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martes, 4 de noviembre de 2014

Roma por los suelos

A finales de los años 70 del pasado siglo los vecinos del barrio de Vergeles, empezaron a descubrir que bajo el suelo de sus pistas deportivas y de las exiguas instalaciones de la época, había algo más que tierra. Restos de  “cerámica”, como así la llamaban, empezó a aflorar. En esta ciudad, cualquier cosa que esté bajo tierra es susceptible de ser catalogado como de la época musulmana, pero en esta ocasión no iba a ser tal cosa. La situación social de España no era la más idónea como para preocuparse por el patrimonio arqueológico, menos si cabe en una ciudad que vivió su peor pesadilla urbanística en la recta final del franquismo, adoleciendo de cualquier respeto por éste.

Con estoica paciencia, se esperó. Hasta que la Universidad de Granada destapó lo que de manera precaria y torticera se había tapado. Corría el 4 de noviembre de 1989, justo hoy hace 25 años. Arrancaban unas procelosas excavaciones que dejarían boquiabierta a la comunidad científica y a los amantes de la historia. En los Vergeles, distrito de Zaidín, en Granada, había una gran villa romana bajo tierra. Catalogada por su carácter monumental y áulico, era una de tantas “villae” con decoración musivaria documentadas en la provincia de Granada, pero quizás la más ornamentada de todas, lo que da la sensación que sus propietarios fueron unos refinados ciudadanos de Roma. Se había descubierto con anterioridad, pero no será hasta esta fecha que, a causa de una intervención de urgencia en un solar contiguo, deja la oportunidad de que se descubra, tal día como hoy, hace ya yn cuarto de siglo, dos habitaciones destinadas a la recepción de visitas y centro de la vida aristocrática. Los arqueólogos de nuestra Universidad no dudaron en afirmar que aquella era una residencia con clara ostentación de la riqueza de sus propietarios, y del siglo IV.

El lugar que escogieron sus dueños para levantarse esa “quinta de verano, residencia de descanso”, no fue producto de una elección fortuita, ya que se buscó la tierra más fértil. Y es que los Vergeles es la zona de la Vega de Granada que más fertilidad poseía por su proximidad a la confluencia entre Singilis y Daurum, además de estar protegida de los vientos por la Sabika. Todo acorde con los criterios que Catón recomendaba para garantizar la mejor agricultura, sin olvidar que estaba dentro del término de Iliberis, que aseguraría el consumo de lo recolectado. Al parecer, en el siglo I se construyó, fue remodelada en algún momento del siglo II y en el siglo IV disfrutó del mayor de sus esplendores, entre el que contamos un importante proyecto decorativo. Sus ricos mosaicos reflejan más que un alto nivel de vida. Será hacia el siglo VI que se convierta en cementerio, de ahí que los vecinos, hace unos 40 años, descubrían tumbas. Este periodo de abandono y deterioro coincide con el fin de Roma y el comienzo de los visigodos.

Una primera estancia de cerca de 18 metros cuadrados ofrece una una composición decorativa geométrica. En este espacio aparecieron cráteras y otros objetos cerámicos. La segunda estancia tenía 32 metros cuadrados y su pavimento era una alfombra musivaria vegetal, con roleos, volutas, hiedra, varias flores.... Al fin, dos grandes mosaicos de varios metros cuadrados, parte de la decoración de las paredes. De éstos, destaca el mosaico del “Delfín” restaurado. Orla de enmarque del Mosaico IV de los Vergeles. Pero quedan espacios que no pudieron excavarse ni investigarse, que nos ofrecerían mosaicos y decoraciones a base de teselas muy grandes, predominado los colores blancos y negros. La Villa, supera la calidad de otras edificaciones romanas encontradas en Granada, como la de la Calle San Juan de los Reyes o de la Placeta de las Azucenas.  


La ciudad de Iliberis durante esta centuria continuó teniendo una vigorosa actividad económica, social y edilicia. Queda claro que Granada, con Roma, era una ciudad importante y notoria, sin cuya cultura tal vez no hubieran llegado los pueblos posteriores que aumentaron la grandeza histórica de esta ciudad. Pero no hay dinero... la villa sigue enterrada, las promesas de las instituciones hace tiempo que nadie las cree y los Vergeles no confían en ver esos proyectos arqueológicos que prometieron. Eso sí, saben que están pisando la historia misma de su tierra, el esplendor de otras épocas, 2.000 años de decoradores, artesanos y artistas, DE LA MISMA ROMA. 

1 comentario:

alcotan304 dijo...

Me he criado en la calle fontiveros y recuerdo perfectamente la gran sorpresa que fué descubrir una villa romana donde llevábamos toda la vida dandole patadas al balón.