al ser más económico que un andamio y provocar un divertimento popular sin precedentes, José Puertollano trabaja en las parroquias de Silleda, las basílicas de Mondoñedo, Orense y Lugo. En las fiestas de San Froilán de 1910 de la capital luguesa hizo el delirio. La prensa nacional ya se hace eco de él y como demuestra la foto de arriba, de Mundo Gráfico (1911), tiene repercusión nacional cuando asciende a la Parroquial de El Grove a realizar su trabajo.  Las chimeneas industriales de Vigo y La Coruña lo conocieron bien hasta que la popularidad lo lleva a incluir en sus demostraciones a sus hijos Miguel y Gloria. Al principio realizando acrobacias en los intermedios de las proyecciones de cine. En marzo de 1912 en Noya (La Coruña) fallece su esposa y el hombre araña, que ya es conocido como tal, continúa en Galicia hasta 1918.

La proeza de Oporto.

Un año antes, en 1917 decide exhibir sus dotes en Portugal, de donde fue expulsado tras ser acusado de espionaje. La Frágil primera república portuguesa creyó que Puertollano era un espía al servicio de Alemania. Estamos en el transcurso de la I Guerra Mundial y nuestros vecinos son aliados ingleses, por lo que cuando nuestro paisano José decide escalar la Torre de los Clérigos en Oporto, que resultará un acontecimiento sorprendente como demuestra el video [PINCHAR]. Pero otros ascensos pusieron nerviosos a los lusos y acabaron por pedirle a los Puertollano que dejaran el país vecino. Esas dotes sorprendentes lo llevan en 1918 a ferias aragonesas. El principal reclamo será el Pilar, sin olvidarse de Borja y otras. Al parecer en Cervera del Río Alhama (La Rioja) vivía su hija Gloria que es rescatada para la primera actuación de los tres. Padre e hijos comienzan su periplo aragonés que no terminará nunca. 

Periódicos de media España hablan ya del Hombre Araña. Otras veces el titular lo bautiza como el Rey de las Alturas y  no falta el de “escala torres”. En estas su hijo Miguel se está haciendo con un hueco en los arriesgados espectáculos familiares. No en balde, con apenas tres meses de edad escaló su primera torre en brazos del progenitor. La familia Puertollano es anunciada para la Fiesta del Pilar de 1922. Los pasquines convocan a los zaragozanos al espectáculo de los hombres-araña


A día de hoy, los Puertollano, descendientes del granadino, patriarca y fundador de los reyes de las alturas, siguen viviendo en Aragón. Su bisnieto lo hace en Zaragoza y sus nietos Aurora, Gloria, Encarna y Carola Puertollano Jarque nacieron en la ciudad del Pilar. Aurora continuó con la saga circense demostrando habilidades heredadas. Pero lo importante: cuando el 10 de agosto de 1962 Stan Lee y Steve Ditko crean a Spider Man, hay un antecedente. El nombre de HOMBRE ARAÑA nació en España. Incluso un alemán en 1931, Herman Becker, ofrecía espectáculos, ascensos y escaladas como las de Puertollano, pero 20 años antes la prensa española lo había bautizado. De modo que un granadino, se convertía en el primer HOMBRE ARAÑA DEL MUNDO