Visitas

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Papa de Granada

Se cumplen hoy 32 años de la visita que cursaba a la  ciudad el Papa Juan Pablo II. Aquella fue una jornada histórica sin precedentes por la dimensión del ilustre visitante, algo que ha sido recordado en infinidad de ocasiones por la prensa local y que por la cercanía en el tiempo, no nos corresponde valorar. Pero la efemérides, nos recuerda algo increíble que sucedió en 1527 y que hubiera cambiado definitivamente el curso de la Historia de la Humanidad. Por enésima vez, Granada fue el centro del Mundo, al menos en las discusiones de las personalidades más importantes del momento: el emperador Carlos y el Papa Clemente VII.

"Retrato del Papa Clemente VII". 
Sebastiano del Piombo, 1526.

En mayo de 1527, después de una enésima traición del Papado a la Corona de España y de que se hubiera roto un nuevo acuerdo por parte de Francia, vencida hasta la saciedad y con su rey prisionero en Madrid, las tropas imperiales cercan Roma, la toman, la asedian, la saquean y el Papa se ve obligado a cambio de su libertad y de la de la Ciudad Santa, a pactar con España. El problema es que Clemente VII, que había vulnerado el Tratado de Noyón y conformado la llamada Liga Clementina para atacar las posesiones españolas, ya no era de fiar. No lo era en general aquel modelo de Papa guerrero, pendenciero, más parecido a un general que al Vicario de Cristo y que presentaba sin pudor hijos naturales mientras de manera despótica y a la forma de un sátrapa, gobernaba la Iglesia.

"Expulsión de los mercaderes del Templo". 
Doménikos Theotokópoulos, el Greco, 1609. 

Mintieron e incumplieron sus acuerdos, desde Alejandro VI a Clemente VII, un total de seis Papas, uno de tras otro, mientras España, la Católica Nación, seguía tragando y tolerando los desmanes de aquellos que se dedicaban a los bienes materiales y no a los espirituales. De forma que el Emperador Carlos, harto de tan estoica y meritoria paciencia, se planteó algo que habría de escandalizar a día de hoy al más pintado: suprimir la Sede Apostólica. En concreto, el mejor documento se conserva en El Escorial, una carta que escribe el canciller imperial y consejero personal de Carlos I de España, Mercurio Gattinara, en la que contesta un 8 de junio de 1527 a alguna misiva ciertamente subida de tono de nuestro glorioso emperador:


"Retrato de Mercurino Gattinara". 
Jan Conrnelisz Vermeyen, 1530. 

No dejaré de mencionar la opinión de ciertos criados de Vuestra Majestad que dicen que no se debería suprimir del todo la sede apostólica de Roma, porque en ese caso el Rey de Francia creará un patriarca en su reino y negará obediencia a la dicha sede apostólica, y otro tanto hará el rey de Inglaterra y los demás príncipes cristianos. Los consejeros de Vuestra Majestad opinan que habrá que mantener la dicha Sede Apostólica en tal estado de sumisión que Vuestra Majestad pueda siempre disponer de ella y darle órdenes”. El documento tiene un valor gigante habida cuenta del piadoso sentimiento de los Austria españoles. Si se suprimía la Santa Sede, ¿era para acabar con el Papado? Por supuesto la idea de Carlos I no era esa, sino evitar que desde 1492 a ese año de 1527, es decir, acabar con los 35 años de continuos engaños que seis papas habían cometido frente a España.

El Palacio del Emperador Carlos, en Granada. 
Su obra comenzó en 1527, el año del Saco de Roma y de la historia que estamos relatando.

Los ministros del Consejo de Estado y del Consejo de Italia, le habían recomendado que hiciera al igual que en su día Francia con el Papado: exigir que en asuntos temporales y administración de materias terrenas, no interviniera Roma, al tiempo que entonces, se le respetaría como la vicaría de Cristo en la Tierra. Y que al igual que en su día entendió la corona francesa, tal vez la única forma de acabar con el sobre exceso de los poderes temporales del Papa. O sea, trasladar la Santa Sede a una ciudad española para poder controlarla con facilidad y evitar los abusos en Italia que durante 35 años acometieron los 6 Papas que tuvo el Catolicismo. Un Aviñón español.

 "Visión de San Agustín"
Vittore Carpaccio, 1502. 

Y había una ciudad ideal, sobre la que desde la perspectiva urbanística se estaba diseñado el concepto de “christianopolisy que era el ojo derecho de Carlos, porque quedó conmocionado por su patrimonio y paisanaje y porque se sentía legítimo heredero del amor que le habían profesado sus abuelos: GRANADA. Si a esto sumamos que Carlos ya era el Emperador y que sus consejeros inculcaron en él el concepto de Translatio imperiim todo hecho. Este término fue acuñado en el siglo XIII por parte de los herederos del Imperio Germánico. La idea que patentaron fue que el poder del Imperio es mucho más antiguo que la Iglesia, por lo que el poder de este es superior al del Papa, refiriéndose con esto a una supuesta herencia directa del Imperio romano. Además, esta tesis se basaba en obras de San Agustín, que habla de la decadencia de cada pueblo, pero que su poder y derecho pasan a otro, renovados y sin los vicios anteriores. Los reinos medievales se consideran herederos del Imperio Romano, pero sin sus defectos paganos; igualmente se considera heredera la Iglesia, que se instala en Roma para redimir su pasado pecador. Pero como la Iglesia estaba viciada por efecto despótico de sus últimos papas, hacía falta renovarla... ¿Cómo? MUDANDO SU SEDE A OTRA CIUDAD


Año 1527... El año del Saqueo, del inicio de la construcción del Palacio Imperial que se llevó a cabo en la Alhambra de Granada; el año que todavía la corte imperial seguía residiendo en Granada. El año que se discuten los planos de la Catedral de Granada hasta tanto no quede conforme el Emperador con el proyecto catedralicio, destinado a ser el REAL PANTEÓN ESPAÑOL. Insisto, año 1527... ¿Y cuál fue el proyecto de los dos consejos de Su Majestad Carlos I de España y V de Alemania? Pues nada menos que TRASLADAR LA SEDE APOSTÓLICA, LA SANTA SEDE, A LA CIUDAD DE GRANADA. Era una ciudad que podía ejecutarse a placer, que se estaba diseñado espacial y urbanísticamente al gusto imperial. Una ciudad que contaba con los más avezados intelectuales y artistas al ser capital imperial en ese momento. Y la ciudad que el Emperador tenía en más estima al punto de mandar a ella el cadáver de su esposa y prever su enterramiento propio aquí, continuando la tradición de sus abuelos. Carlos jamás tuvo un Palacio personal de hechura exclusiva para él sino el de Granada y no dispensó tratos y cuidados como a Granada. Así que, cuando Clemente VII por enésima vez juró y perjuró lealtad a España y sus dominios, Carlos, decidió dejar las cosas como estaban y no efectuar el cambio. 

Hoy, se cumplen 32 años de la llegada a Granada de un Papa muy distinto. Muy santo y muy querido... de San Juan Pablo II. Y he creído oportuno recordar que, Granada pudo haber sido la capital del Mundo, el eje de la cristiandad y residencia formal del cristianismo en el Orbe

martes, 4 de noviembre de 2014

Roma por los suelos

A finales de los años 70 del pasado siglo los vecinos del barrio de Vergeles, empezaron a descubrir que bajo el suelo de sus pistas deportivas y de las exiguas instalaciones de la época, había algo más que tierra. Restos de  “cerámica”, como así la llamaban, empezó a aflorar. En esta ciudad, cualquier cosa que esté bajo tierra es susceptible de ser catalogado como de la época musulmana, pero en esta ocasión no iba a ser tal cosa. La situación social de España no era la más idónea como para preocuparse por el patrimonio arqueológico, menos si cabe en una ciudad que vivió su peor pesadilla urbanística en la recta final del franquismo, adoleciendo de cualquier respeto por éste.

Con estoica paciencia, se esperó. Hasta que la Universidad de Granada destapó lo que de manera precaria y torticera se había tapado. Corría el 4 de noviembre de 1989, justo hoy hace 25 años. Arrancaban unas procelosas excavaciones que dejarían boquiabierta a la comunidad científica y a los amantes de la historia. En los Vergeles, distrito de Zaidín, en Granada, había una gran villa romana bajo tierra. Catalogada por su carácter monumental y áulico, era una de tantas “villae” con decoración musivaria documentadas en la provincia de Granada, pero quizás la más ornamentada de todas, lo que da la sensación que sus propietarios fueron unos refinados ciudadanos de Roma. Se había descubierto con anterioridad, pero no será hasta esta fecha que, a causa de una intervención de urgencia en un solar contiguo, deja la oportunidad de que se descubra, tal día como hoy, hace ya yn cuarto de siglo, dos habitaciones destinadas a la recepción de visitas y centro de la vida aristocrática. Los arqueólogos de nuestra Universidad no dudaron en afirmar que aquella era una residencia con clara ostentación de la riqueza de sus propietarios, y del siglo IV.

El lugar que escogieron sus dueños para levantarse esa “quinta de verano, residencia de descanso”, no fue producto de una elección fortuita, ya que se buscó la tierra más fértil. Y es que los Vergeles es la zona de la Vega de Granada que más fertilidad poseía por su proximidad a la confluencia entre Singilis y Daurum, además de estar protegida de los vientos por la Sabika. Todo acorde con los criterios que Catón recomendaba para garantizar la mejor agricultura, sin olvidar que estaba dentro del término de Iliberis, que aseguraría el consumo de lo recolectado. Al parecer, en el siglo I se construyó, fue remodelada en algún momento del siglo II y en el siglo IV disfrutó del mayor de sus esplendores, entre el que contamos un importante proyecto decorativo. Sus ricos mosaicos reflejan más que un alto nivel de vida. Será hacia el siglo VI que se convierta en cementerio, de ahí que los vecinos, hace unos 40 años, descubrían tumbas. Este periodo de abandono y deterioro coincide con el fin de Roma y el comienzo de los visigodos.

Una primera estancia de cerca de 18 metros cuadrados ofrece una una composición decorativa geométrica. En este espacio aparecieron cráteras y otros objetos cerámicos. La segunda estancia tenía 32 metros cuadrados y su pavimento era una alfombra musivaria vegetal, con roleos, volutas, hiedra, varias flores.... Al fin, dos grandes mosaicos de varios metros cuadrados, parte de la decoración de las paredes. De éstos, destaca el mosaico del “Delfín” restaurado. Orla de enmarque del Mosaico IV de los Vergeles. Pero quedan espacios que no pudieron excavarse ni investigarse, que nos ofrecerían mosaicos y decoraciones a base de teselas muy grandes, predominado los colores blancos y negros. La Villa, supera la calidad de otras edificaciones romanas encontradas en Granada, como la de la Calle San Juan de los Reyes o de la Placeta de las Azucenas.  


La ciudad de Iliberis durante esta centuria continuó teniendo una vigorosa actividad económica, social y edilicia. Queda claro que Granada, con Roma, era una ciudad importante y notoria, sin cuya cultura tal vez no hubieran llegado los pueblos posteriores que aumentaron la grandeza histórica de esta ciudad. Pero no hay dinero... la villa sigue enterrada, las promesas de las instituciones hace tiempo que nadie las cree y los Vergeles no confían en ver esos proyectos arqueológicos que prometieron. Eso sí, saben que están pisando la historia misma de su tierra, el esplendor de otras épocas, 2.000 años de decoradores, artesanos y artistas, DE LA MISMA ROMA. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

El yugo y las flechas


Distintos yugos y flechas tallados o pintados en edificios de la ciudad de Granada.


Esta noche, una nueva entrega de la exitosa Isabel nos concentrará de nuevo frente al televisor. Es quizás la serie española más lograda de los últimos tiempos y que a pesar de las licencias que se han tomado, puede considerarse la mejor serie histórica que había hecho este país. El caso es que mientras se acerca el final de la vida de la que es sin duda “arquitecto de España”, los espectadores menos cultivados se han topado decenas de veces con yugos y flechas. En efecto, 460 años antes que el falangismo y luego el franquismo los adoptaran como propios, fueron símbolo de la unión española y aún más, un curioso anagrama, más aún, un sesudo y bien pensado criptograma que vamos a contar como aperitivo, antes del capítulo 35 de la serie...

Moneda conmemorativa de la Concordia de Segovia, acuñada hacia 1480. 

Había muerto en diciembre de 1474 el rey de Castilla, hermanastro de Isabel y por tanto, la sucesora legal y legítima como el rey difunto había reconocido en el Tratado de los Toros de Guisando. Isabel esperaba la llegada de su esposo, heredero igualmente del otro gran reino cristiano, Aragón, para tomar posesión del trono e iniciar su reinado. El rey entra en Segovia un dos de enero (curiosa fecha. 17 años después, entrarán juntos otro dos de enero en Granada, para completar así la labor creadora de ESPAÑA) y la corte castellana empieza a discutir sobre el papel que Fernando habría de asumir. Lo que se quiere impedir a toda costa es que los castellanos sean gobernados por un aragonés.

Salón del Trono del Alcázar de Segovia, lugar de origen del españolísimo emblema.


Trece días después se resuelve el asunto con una Concordia entre reinos, más que un acuerdo matrimonial. El documento dice que Isabel era la única propietaria del reino, que la herencia dinástica pasa a sus hijos, que Fernando sería Rey y su nombre iría al lado del de su mujer pero que las decisiones, en última instancia, las toma Isabel. Seis años después se repite esto mismo, pero ahora en las cortes aragonesas, aceptando éstas las mismas cosas que en 1475 hicieron los castellanos en Segovia.

Las flechas, símbolo de la unión de Castilla, con la F de Fernando.

Y es entonces cuando se activa la prodigiosa mente de Antonio de Nebrija, que ha pasado a la historia como el creador de la primera gramática del Mundo moderno y del primer diccionario que del latín, se traduce a otra lengua, la española. Inventa un “acróstico” jugando con las iniciales de los nombres de ambos reyes. A la reina Isabel le otorga como emblema las flechas. Éstas, representan la unión de sus reinos, más si recordamos que hereda un reino enredado en una guerra civil que es ella la que consigue zanjar y poner paz en las cuestiones sucesorias. El vocablo flecha, arranca con la F, como el nombre de su marido...

El yugo, milenario emblema y símbolo de unión entre los reinos. 
Además, con la inicial de Ysabel. 

Para Fernando inventa el yugo, que es un emblema usado ampliamente en la Antigüedad y dio origen a la leyenda del nudo gordiano en la mitología griega, se contaba así: un campesino de la actual Turquía (la entrada desde Europa a Asia) ataba sus bueyes al yugo, con un nudo tan fuerte y bien hecho, que decían, el que consiguiera desatarlos sería el dueño de Asia. Y el que lo consiguió fue Alejandro Magno pero no desatándolo, sino cortándolo. Al fin y al cabo era lo mismo y en efecto, controló Asia.  Y aquella historia encantó al rey Fernando, que además, no se dio cuenta como la palabra yugo que empieza por la Y, como el nombre de su esposa, pues la grafía del momento, escribía Isabel con la y griega.

Capilla Real de Granada, donde descansan los artífices de España. 
En la cornisa, el yugo, las flechas, el escudo y por supuesto, las iniciales F Y. 

Aquello además despertó un lema. Tanto daba cortar como desatar (el nudo de Gordiano, el campesino) y tanto daba Fernando en Castilla como Isabel en Aragón, o sea, que a pesar de ser reyes de reinos distintos, los unían en uno solo. Acababa de nacer el concepto de España que desde los visigodos estaba desaparecido. ACABABA DE NACER EL LEMA DEL REINO, TANTO MONTA. Por cierto que dos bueyes unidos por el yugo, se conoce como YUNTA, y el verbo juntar, proviene de este término. De nuevo, se redundaba en la historia de la unión de los reinos cristianos de la Península con el que se creaba uno nuevo, ESPAÑA.

El lema del TANTO MONTA, el mayor pacto entre reinos que ha visto la historia de España. 
Decoración en el Palacio de Comares de la Alhambra de Granada. 

Poco a poco aquel amoroso emblema, puesto que el símbolo de uno era la inicial del nombre de la esposa y viceversa, fue además justificado con frases célebres como la que espetó Gengis Kan, fundador del primer imperio mongol: Una flecha sola se puede romper fácilmente. Muchas flechas juntas jamás se pueden romper”. Años después, hereda España y sus posesiones el nieto de los Reyes Católicos, el futuro Emperador Carlos. Corría el año 1516 y las cortes castellanas que lo hacen jurar respeto a la tradición propia del Reino, le ofrecen con estas palabras, los símbolos de sus abuelos: “Vuestra alteza debe venir a tomar en la mano aquel yugo que el católico rey vuestro abuelo os dejó, con el cual tantos bravos y soberbios se domaron y en la otra las flechas de aquella reina sin par, vuestra abuela, Doña Isabel, con que puso a los moros tan lejos”.

El yugo y las flechas ideadas por Antonio de Nebrija. 
Curioso que sin haber conquistado Granada, ya se incluya como símbolo. 

Fue en 1940 cuando el Gobierno de Franco empezó a extender, mediante sus Frente de Juventudes y demás organizaciones de la época, una variante del lema original, añadiendo al TANTO MONTA, lo que sigue: monta tanto, Isabel como Fernando. Algún poeta minúsculo se le ocurrió la idea; pervirtieron el sentido original del yugo y las flechas, acabaron con milenios de significado histórico y con cientos de años de pasado hispano. El franquismo, al ensalzar estos emblemas de 1475, consiguió que el resto de los españoles les tomaran inquina, odio y repulsa. Hoy, las flechas y el yugo, Isabel y Fernando, la unión de España, la oda a las hazañas de Alejandro Magno, el respeto que reinos distintos tuvieron entre sí... queda empañado por la incultura de muchos, que cree que es un símbolo del franquismo, y por el odio de otros, que bajo esas siglas, no lo pasaron muy bien.


A la izquierda, el escudo de la Casa Real con Juan Carlos I. A la derecha, el de Felipe VI. 
Han desaparecido los símbolos más trascendentales de la historia de España y de su Corona, con el yugo y las flechas a la cabeza. 

Pero yugo y flechas, son el emblema que identifica a España como ningún otro. Son la explicación de su nacimiento. Y cualquier persona sensible a la historia y a la cultura, al verlos, contempla la mejor alegoría, la más perfecta divisa, la más verdadera insignia de España y de su Corona. De modo que Majestad, don Felipe VI, mal empezamos retirándolos del escudo regio...

domingo, 2 de noviembre de 2014

1.300 años atrás

La bragueta del rey Rodrigo hizo que el Islam tomara la Península Ibérica. 


Es extraordinariamente difícil resumir la historia de una ciudad fundada hace 2.700 años como Granada, que fue a lo largo de la historia y con casi todas las culturas, una población llamada a distinguirse de las demás y ostentar privilegios de capital. Los testimonios arqueológicos y crónicas históricas comprobadas y válidas, dan sobrado testimonio del prestigio durante el dominio ibero, durante el poder de los púnicos y con Roma. Pero al contrario, parece ser que el peor momento para Granada será con los visigodos, que entre otras, son los más débiles y fracturados gobernantes que conoce la Península Ibérica. Todos sabemos que el mundo musulmán entra en la actual España por las luchas intestinas entre godos. Si somos unos morbosos de la historia, habría que precisar que por culpa de la virginidad de una jovencita, el Islam se hace con Hispania.

La lápida conmemorativa de principios del siglo VII en el Museo de la Alhambra. 

En 2014 se están cumpliendo los 420 años de la aparición de una lápida fabulosamente importante para la historia. Fue durante el proceso de cimentación y afianzamiento de la Iglesia de Santa María de la Alhambra, que apareció esta pieza fundamental. El padre del renacimiento español, Juan de Herrera, había dado las trazas de una Iglesia que sustituiría la Mezquita Mayor de la Alhambra. Dirigía el proyecto Ambrosio de Vico y se estaban realizando las labores de consolidación y asentamiento de la nueva y flamante Iglesia, la primera corntrarreformista de Granada. Y es entonces que aparece una lápida de piedra con curiosa inscripción que recuerda cómo, el noble Gudila ha costeado tres iglesias en esta tierra... NATIVOLA. Vayamos por partes y sin aburrir a nadie: ¿Granada se llamaba entonces Nativola? ¿La placa conmemorativa que tiene unos 1.400 años dice que en Granada hubo tres Iglesias visigodas levantadas entre el año 594 y 623? ¿La placa fue traída desde otra población a Granada para, de alguna forma, justificar un pasado histórico de esta ciudad del que realmente poco se sabe? Y algo importante... ¿Por qué Marco Tulio Cicerón habla de la diosa Nata, que era de origen granadino y recibía culto en Roma junto a Rómulo y Remo?

Granada, a punto de que cayera el Imperio Romano
Ilustración de Pedro Romero. 

Todo parece indicar que Granada, además de los nombres de Ildubeibe (el primero, hace 2,700 años), de Iliberis o Eliberri (Granada romana) y los que le vinieron, tuvo el Nativola. Afortunadamente, un concienzudo trabajo del compositor, historiador y escritor Germán Tejerizo Linares, nos lleva a descubrir que en tiempos visigodos, la ciudad de Granada pasó por uno de sus momentos más estériles que la llevan casi a la desaparición. En tiempos iberos era la ciudad más preeminente de la zona. Con Roma, fue una de las 21 poblaciones más distinguidas de Hispania. Aquí se acuñó moneda propia, se le dio a la capital romana figuras políticas sobresalientes y los restos de Cartuja, Rolando, San Juan de los Reyes o Aljibe del Rey demuestran el esplendor en tiempos romanos. Pero entre el año 476 y el 714, la ciudad cae en un periodo de aletargamiento brutal. Casi dos siglos y medio que condujeron a Granada a la práctica extinción de la misma.

Entre el año 552 y el 624, Granada estuvo en manos de los bizantinos. 

Los visigodos llevan a la ruina al modelo de ciudad. Hay escasez de alimentos, provocado por las continuas luchas intestinas. Los historiadores conocen este periodo como el hiatus, el vacío... Los ciudadanos se ruralizaron, porque en el campo encuentran alimentos que les permita subsistir. Es entonces cuando hay una migración desde la capital, es decir, la actual Granada, a dos focos poblacionales. El primero será Medina Elvira, que erróneamente se cree, fue una ciudad anterior a Granada y la que ostentó la toponimia Elvira con anterioridad. Es más bien al contrario: los habitantes de Elvira, se mudan al abrigo de Sierra Elvira para subsistir con mayores garantías en un tiempo de revueltas. El segundo foco está en el Valle de Lecrín, donde puede casi decirse con rotundidad que la actual Nigüelas, se convierte en la capital de la provincia.

Nigüelas, una de las localidades más pintorescas y atractivas de Granada. 

Nigüelas es hoy una pequeña población de poco más de 1.200 habitantes, en la mitad del camino entre la costa y Granada, entre Granada y la costa. Prestemos mucha atención a este dato y a su etimología, clave para entender de dónde el nombre NATIVOLA:                                                                                                                    

Natiuola / Nawola / Nawela / Niwela (Nagüela-Nigüela) / Nigüelas.

El mapa de Spania, como los bizantinos denominaron a sus posesiones. 
Iliberris existió durante esta época, dejando claro que los visigodos fueron un mal mayor para la actual Granada


El historiador sostiene con mucho acierto que durante el dominio visigodo, en esta localidad se asentó el poder civil, la residencia del dux (el gobernador de la zona) y se erigieron Iglesias como la de San Esteban o San Juan. Desde el castillo visigodo que los musulmanes conocieron como Niwala se controló y dispuso todo lo referente al gobierno de estas tierras mientras que la actual Granada, apenas si mantenía cierta población en el actual Albaicín. Lo que nos lleva a pensar que aquella lápida encontrada hace 420 años, fue trasladada hasta Granada, cuando de nuevo la ciudad del Darro se convirtió en la capital administrativa, civil y militar. De la existencia de construcciones visigodas, poco que aportar, salvo que en 1099 el emir almohade decide destruir la Iglesia que había en la zona donde hoy se levanta la Puerta de Elvira, lo que no quiere decir que fuera una Iglesia visigoda.

La entrada musulmana en la Península. Elvira en tiempos de la conquista. 
Ilustración de Pedro Romero.

Cuando las tropas de Abd al-Aziz ibn Musa ibn Nusair, el hijo del conquistador de Hispania Muza, entran en Granada, entre el 2 y el 3 de noviembre del año 714, se encuentran una población menguada y escueta que no opone resistencia. Mayoritariamente judía, los hebreos ansían que los musulmanes les liberen de la persecución con la que los godos llevan décadas exterminándolos. Es curioso que Zaragoza o Granada, sean conquistadas por los musulmanes el mismo año, a pesar de su distancia. Y la explicación es que a la llegada de los musulmanes a Granada, ésta es una ciudad de escueta importancia que no despertó el interés islámico hasta tres años después de su entrada en la Península.


Pero cuando Granada recupere de nuevo su importancia será con Omar ibn Hafsún, el godo que era llamado converso por los cristianos y renegado por los musulmanes. El que se enfrentó al Califato de Córdoba por despótico y consiguió hacerse fuerte en territorios de las actuales Málaga, Jaén, Granada o Córdoba. Su lugarteniente en Granada fue Sawwar Ibn Hamdun, el primero que entendió que, sobre la colina elevada que fue en su día un oppidum ibero, se podía hacer una fortaleza vital para el control y dominio de la población. Sin saberlo, fue el “abuelo de la actual Alhambra”. Mientras, siguió existiendo Medina Elvira sobre la actual Atarfe, pero arrasada en el año 1010, sus gentes migraron a la primitiva, a la ciudad original.

La Granada almorávide fue capital de un Imperio que llegaba hasta el áfrica negro

Hoy, no sólo celebramos una fecha mítica, 1.300 años de la conquista musulmana de Granada. Sino que gracias a este pueblo, se recuperó la importancia capital que un día tuvo la ciudad, además de que estaría por venir su época más dorada. Desde el año 1013, que se convierte en capital de un Reino Independiente. En 1044 que será la capital de un Imperio que se extenderá hasta el África subsahariana. Llegado el año 1238 en donde verá como los nazaríes elevan la cultura y el arte andalusí a su apoteosis definitiva. Y gracias a la inquina que el Islam despertó en los cristianos durante siglos, al ser Granada su último bastión europeo, que  desde 1492 se convirtiera en el ojo derecho de los monarcas más poderosos y laureados de la historia española: los Reyes Católicos y el Emperador Carlos, que hicieron de Granada piedra angular del proyecto de fundación estatal y del conjunto imperial...


El impresionante prestigio de Granada en época cristiana fue gracias, de forma indirecta, a los musulmanes. Son ellos los que aumentan la imagen idílica de los Reyes Católicos y su nieto el Emperador. 

Pero de no ser por la entrada hace 1.300 años de los musulmanes, hoy esta tierra no sería más que un pobre terruño sin entidad. Y es que a pesar de toda la leyenda dorada tejida en torno a los visigodos, ni fueron brillantes, ni cultos ni dieron a la humanidad lo que otros pueblos de esta Península. Y para colmo, a punto estuvieron de hacer que se extinguiera Granada