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viernes, 27 de noviembre de 2015

La túnica del Rescate


En esta semana que expira Granada daba a conocer el trabajo de investigación que desde Sevilla, le ponía autor, fechas y cronologías a la túnica atornasolada del Señor del Rescate. Los que me conocen saben que cualquier cosa que sume y aporte a mi ciudad, a mí me parecerá extraordinario. De hecho tengo la sensación de que esta entrada puede levantar suspicacias que desde luego, no pretendo ni busco. Como historiador del arte, nadie puede dudar que los amantes del patrimonio no ponemos fronteras ni aduanas y menos como granadino, habitante de una ciudad que tiene mausoleos hechos en Italia, catedrales levantadas por burgaleses y yeserías inventadas por cordobeses, sin ir más lejos.


El problema es que todo lo que se ha desvelado, ya se sabía. Era más fácil haber preguntado. Era más fácil haber consultado en Granada a quiénes podían haber arrojado hasta movimientos por meses, de cómo y por qué llegó la túnica persa del Señor del Rescate a la Magdalena. Es más, una extinta y soberbia publicación como Granada Gráfica, ya contó hace ocho décadas cosas, que ahora algunos acaban de descubrir mientas otros sabíamos del tema ampliamente. El 28 de mayo de 2007 salíamos del Cabildo Extraordinario que amparaba la primera salida de Consolación, y al que tengo por padre intelectual de la Hermandad del Cristo de San Agustín, me daba todo tipo de datos y me avalaba con pruebas, incluso por qué los hermanos del Señor del Gran Poder de Sevilla dejaron marchar la túnica mudéjar que nos ocupa. TODO dato. Han pasado de aquello 8 años largos para que se llegue a la conclusión que algunos ya sabíamos. Es más, como prueba, os dejo con un fragmento de mi pregón al Rescate. Lo pronuncié el 14 de marzo de 2009, seis años y medio antes de que se dijera que la túnica era de Ojeda y que fue hecha para el Señor del Gran Poder.


Esta quizás sea la prueba irrefutable de que nadie es profeta en su tierra. Con esta copla de 66 versos, conté todo lo que años después a algunos ha conmocionado y que otros, sin tanta difusión, teníamos perfectamente documentado. Y conste que estos esfuerzos de investigación son dignos de aplaudir, pero es como si alguien de Dinamarca viene a contarle a un cocinero de Granada que uno de nuestros platos estrella, son las habas con jamón. En fin, enhorabuena a los que se acaban de enterar. Me alegro mucho por ellos. Y me entristezco mucho por cuantos intelectuales granadinos (y yo no soy uno de ellos), son arrinconados para que se cumpla, que nadie es profeta en su tierra. Y ya sí, la copla (una de los siete poemas de aquel pregón) que le hice a mi VENERADO E INCONTESTABLE Señor del Rescate, Trinitario y Agustino.

No son tantos los misterios
de la túnica fantástica
con bordados orientales
que la “persa” apellidaran,
que en torno a Ti, Padre Nuestro,
sólo un misterio no encaja
y es saber si tu hermosura
(que no por mucho mirarla
va a dejarnos de doler)
es una belleza humana
o es que a propósito fuiste
el modelo de tu Talla.

Por eso no es tal misterio,
si acaso, tiene importancia
para aquellos que procuran
que la historia quede clara.

Dicen que esa, la “persa”,
esa túnica escarlata
de un púrpura descolorido,
de un morado del que marchan
los tonos vivos, brillantes
(que a tu lado todo cambia
y el único que no lo hace
fiel, siempre fiel a Granada
eres Tú, “Dios de madera”),
esa túnica bordada,
le sirvió de inspiración
al que todo esto inventara,
el prioste Juan Manuel,
el del caracol, la caña,
la hojilla, las vestimentas,
“camaronero” de malla.

El genio Ojeda que vio
en esa túnica causa
para vestir asimismo
al otro Dios que tallaran
para mandar la ciudad
de las gentes sevillanas.

Los datos son muchos, muchos
y la historia se dilata.
Sólo sé que esa túnica
“persa”, elegante, ajada,
exquisita, formidable,
no la necesitaras
y aun así, a ciencia cierta,
Ojeda mismo bordara
para el cuerpo macilento,
en vaivén por su zancada
del Señor del Gran Poder.

Pero como todo cambia,
en vez de cubrir la gloria
que en el cedro ideara
Juan de Mesa y Velasco,
de Valencia te llegara.

Y el tisú de fantasía
que para Dios se pensara,
en vez de ir con el Dios
de devoción sevillana,
acabó sobre otro cuerpo,
pero de idéntica gracia,
de iconografía distinta,
de otra escuela, de otras pautas.

Mas como debía ser
para Dios, a Dios tapara.
¡Y lleva décadas sobre

el mismo Dios de Granada!

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