Visitas

martes, 28 de octubre de 2014

Granada hace 750 años

El pacto entre Alfonso X el Sabio y Muhammad I (primero de los nazaríes) 
Nótese las banderas de unos y otros, en color rojo. 

La figura del imponente Rey Alfonso X será siempre objeto de agrado. Hablamos de uno de los monarcas europeos más cultos y dotados de sensibilidad que tuvo la complicada herencia de suceder a su santo y guerrero padre, el mismo que le lega una Castilla que ya dejaba ver el papel primerísimo que iba a jugar en la configuración de la Europa Medieval. Pero su hijo y sucesor, el Rey Sabio, fue un hombre de letras. La magna obra “Las cantigas de Santa María”, divididas en cuatro códices, constituyen una pieza de la literatura, la poética y la música de un valor indiscutible. Pero además, ofrece un estudio de cómo era el urbanismo de la época. En concreto, nos vamos a la cantiga 187, que a pesar de que como el resto giran en torno a la Virgen María, ésta en concreto centra su atención en la figura de Alhamar, el primer Emir de la dinastía nazarí granadina.

La Cantiga 187, del Códice de El Escorial, pieza fundamental de la historia medieval y la pintura miniada. 

En 1238 tomó el poder y fue revestido como sultán en Granada. Desde ese instante, establece toda una diplomacia eficaz con el rey Fernando III el Santo, a pesar de que un año antes, el rey castellano y el aragonés cercaban Granada. El caso es que si Alhamar  sintió un profundo respeto por la capacidad militar de Fernando III, para cuando Alfonso X sube al trono, el sultán se da cuenta que su hijo anda más preocupado en asuntos culturales que militares. Será hacia 1264, cuando los musulmanes sevillanos se alíen con el emir de los granadinos para desestabilizar el poder castellano. En 1265 el Sabio consiguió que Sevilla y Jerez fueran fieles a su causa y decidió que era hora de dejar a un lado su consejo de sabios y tomar las armas. Desde Alcalá la Real, marchó al frente de una expedición militar con el objeto de tomar Granada. Pero la ciudad del Darro y del Genil es una plaza tan bien pertrechada, que la caballería y la infantería castellana se topan con férreas fajas de murallas muy difíciles de vencer. En otra ocasión, contaremos lo que las leyendas dicen del fallido intento castellano de entrar por la Puerta Nueva, el actual Arco de las Pesas.

Imagen de Maqbarat Bab Ilbira, o la explanada anterior a la Puerta de Elvira. 
Llama la atención el color rojo y amarillo de las banderas de los nazaríes, casi un antecedente de la Bandera de España. 

Pero la cantiga 187 ofrece detalles muy precisos de aquella capital del último reino musulmán en Europa. Una ciudad cercada por doble muralla y en este caso, en torno a la explanada de la Rauda de Ibn Malik, o sea, frente a la Puerta de Elvira. Otra miniatura retrata con precisión la zona de la Bab al Unaydar, que nosotros conocemos como la Puerta de Monaita. Y además, en otra de esas sublimes pinturas que conserva el Códice de la Biblioteca de El Escorial, podemos ver algo que sabíamos perfectamente: las banderas usadas por los nazaríes eran rojas, luego cuando desafortunadamente se compuso la bandera de la ciudad de Granada, seguimos sin entender por qué se introdujo el color verde, teniendo en cuenta que JAMÁS, los musulmanes en Granada, ziríes, almorávides, almohades o nazaríes, tuvieron en su simbología el color verde.


La paz entre Alfonso X el Sabio y Alhamar. 

Las cantigas nos retratan maqbarat Bab Ilbira con perfección, el actual Campo del Triunfo. Son la perfecta explicación de una ciudad inexpugnable que durante siglos fue reforzada con firmes defensas. Pero también, la de una capital que hubo que reinventarse para poder existir, ante el continuo hostigamiento que durante casi tres siglos sufrió. Lo que sin duda, explica de alguna forma, el carácter urbano de Granada y el espíritu intimista que sigue flotando en sus ciudadanos. 

Primitiva bandera de la taifa zirí, tras la descomposición del Califato de Córdoba.

Y al respecto de la bandera, en 1980 se adopta la doble tonalidad roja y verde de la enseña granadina. Al poco la Diputación hará uso de un color verde en su totalidad para distinguir la bandera provincial. El verde, asociado al Islam, en ningún momento corresponde a colores empleados por los musulmanes en territorio granadino, ni acaso en al-Andalus. Después de rastrear las banderas y pendones de guerra de los ejércitos musulmanes en la Península Ibérica, el lector podrá comprobar cómo bajo ningún concepto ese pretendido tono verde representó jamás al Reino de Granada, ni en tiempos ziríes, ni almorávides, ni almohades ni por supuesto, nazaríes. Por el contrario, el color usado es el rojo. Rojo que por otra parte, bajo la descripción de carmesí, también correspondía a Castilla y que fue el color del Pendón que regalaron los Reyes Católicos, o el de la bandera que regala Felipe IV a la ciudad en 1621. 

Pendón almorávide recreado en el Museo del Ejército español

Así las cosas... ¿para cuándo una modificación del color verde en nuestra bandera local y la eliminación de todo lo que no tiene respuesta ni justificación histórica, y que en las mismas Cantigas de Alfonso X el Sabio queda demostrado?


Distintos pendones almohades. En ninguno de ellos, se observa el color verde. 



Bandera del Reino de Granada durante la dinastía nazarí. 



No hay comentarios: