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lunes, 4 de agosto de 2014

José Val del Omar

Un “cinemista”. Mezcla de cineasta y alquimista, nació en el número 9, segundo izquierda de la Calle Navas hace 110 años. En ese mismo instante venía al Mundo un genio descomunal de la técnica, la investigación y la poética cinematográfica. Sepa el que esté leyendo ahora esto que nuestro hombre no nació para ser un cineasta convencional, que jamás propuso películas de fácil clasificación y que desde luego, su obra es tan inclasificable que no podemos decir de ella que se trate de cine de autor, vanguardia ni nada de lo conocido. Lo suyo era la poesía, el lirismo y sobre todo, basarse en cortometrajes o medio metrajes con los que experimentaba para conseguir avances técnicos que a día de hoy, siguen en funcionamiento en las cintas que cada año enseña Hollywood al mundo.

Fue un enamorado de su tierra, a la que le consagró obras rotundas. La primera de ellas, de 1928, fue “En un rincón de Andalucía”; llegaría “Vibración de Granada” (1935), “Aguaespejo granadino” (1955), “Granada siempre”, “El ojo del agua”... pero cuando tratamos la figura de Val del Omar, lo que debemos es mirar a un artista, porque consiguió fusionar las disciplinas más variopintas del arte en el cine para hacer una obra total. Un crítico de cine venía a comentar con motivo de una exposición que acogía el Reina Sofía sobre nuestro paisano, que si James Cameron descubrió la tecnología 3D para el séptimo arte, Val del Omar consiguió avances de sonido, de fotografía y de técnica en definitiva que puso en jaque la industria del cine universal.

Sus patentes son variadas, pero antes de tratarlas, conviene recordar que estamos ante el que nos dejó los más bellos fotogramas hechos en España. Era, un místico del celuloide, fotógrafo antes que cineasta pero por encima de todo, prodigioso inventor, creador incomprendido que nos dejó muchos inventos que a día de hoy, todavía no hemos llegado a comprender. Lo que sí tenemos claro es que fue el cineasta más inclasificable del Mundo. Así de rotundo y de pretencioso. Definía sus cintas como la “meca-mística”; su empeño fue llevar el cine más allá de los límites tradicionales. Desgraciadamente se adelantó muchos años a casi todo y en 1970 ya había creado y patentado el sonido envolvente que fue presentado con campanillas un cuarto de siglo después en la EXPO de Sevilla como una revolución tecnológica que ya había logrado el granadino. 

Solía acabar sus películas sustituyendo la palabra FIN o en inglés, The End, “Sin fin”, porque a fin de cuentas, creía que no tendría ocasión nunca de acabar con su proyecto de hacer un cine anímico y artístico, una mezcla entre poema y fotografía, cada vez con más avances. Con 24 años patentaba un objetivo de ángulo variable para la consecución de efectos de relieve. Sin ese invento la mayoría de efectos especiales de hoy día, no serían posibles. Registró en 1944 el sonido diafónico o binaural, o sea, el sonido envolvente de nuestros HOME CINEMA del siglo XXI.  El periodista Antonio Gascón publicaba en ABC, en 1928 que ''Un muchacho español logra dos inventos que revolucionarán el arte del cinema''.  Ya está todo dicho...

Murió el 4 de agosto de 1982, hace hoy 32 años, a consecuencia de un accidente de automóvil. No había cumplido aún los 78 años ese granadino nacido en la Calle Navas que revolucionó la tecnología del cine y fue capaz de hacer una obra tan distinta como poética y emocionante. SIN OLVIDAR NUNCA SU TIERRA. Algunos de sus inventos y patentes, fueron estos:


Óptica temporal de ángulo variable
Diafonía
Táctil-Visión
VDO Bi-Standard 35
Desbordamiento apanorámico
Palpicolor
Teco 625
Cromatacto
Intermediate 16-35
Tetraproyector para Pictolumínica
Optica biónica energética ciclo-tactil
Laserfonía





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