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lunes, 3 de noviembre de 2014

El yugo y las flechas


Distintos yugos y flechas tallados o pintados en edificios de la ciudad de Granada.


Esta noche, una nueva entrega de la exitosa Isabel nos concentrará de nuevo frente al televisor. Es quizás la serie española más lograda de los últimos tiempos y que a pesar de las licencias que se han tomado, puede considerarse la mejor serie histórica que había hecho este país. El caso es que mientras se acerca el final de la vida de la que es sin duda “arquitecto de España”, los espectadores menos cultivados se han topado decenas de veces con yugos y flechas. En efecto, 460 años antes que el falangismo y luego el franquismo los adoptaran como propios, fueron símbolo de la unión española y aún más, un curioso anagrama, más aún, un sesudo y bien pensado criptograma que vamos a contar como aperitivo, antes del capítulo 35 de la serie...

Moneda conmemorativa de la Concordia de Segovia, acuñada hacia 1480. 

Había muerto en diciembre de 1474 el rey de Castilla, hermanastro de Isabel y por tanto, la sucesora legal y legítima como el rey difunto había reconocido en el Tratado de los Toros de Guisando. Isabel esperaba la llegada de su esposo, heredero igualmente del otro gran reino cristiano, Aragón, para tomar posesión del trono e iniciar su reinado. El rey entra en Segovia un dos de enero (curiosa fecha. 17 años después, entrarán juntos otro dos de enero en Granada, para completar así la labor creadora de ESPAÑA) y la corte castellana empieza a discutir sobre el papel que Fernando habría de asumir. Lo que se quiere impedir a toda costa es que los castellanos sean gobernados por un aragonés.

Salón del Trono del Alcázar de Segovia, lugar de origen del españolísimo emblema.


Trece días después se resuelve el asunto con una Concordia entre reinos, más que un acuerdo matrimonial. El documento dice que Isabel era la única propietaria del reino, que la herencia dinástica pasa a sus hijos, que Fernando sería Rey y su nombre iría al lado del de su mujer pero que las decisiones, en última instancia, las toma Isabel. Seis años después se repite esto mismo, pero ahora en las cortes aragonesas, aceptando éstas las mismas cosas que en 1475 hicieron los castellanos en Segovia.

Las flechas, símbolo de la unión de Castilla, con la F de Fernando.

Y es entonces cuando se activa la prodigiosa mente de Antonio de Nebrija, que ha pasado a la historia como el creador de la primera gramática del Mundo moderno y del primer diccionario que del latín, se traduce a otra lengua, la española. Inventa un “acróstico” jugando con las iniciales de los nombres de ambos reyes. A la reina Isabel le otorga como emblema las flechas. Éstas, representan la unión de sus reinos, más si recordamos que hereda un reino enredado en una guerra civil que es ella la que consigue zanjar y poner paz en las cuestiones sucesorias. El vocablo flecha, arranca con la F, como el nombre de su marido...

El yugo, milenario emblema y símbolo de unión entre los reinos. 
Además, con la inicial de Ysabel. 

Para Fernando inventa el yugo, que es un emblema usado ampliamente en la Antigüedad y dio origen a la leyenda del nudo gordiano en la mitología griega, se contaba así: un campesino de la actual Turquía (la entrada desde Europa a Asia) ataba sus bueyes al yugo, con un nudo tan fuerte y bien hecho, que decían, el que consiguiera desatarlos sería el dueño de Asia. Y el que lo consiguió fue Alejandro Magno pero no desatándolo, sino cortándolo. Al fin y al cabo era lo mismo y en efecto, controló Asia.  Y aquella historia encantó al rey Fernando, que además, no se dio cuenta como la palabra yugo que empieza por la Y, como el nombre de su esposa, pues la grafía del momento, escribía Isabel con la y griega.

Capilla Real de Granada, donde descansan los artífices de España. 
En la cornisa, el yugo, las flechas, el escudo y por supuesto, las iniciales F Y. 

Aquello además despertó un lema. Tanto daba cortar como desatar (el nudo de Gordiano, el campesino) y tanto daba Fernando en Castilla como Isabel en Aragón, o sea, que a pesar de ser reyes de reinos distintos, los unían en uno solo. Acababa de nacer el concepto de España que desde los visigodos estaba desaparecido. ACABABA DE NACER EL LEMA DEL REINO, TANTO MONTA. Por cierto que dos bueyes unidos por el yugo, se conoce como YUNTA, y el verbo juntar, proviene de este término. De nuevo, se redundaba en la historia de la unión de los reinos cristianos de la Península con el que se creaba uno nuevo, ESPAÑA.

El lema del TANTO MONTA, el mayor pacto entre reinos que ha visto la historia de España. 
Decoración en el Palacio de Comares de la Alhambra de Granada. 

Poco a poco aquel amoroso emblema, puesto que el símbolo de uno era la inicial del nombre de la esposa y viceversa, fue además justificado con frases célebres como la que espetó Gengis Kan, fundador del primer imperio mongol: Una flecha sola se puede romper fácilmente. Muchas flechas juntas jamás se pueden romper”. Años después, hereda España y sus posesiones el nieto de los Reyes Católicos, el futuro Emperador Carlos. Corría el año 1516 y las cortes castellanas que lo hacen jurar respeto a la tradición propia del Reino, le ofrecen con estas palabras, los símbolos de sus abuelos: “Vuestra alteza debe venir a tomar en la mano aquel yugo que el católico rey vuestro abuelo os dejó, con el cual tantos bravos y soberbios se domaron y en la otra las flechas de aquella reina sin par, vuestra abuela, Doña Isabel, con que puso a los moros tan lejos”.

El yugo y las flechas ideadas por Antonio de Nebrija. 
Curioso que sin haber conquistado Granada, ya se incluya como símbolo. 

Fue en 1940 cuando el Gobierno de Franco empezó a extender, mediante sus Frente de Juventudes y demás organizaciones de la época, una variante del lema original, añadiendo al TANTO MONTA, lo que sigue: monta tanto, Isabel como Fernando. Algún poeta minúsculo se le ocurrió la idea; pervirtieron el sentido original del yugo y las flechas, acabaron con milenios de significado histórico y con cientos de años de pasado hispano. El franquismo, al ensalzar estos emblemas de 1475, consiguió que el resto de los españoles les tomaran inquina, odio y repulsa. Hoy, las flechas y el yugo, Isabel y Fernando, la unión de España, la oda a las hazañas de Alejandro Magno, el respeto que reinos distintos tuvieron entre sí... queda empañado por la incultura de muchos, que cree que es un símbolo del franquismo, y por el odio de otros, que bajo esas siglas, no lo pasaron muy bien.


A la izquierda, el escudo de la Casa Real con Juan Carlos I. A la derecha, el de Felipe VI. 
Han desaparecido los símbolos más trascendentales de la historia de España y de su Corona, con el yugo y las flechas a la cabeza. 

Pero yugo y flechas, son el emblema que identifica a España como ningún otro. Son la explicación de su nacimiento. Y cualquier persona sensible a la historia y a la cultura, al verlos, contempla la mejor alegoría, la más perfecta divisa, la más verdadera insignia de España y de su Corona. De modo que Majestad, don Felipe VI, mal empezamos retirándolos del escudo regio...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial el articulo... Pero me asalta una duda, de donde procede el "monta" de nuestro lema.