Visitas

jueves, 10 de marzo de 2016

Misericordia


Todo lo que te envuelve
es de una intriga sagrada.
Costó saber quién te hizo
porque sin fecha ni tabla
ni escuela a la que adscribirte,
ni parecido ni nada
que en otra se hubiera visto
eras distintamente beata.

Costó sacarte a la luz
desde clarisas moradas,
porque parece que fuiste
para Vistillas pensada
y de ahí que en Ti haya algo
de ensueño, de monja santa
o de princesa entre oculta.
Por eso vas asomada
por la celosía del Viernes
de tus impávidas andas.

Ni el fuego contigo pudo,
fíjate y es que hasta
le diste nombre a tu barrio
o su apodo lo subrayas,
o fuiste excusa, argumento
del sobrenombre y el alias,
cuando contigo no pudo
el fuego que ardió en tu Casa
que tan sólo nos sirviera
como divina coartada
para conquistar conventos
catalinos con tu gracia.

No entiendo bien tus secretos,
porque entera te me escapas,
como la fe tan inmensa
que entre los tuyos abrasas
y valió que en 2007
tus sienes las coronaran.

No alcanzo ni a comprender
tu tez, tu porte, tu estampa,
tu encaje, el manto y palio
la cera por la que escampas
el diluvio de belleza
de tus crenchas y tus gracias
y como a medir no puedo,
tanto secreto que guardas
diré que sólo tu nombre
al pronunciarlo no basta
y nos devuelve la imagen
del Cielo dentro de casa.

El cielo es el Realejo
y San Cecilio la Casa
Misericordia tu nombre

y tú la Greñúa más guapa. 

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