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lunes, 16 de noviembre de 2015

Bibarrambla, el corazón de Granada

La plaza originariamente según la recreación de Miguel Sobrino. 
Esta es la puerta de la rambla, luego de las orejas. A la derecha, el Corral del Carbón.

Llamada a ser la Plaza Mayor de los granadinos, nació como una explanada pequeña al abrigo de la muralla que estaba en paralelo con la Calle Mesones y que tenía a través de la mítica Puerta de las Orejas su entrada natural. Bibarrambla siempre fue un escenario de la vida diaria del granadino, incluso en su época musulmana, por la cercanía a la Mezquita Mayor (hoy el Sagrario Catedralicio), que contó con las carnicería y pescadería nazaríes donde hoy están las calles Salamanca y Príncipe y que se veía afectada por el arenal, porque su nombre no es otro que el recuerdo de dónde se levantó, junto al arenal o los depósitos que el Darro dejó al paso de milenios en esta zona así que Bib al-Rambla, significa la Puerta del Río.

Recreación de las inmediaciones de un zoco granadino medieval según Miguel Sobrino

El esplendor de la corte granadina coincidió con el de Bibarrambla y aunque hoy no es fácil saber dónde empieza la leyenda y dónde termina la realidad, lo que sí tenemos seguro es que la caballería nazarí organizaba justas y combates para divertimento público en este lugar. Así que cuando los cristianos toman la ciudad, el escenario legendario y la peculiaridad de su urbanismo los atrae tanto que no cambian ni el nombre, dando como resultado que nuestra habla la haya bautizado como la Plaza de “Birrambla”, uno de los escenarios urbanos más míticos, propios y antiguos que conserva Granada.

La Medina en tiempos andalusíes. 
Las señales numéricas corresponden: 
la 2 a la Puerta de Elvira, la 3 a la de Monaita y la 4 a la Mezquita Mayor. 

Fue el espacio más comercial de la ciudad, al menos desde el siglo XI. Acogió durante el reinado zirí a los puestos ambulantes de frutas y se distinguió por la continua presencia de aguadores cuando en Granada la amplia red de aljibes no estaba concluida y nos cuentan las fuentes musulmanas que de encantadores de serpientes. Fue bajo el reinado del último rey zirí cuando se configura su aspecto, ya que el monarca granadino Abd Allah, mandó cerrar la medina con un robusto lienzo de muralla para defenderse de los almorávides, que con todo, la tomaron en 1090. En uno de sus costados tuvo el Suq al-qarraqin, es decir, el zoco de la ropa, que castellanizado el nombre, da como resultado, ZACATÍN. En su frente, el mercado de las sedas y las especias, o sea, la ALCAICERÍA. Todo su exterior, estuvo rodeado de un laberinto de calles intrincadas que se cerraban de noche con cancelas para prevenir robos.

La Puerta de Bibarrambla por David Roberts (1834)

En época nazarí, su importancia debía ser tal como para que el Emir Yusuf I mandara cerca de Bibarrambla construir la mítica universidad granadina, la Madraza. Y de aquella época, era su entrada principal, la de la Puerta del Río (bab-al-Rambla) que como quiera que sirvió para exponer a escarnio público, los castigos de ladrones y blasfemos, se terminó convirtiendo en la Puerta o Arco de las Orejas o de las Manos. Fue terminada en 1348, sobreviviendo hasta  1884, aunque hay que celebrar que el gran Leopoldo Torres Balbás la recatara y una vez restaurada, siga en pie en los Bosques de la Alhambra.  


De Bibarrambla al Darro por el Puente de la Corona. 
Dibujo de Miguel Sobrino

Bibarrambla sorprendió a las tropas cristianas. Los Reyes Católicos la convirtieron en la Plaza Mayor de su capital, rivalizando el Campo del Príncipe con ella y así anduvieron hasta que la ciudad dividió los festejos entre ambas, destinando Bibarrambla a las corridas de toros y el corazón realejeño a torneos y juegos de cañas. El Cardenal Cisneros puso en ella sus ojos. La bautizó como el espacio sacro por excelencia, y más aún cuando la escogió para los autos de fe. En Bibarrambla se sepultó la cultura clásica cuando allí ardieron ochenta mil libros de la universidad musulmana de Granada; y es entonces cuando la Plaza, dejará de ser un espacio recoleto para que se extienda hasta el Darro. Los viajeros del Renacimiento la describen sorprendidos; exaltada por el Embajador de Venecia, de ella destacó la Fuente del Leoncillo, demolida en 1837 y que nos recuerda que en su centro, desde el principio de la Reconquista una fuente ocupó su centro.

Así de espectaculares fueron los montajes efímeros de la Plaza de Bibarrambla 
como este de 1859. 

En 1750, se le otorga a la plaza un mercado permanente que estaba hecho con puestos de madera. Desde 1760, acoge montajes efímeros que no deja a nadie indiferente por el aparato estético que recibe, aunque es bien cierto que desde 1640 Bibarrambla es el escenario de las rivalidades entre pintores durante las Fiestas del Corpus. El 19 de julio de 1809 un incendio destruye las casetas de la plaza y comienza a plantearse la necesidad de que se dote de monumentalidad a su entorno, proyectando Juan Pugnaire en 1855 el Monumento a la Constitución que de forma torpe se hizo en 1984 pero para la Constitución Española vigente y que ni ese supimos conservar.



Pero si hay un elemento que distingue a Bibarrambla es la Fuente de Neptuno, o de los Gigantes, que desde ocupa el centro del espacio y que tiene dos récords en su haber, puesto que es la fuente más antigua de la ciudad (hay que descartar las de la Alhambra) y es la más peregrina. Este es su cuarto emplazamiento, ya que el primero fue el Convento de San Agustín. en efecto, fue encargada hacia 1630 por la comunidad agustina que rendía culto al Santísimo Cristo de San Agustín, para decorar el claustro grande conventual. a a plaza de Bibarrambla fue construida en el siglo XVII con piedra de Sierra Elvira. La fuente procedía de la destrucción del convento de San Agustín, también conocidos como Agustinos Calzados.

Los cuatro gigantes costaleros entre los símbolos cristianos.

En 1836 fue destinada al Paseo del Salón, pero de nuevo fue desplazada para dejarle sitio al Monumento a Isabel la Católica y Colón realizado por Mariano Benlliure con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, así que subió unos cientos de metros para encontrar en 1892 sitio, en el Pase de la Bomba. En 1940 Antonio Gallego Burín quiere darle notable presencia a Bibarrambla y hacer de la vieja plaza mayor granadina un espacio monumental acorde a su historia y el entorno, por lo que decide sacar de allí el monumento al insigne Fray Luis de Granada que desde 1910 presidía la plaza, llevar el mismo hasta Santo Domingo (donde continua) y trasladar a Neptuno y los cuatro gigantes a Bibarrambla, siendo su cuarto sitio y parece, 75 años después, que el definitivo.


Resulta curiosa, casi enigmática. Es una fuente colosal para Granada, que gustó de obras embebidas en contraste con la monumentalidad del barroco. Que los agustinos pusieran al dios Neptuno en su Convento, sigue siendo de una incógnita absoluta. EL Convento se inició en 1553 y las obras acabaron en 1593, pero la devoción al crucificado que allí tenían los agustinos, obligó a los frailes a llevar a cabo ampliaciones terminadas en 1630, para agrandar la iglesia, mejorar su claustro grande y por tanto, colocar en él esta colosal pieza de piedra de Sierra Elvira. Por supuesto, hablamos del Cristo de San Agustín, que allí por donde ha pasado, ha dejado su huella, como hace un tiempo vimos en el Convento de la Encarnación.

Detalle de los relieves de la fuente
Fotografía de José Antonio Fernández. 

Cuando la desastrosa ley de desamortización de bienes conventuales echó a los frailes y derruyó el Convento, la fuente, sin embargo, se preservó. Es lógico al verla que no nos sorprendamos porque las autoridades liberales decidieran salvarla del derribo, pero tal vez la mejor explicación no sea su monumentalidad, sino los  símbolos que esconde. Aunque hay uno de ellos, que luce oculto en la taza superior, que reza así: "De clausura estuve rodeado, enseñado en la búsqueda silenciosa de la verdad". No olvidemos las teorías de la verdad de San Agustín para entender a qué se refiere la inscripción.

Uno de los cuatro gigantes que con su cerviz, sostiene la taza superior. 
La foto es de Juan Antonio Cantos. 

Son dos tazas separadas por una pilastra, un conjunto elevado por un pedestal, cuatro gigantes jugando a ser costaleros y el Dios Neptuno arriba. Hay relieves que recuerdan de dónde vino la fuente, como el Corazón, de la heráldica agustina, o el sol y la luna que son el Alfa y el Omega de la iconología cristiana.  Los relieves superiores son desnudos de mujeres rodeadas de niños, es decir, las virtudes cristianas. De un lado, la Caridad, la Fortaleza y la Abundancia, la diosa Fortuna. Pero los ojos se van a los gigantes que con su cerviz, sostienen la segunda taza, para que en ella campe el dios Neptuno. Colosal, grácil y sobretodo, cargada de símbolos que pueden ser tan profanos como codificaciones cristianas que despertaron el interés de los masones granadinos del siglo XIX.

La Plaza en 1910 con el Monumento a Fray Luis de Granada de Pablo Loyzaga en su centro


Bibarrambla, camino de sus mil años de historia, sigue siendo de alguna forma, el corazón granadino, aunque ahora se pueble a diario de visitantes extranjeros que dan calor y color a la vieja Plaza del Arenal granadino.

La Plaza en 1930. Jamás se llamó de Bilbao, pero hubo un error en la  imprenta encargada de las postales que no entendió lo de BIBARRAMBLA y acabó bautizando por su cuenta la Plaza, como de Bilbao.

CRONOLOGÍA DE UN CORAZÓN:
1070: el último rey zirí la convierte en la Plaza del Comercio por excelencia.
1495: conocida como la Plaza Nueva de Bibarrambla.
1498: salen de su interior las carnicerías y pescaderías musulmanas.
1505: EL Rey Fernando el Católico la concede para la ciudad y se amplía.
1507: construcción de la Capilla de la Puerta de las Orejas.
1516-1519: ampliación de la Plaza hasta los límites actuales.
1640: primeras celebraciones eucarísticas de carácter efímero.
1750: Mercado permanente que llegó a contar con 54 puestos de madera.
1760: Arquitecturas efímeras y túmulos.
1837: se destruye la fuente del leoncillo y el Hospital de San Sebastián.
1855: Proyecto de Monumento a la Constitución de 1812.
1866: Se proyecta un jardín inglés que no se acometerá.
1879: Incendio de la colosal Casa de los Miradores.
1910: se ubica el Monumento a Fray Luis. La plaza es conocida como Bilbao.

1940: reforma de Gallego Burín e instalación de la fuente de los Gigantones.


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