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viernes, 1 de agosto de 2014

Hacer el agosto

El nuestro es un país que vive del turismo; que genera el 12,5 % de sus puestos de trabajo en torno a un negocio tan próspero como inconsistente. Y el verano es la Meca del sector porque a diferencia de ciudades consagradas que no necesitan del buen tiempo para seguir enseñándole al Mundo las inigualables proezas de la cultura, España es un destino turístico de sardina a la brasa, borracheras y saltos de balcón y calcetines blancos hasta la rodilla. Tan triste como cierto, mientras en el triángulo de la cultura de los Jardines del Prado, en la cima del arte que está bajo Sierra Nevada o en la espectacular estética de la ciudad del Betis, da igual que sea verano, invierno, agosto o noviembre, el resto de España vive pendiente del sol para atestar playas con un tipo turístico que sigue siendo fotocopia de aquellas películas casposas de Esteso, Pajares y el landismo...

Por eso muchos creen que acabamos de estrenar el mes donde se hace el agosto. Pero no es cierto; la famosa expresión no proviene del calor, la playa y la multiplicación de puestos de trabajo que cada verano, palia la necesitada economía española y contribuye a que las colas del paro sean menores. Porque si desde el franquismo del “typical spanish” agosto es el mes por excelencia del veraneo extranjero y del negocio de los sitios playeros, o lo que es lo mismo, que se hace el agosto, la expresión no tiene ni de lejos esos supuestos 50 años desde que el turismo se viniera afianzar como el maná del españolito, siervo agradecido de todo buen europeo con posibles que se afinca una temporada en el sur de Europa, buscando buen clima y precios baratos en comparación con sus países.

Antes de que España basara en el turismo su economía, ésta era la nación agrícola; llamada despensa del Imperio, desde hace dos milenios el fértil campo español ha ido llenando las despensas del Mundo. Y en agosto, se procedía al esperado momento de la recolección de cereales, de uvas y de otros productos en los que medio país basó su vida y su forma de vivir. Las grandes cosechas de España se hicieron en época estival.

Grupo escultórico "La Gitanilla" del Monumento a Cervantes de Madrid. 
Federico Coullant Valera (1960).

En 1613 el Príncipe de los Ingenios, don Miguel de Cervantes publicaba sus NOVELAS EJEMPLARES, una serie de novelas cortas que le llevaron 22 años de trabajo y que se abrían con la novelita “La gitanilla”. Una de las protagonistas de esta primera entrega sublime de Cervantes, era Preciosa, una joven noble educada por gitanos con un pasaje clave que ya nos indica la antigüedad rotunda de la castiza expresión: "Y así granizaron sobre ella cuartos (se refiere a Preciosa) que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas".

Ahora me imagino que entendemos mejor cómo el campo español realizaba la cosecha de cereales en agosto. Cuando almacenaba el grano, los labradores hispanos comentaban entre ellos si el año había sido abundante en cuanto a cosecha se refería, lo que era sinónimo de buenas ganancias, casi la totalidad de éstas y la mayor parte del dinero que tendrían para el resto del año. En el campo español ganaban los dueños pero también los temporeros, ya que la casi totalidad de sus ingresos anuales los ganaban y recibían en agosto, en las cosechas de cereales y de vendimias que recolectaban.

Y he aquí que desde al menos 600 años, el español, ha venido a referirse al hecho de que alguien haga un buen negocio, gane una considerable  suma o le salga alguna cosa muy bien, con la expresión hacer el agosto. Porque a diferencia de los últimos 50 años, que somos trabajadores temporales pegados a la orilla de la playa alquilando tumbonas a europeos que nos siguen viendo como un país inferior al suyo, o asándole los espetos a rollizos y rojizos visitantes, o lo que es peor, sirviendo alcohol a destajo en las Islas Baleares a niñatos que saltarán después desde un balcón en brazos de la muerte, en España, se hacía el agosto con un trabajo extraordinario y nada servil: el ciclo natural de lo que el campo procura.


Y es que, dados a tener que vivir del turismo y hacer nuestro particular agosto, prefiero que sea en forma de cultura, enseñando las glorias y excelencias que tenemos, en forma de museos, palacios, catedrales y urbanismos sorprendentes. Le dejo la sardina chamuscada al que le interese, mientras tengamos ciudades capaces de demostrarle al visitante que este país fue el dominador del Mundo, con la espada, pero también con sus artistas e intelectuales. 

3 comentarios:

Óscar Repullo dijo...

Fantástica entrada, como siempre. Comparto la opinión final, lástima que la cultura no venda tanto como la playa. Enorabuena por el blog :)

Óscar Repullo dijo...

Fantástica entrada, como siempre. Comparto lo dicho: lástima que la cultura no venda tanto como el playeo. Enhorabuena por el blog :)

Óscar Repullo dijo...

Fantástica entrada, como siempre. Comparto su opinión, la cultura debería hacer más agosto jejeje. Enhorabuena por el blog :)