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viernes, 30 de octubre de 2015

Don Juan Tenorio de Granada

Figurines y atrezzo para el Tenorio, por Salvador Dalí (1949). 

La polémica sobre la fiesta de “Jalogüín” importada e incrustada recientemente en nuestro país está servida. Se acercan las horas de terror en las calles españolas, servidas por desagradables colecciones de pústulas, amputaciones y restos de sangre, que dejan el retrato perfecto de los que las lucen y de los padres que abogan por disfrazar de muerte a sus hijos. Allá cada cual aunque en la libertad del que se disfraza, también andará la libertad de los que consideremos exógeno y desagradable toparnos con muertos y muertecitos de aspecto desagradable. Así que yo me esmero en recuperar la figura de don Juan Tenorio, el mito de un personaje entre la ficción de los artistas y la realidad de algunos antepasados que inspiró a decenas de genios de la literatura, la música y la pintura de media Europa y que cumple en este 2015, 435 años de su primera aparición.

Monumento a Miguel de Mañara, por Antonio Susillo (1902)

Don Juan pudo ser el alter ego del Caballero de Gracia, un culto italiano en la España de Felipe II que dejó atrás una vida licenciosa y mujeriega por la piedad de sus obras asistenciales y religiosas, abrazando incluso el estamento sacerdotal. Pero fue el sevillano Miguel de Mañara el verdadero inspirador de esta centenaria figura de las artes y la sociedad española, un destacadísimo ciudadano de la Sevilla de su época que a la muerte de su esposa (nacida en Guadix), encontró en darse a los necesitados su forma de vida, dejando atrás un periodo disoluto. Tan seductora figura inspiró a Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Molière, Mozart, Lord Byron, Alejandro Dumas, Mérimée, Espronceda, Listz, Baudelaire, Strauss, Unamuno, Azorín, por supuesto Zorrilla, que nos ha legado el mito de manera más contundente y eso sólo, por citar a algunos referentes culturales como los que acabas de leer.

Cartel de la película "Sonatas" (1959), con Paco Rabal, Aurora Bautista  y Fernando Rey

Don Juan es el seductor y libertino que reconduce su vida y se dedica en cuerpo y alma a los demás. No puede ser el personaje italiano Giacomo Casanova, porque nació después que nuestro español don Juan y tiene en dos reales ciudadanos su mejor encarnación. Nos referimos a Mañara y Bradomín, que citara en su poema Antonio Machado y es que, al igual que Miguel de Mañara nació tres años después de que Tirso de Molina inventara al personaje, con el que su vida concuerda perfectamente, el ingenioso Ramón del Valle Inclán creo a Bradomín en sus cuatro sonatas escritas de 1902 a 1905. El Marqués de Bradomín, es un personaje ficticio inspirado en el general Carlos Calderón, y a través de sus sonatas, Valle Inclán narra cuatro aventuras amorosas rememoradas por su protagonista. Cada Sonata responde a una época de su vida. Pero, ¿quién fue ese General que inspiró al padre del esperpento? PUES UN PAISANO, UN GRANADINO... este es, el DON JUAN TENORIO GRANADINO.


La inventiva de Valle Inclán en este caso, tiene visos de realidad. Su protagonista es descrito como un donjuán, cínico, descreído y galante, y asevera: feo, católico y sentimental. La realidad es que se inspiró en el aristócrata granadino Carlos María Calderón y Vasco, (1845-1891), nacido en el Carmen de los Mártires, un controvertido galán que pasó su juventud como pendenciero, dado a las mujeres, un verdadero romántico que por fuera era un conservador de tomo y lomo y en su vida privada, el vivo retrato que expone Valle Inclán. Hijo del senador granadino, Carlos Manuel Calderón y Molina (1817-1864), su padre sacó suculentas tajadas de la Desamortización de Mendizábal, adquirió el citado Carmen de los Mártires que fuera de los carmelitas y la extensa Hacienda Jesús del Valle, alejado convento de noviciado de los jesuitas en Granada.

La rendición de Estella. Apuntes para la obra en lienzo del pintor Enrique Estevan. 
Momento en que el general granadino se rinde al general Fernando Primo de Rivera (1876).

El joven Carlos Calderón, teniente de caballería, era a sus 23 escasos años agregado de la Embajada de España en Rusia; pero cuando en 1868 es desterrada Isabel II, Carlos Calderón abandona la carrera diplomática y el ejército y regresa a España donde descubre que su madre, anda metida de lleno en el carlismo, con el que empieza a coquetear junto a sus amigos de infancia el Marqués de la Romana entre otros. Y entre estas amistades y su nostalgia militar, jura obediencia al pretendiente carlista que no duda en nombrarlo capitán en París. El pretendiente carlista le dará a la madre de nuestro protagonista, Josefa Velasco, el título de Marquesa de la Caridad, mientras que Carlos Calderón demostraba su valentía en la guerra a favor del carlismo. Derrotado por las tropas liberales, el General vencedor no aceptó una rendición deshonrosa para nuestro paisano, pero aquella delicadeza despertó las sospechas de su tropa, que lo acusaron de haberse vendido al enemigo por cinco mil duros, “suma que él se gastaba en la menor de las fiestas que con frecuencia ofrecía”.

El Estado Mayor del General Granadino, Carlos Calderón. 

Carlos Calderón se exilió en París y se dedicó a negocios que le arrojaron importantes beneficios, mientras que los generales carlistas le negaban el saludo por aquella supuesta traición. Sin embargo, nunca dejó de contar con el favor del pretendiente al trono Carlos María, que acordó con el granadino pasar juntos, hasta el final de sus días, el 4 de noviembre, festividad de San Carlos y por tanto, santo de ambos. Y así llegamos al 8 de noviembre de 1891, víspera de su muerte. El donjuán granadino había dado en su lujoso piso parisino del una espléndida fiesta con cantantes de la Ópera, actrices y una vidente; no faltó en la fiesta una  sesión de espiritismo. La vidente le pidió a nuestro protagonista que pensara en alguien fallecido y al parecer, a Carlos Calderón se le vino a la cabeza la difunta Duquesa de Osuna, con quien había tenido íntimas relaciones. Y en estas, por boca de la vidente, la fallecida Duquesa habló diciendo: “Estoy en un sitio horroroso, donde padezco de insoportables torturas; pero hoy he recobrado un poco de ánimo porque acabo de saber que dentro de breves momentos te tendré a mi lado”.

Ruinoso estado de la Hacienda Jesús del Valle, finca de recreo de los Calderón. 
Antes, fue convento-noviciado de los Jesuitas. 

Al día siguiente llamaba a voces a su ayuda de cámara, pidiendo un cura: “Que venga un cura. ¡Me muero!”. La vidente fue profética porque con apenas 46 años, fallecía este galán del romanticismo cuyo cadáver llegaba a Granada para ser enterrado en la capilla familiar de la finca Jesús del Valle, en el Valle del Río Darro. Sus herederos fundaron en su memoria el Colegio Inmaculada Concepción, llamado por los granadinos, Colegio Calderón. El pretendiente carlista había dicho de él: "tiene corazón y bastante buen criterio; es valiente y decidido; algo corredor y muy alborotado; tiene buen fondo pero ha sido mal educado; es algo calavera, pero buen calavera, porque tiene modales en sociedad y era uno de los elegantes de París".

Una década después, Valle Inclán novelaba su vida en esas Sonatas inmortales que nos presentan al Marqués de Bradomín. La historia de un personaje que ha existido en España desde 1580. Un aristócrata, mujeriego, juerguista, generoso y que encuentra al final de sus días, la necesidad de cambiar de vida. El donjuán español, que en Sevilla es Mañara, en Madrid el Caballero de Gracia o las figuras de Tirso y Calderón, el Juan al que Mozart encaramó al escenario de su inmortal Ópera.... en definitiva, la esencia de la cultura y la españolidad, que ha dejado su huella en los grandes genios de medio Mundo y que en 2015, es sustituido por niños con disfraces.

ESPAÑA, EL PAÍS QUE INSPIRÓ A MOZART Y QUE AHORA PREFIERE DISFRAZARSE DE 
MUERTO REPUGNANTE. 

EL DONJUÁN DE GRANADA, que existió y que dejó huella en la ciudad, en la literatura y en la poesía hispana. Así que entre Mozart y un disfraz de muerto, NO ME HAGAN HABLAR DE JALOGÜÍN. 




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