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sábado, 9 de agosto de 2014

La Reina de los Mares

El último gran héroe español, don Luis de Córdova y de Córdova.

Tener 73 en 1780, era algo inusual. Tener esa edad después de llevar 62 años combatiendo a los piratas argelinos, los piratas ingleses y no haber estado más de un mes seguido en tierra firme, era toda una proeza. Los franceses decían de este sevillano que era demasiado viejo y demasiado loco para ser todavía, nada menos, que Director General de la Armada Española. Había sido un héroe en aguas del Mediterráneo, un estratega descomunal en el Cabo de San Vicente y un patriota desmedido en Cartagena de Indias. Se llamaba Luis de Córdova y de Córdova y fue el último gran héroe del Imperio Español, capaz de destrozar el orgullo inglés y poner en jaque a los enemigos de Su Majestad Católica.

Con 72 años, participó en la operación más arriesgada que nunca antes había hecho España, cuando intentado lo mismo, la Armada Invencible fue víctima de la humillación. En 1779, al mando del barco que era orgullo de la Armada Española, el Santísima Trinidad, persiguió al inglés, cruzó el Canal de la Macha, se internó por la costa británica y puso en gravísimos y serios aprietos a los barcos ingleses, que se tuvieron que refugiar en los puertos y rezar anglicanamente para que los españoles no desembarcaran y quién sabe lo que hubiesen sido capaces. Incluso los habitantes de los pueblos costeros, abandonaron sus casas y se mudaron al interior, atemorizados por la eficacia naval y militar española, cuando, como ya ocurriera en 1380, Inglaterra estuvo a punto de hablar español. 

Hemos leído una y mil veces que desde el siglo XVIII, Inglaterra fue la primera potencia marítima, y sin embargo la historia desmiente todo esto. La Guerra de la Oreja, que ya contamos en esta Alacena, o las hazañas de Blas de Lezo y la que ahora vamos a narrar, saldan los enfrentamientos hispano-británicos a favor de España. Y ocurrió tal día como hoy, hace 243 años, en la madrugada de un 9 de agosto, con un marinero de 73 años como protagonista y con menos de 30 barcos capaces de infringir la mayor vergüenza y deshonor a la Royal Navy de toda su historia.

"Los ingleses han sido siempre, los piratas de la Reina". 

La Corona española había agotado su paciencia. Dos siglos y medio soportando el pirateo constante de los ingleses, sufriendo las consecuencias dolorosas y onerosas de su actividad ruin y despreciable. Así que desde el mes de abril de 1780, un grupo de espías españoles en Londres daba norte de cualquier cosa interesante para España y revela que una gran escuadra va a salir desde puertos ingleses con rumbo a Norteamérica, para ayudar y reforzar a los que en tierras del actual Estados Unidos siguen intentando que la corona británica no pierda sus más extensas y fructíferas colonias. Se decide golpear, o mejor dicho, devolverles un poco de lo mucho que se ha sufrido. Francia y España se han aliado para ayudar a los futuros ciudadanos de los Estados Unidos de América (a lo mejor, se han unido para destrozar a su enemigo común) y las dos escuadras navales deciden que es hora de hacerle pagar caro sus tropelías a Inglaterra.

El Escorial del Mar, el Santísima Trinidad. 

Luis de Córdova, tiene 73 años y lo ponen al frente de los 27 barcos españoles. Los franceses se quejan de que un hombre tan mayor, mande la expedición. en España no quieren ni discutir, porque al fin y al cabo nuestros vecinos sólo aportan una decena de embarcaciones menores. Los ministros españoles escriben a París diciendo que “El viejo ha resultado más alentado y sufrido que los señoritos...”. Las fragatas españolas eran mucho más veloces y servían de enlace para comunicarse con el buque insignia, el gran orgullo de nuestra Armada, que había sido apodado como EL ESCORIAL DEL MAR. Era el que capitaneaba don Luis de Córdova, el Santísima Trinidad.

A las 4:15 de la madrugada Luis de Córdova comienza a disparar a aquella caravana marítima inglesa que acaba de zarpar rumbo a América. Parte de sus barcos sueltan velas y se lanzan decididamente a una caza indiscriminada. en 45 minutos, los españoles se han hecho con 36 barcos ingleses, alcanzados, abordados y derrotados. Antes de que anochezca, España ha capturado 51 de las 55 embarcaciones; toca recuento del botín y nadie da crédito. Nadie puede de veras creerse lo que sus ojos ven: armas, material militar, intendencia y varios miles de lingotes de oro. España había vencido un convoy marítimo de 55 barcos dotados con 2.851 hombres de armas y 244 pasajeros y con un total de casi 300 cañones que no pudieron hacer nada contra la Armada Española.

El 20 de agosto, el mayor botín que nunca antes había conseguido España y que nunca antes había perdido Inglaterra, llegaba a Cádiz. A Madrid llegan otras noticias: la bolsa de Londres sufre las peores pérdidas de su historia, la moral de los ingleses está por los suelos, los norteamericanos cada vez son más capaces y la independencia es una realidad y por cuarta vez consecutiva, cuando se han enfrentado ingleses y españoles, los de la “pérfida Albión” han perdido contra los hispanos. Durante los próximos 24 años, los marinos británicos tendrán pavor a España, hasta que en 1804, la Batalla de Trafalgar los reconozca como dueños del mar. Pero hasta entonces, fueron 300 años de supremacía española y de victorias de la Corona Hispana. Así que lo ocurrido aquel 9 de agosto de 1780 bajo el mando del anciano Luis de Córdova, fue una justicia natural y la recuperación de lo mucho que durante siglos nos habían pirateado. Y es que hasta el siglo XIX, este país siguió siendo faro del Mundo.

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