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domingo, 8 de noviembre de 2015

El granadino que capturó a un Rey

Llegada de Francisco I, prisionero, a España. 
Ignacio Pinazo, 1876

Capítulos atrás en la serie de Carlos, Rey emperador, los guionistas nos contaban la prisión del rey francés. En efecto, las tropas españolas, insuperables a lo largo de dos siglos, pasaron invictas por los escenarios bélicos europeos, americanos y marinos sin pudor. Y esto ocurrió en la Batalla de Pavía, que cambió el curso de la Historia, certificó la hegemonía española sobre Italia durante dos siglos, el poder militar español hasta la llegada de Napoleón y de regalo, significó la mayor humillación para el reino francés nunca antes vista, puede que nunca después ocurrida: la captura del rey de Francia y su prisión en Madrid.


Años antes Bicoca o Sesia habían sido las batallas que los españoles ganaran aplastantemente a los franceses. Hasta el punto que tras la batalla de Bicoca, donde el ejército español pasó por encima del francés, se acuñó el término BICOCA en referencia a algo que se conseguía de forma fácil. Sí, en efecto, los españoles entonces “gobernamos”. Y de nuestra capacidad militar en Europa, queda como muestra el origen de la expresión que puedes consultar pinchando BICOCA

EL Gran Capitám en la Batalla de Ceriñola. 
Federico de Madrazo, h, 1850.

Pero volvamos a Pavía, hace 490 años y donde el rey de los franceses cae apresado. Los dos ejércitos estaban igualados en número y el mismísimo rey Francisco I era el comandante en jefe de las tropas francesas. Pero el ejército francés estaba desfasado frente a un ejército español organizado por el Gran Capitán que revolucionó el arte de la guerra; era un ejército antiguo frente a otro moderno. En la batalla, Francia estaba siendo derrotada flagrantemente. Entonces, al rey de nuestros vecinos le dio por un hecho heroico viendo el desastre que las tropas españolas estaban causando en las suyas. Iba casi solo cuando un arcabucero le mató el caballo. Cayó y se adelantan varios soldados españoles a capturar al rey. De ellos, destaca uno de la compañía de don Diego de Mendoza, o lo que es lo mismo, de una compañía granadina que 30 años antes estaba conquistando la ciudad de Granada para Isabel y Fernando.

El instante de la Hazaña del Pulgar en 1490, Granada. 

Y es aquí cuando la historia nos dice que el rey francés fue capturado, a ratos, por hasta cuatro. El vasco Urbieta, el gallego Pita, el castellano Aldana y el granadino, Diego Dávila, con cuya versión nos quedamos. A casta le venía al galgo, ya que su padre, Diego Dávila, se destacó en la conquista de Granada, gozó del favor real y prueba de ello es que siendo un simple soldado sin ascendencia noble, fue premiado con "tierras y casas en las Villas de Íllora, Moclín y Colomera”. Participó en la hazaña del Ave María al lado de Hernán Pérez del Pulgar, cuando cinco caballeros acompañaron a Pulgar y subieron desde la confluencia del Darro y el Genil hasta la antigua madraza y a la puerta de la mezquita para clavar un pergamino en la mismísima puerta de la Mezquita Mayor.


Esta era por tanto la segunda vez que un Dávila participaba en una gesta de altura y de memoria en el tiempo. El hijo del primero, nacido en Granada tras la conquista de 1492, recibiría de Francisco I en Pavía el estoque manchado de sangre y una manopla o guanteletes de su armadura. Sea como fuere, la intervención de los cuatro españoles en la captura de Francisco I vino reconocida por las cartas de privilegio que les otorgó Carlos V y los escudos de armas enriquecidos que usaron luego. La historia que sigue ya es conocida: estuvo preso en Madrid durante un año, firmó el Tratado de Madrid, recibió un exquisito trato como correspondía a un rey y se marchó bajo humillación inmensa y la sensación de ser una vez más derrotado, una vez más.



Y así es como Granada siguió uniendo como ninguna otra su historia a la del Emperador Carlos. Como ha de demostrar la serie que cada lunes emite TVE. 

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