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domingo, 29 de junio de 2014

Miradas que matan

Jayne Mansfield era una desconocida que se valió de una de las armas más importantes que a lo largo de la historia de la humanidad, mejor han sabido utilizar algunas mujeres: un físico arrollador. Imitó la estética de Marilyn Monroe y adoptó la personalidad de una rubia platino deseada y frívola, pero Jayne era un portento intelectual, capaz de hablar cinco idiomas, tocar el violín y el piano y poseer un envidiable cociente intelectual de 163. Esa era la arrolladora actriz de teatro y cine que moría tal día como hoy de hace 47 años, protagonizando nuestra curiosa y desde luego risueña historia.

Tuvo una corta carrera que eso sí, fue meteórica. Protagonizó hasta 28 comedias y dramas de serie b que le valieron el cariño del público americano, especialmente masculino, posibilitándole el salto a la publicidad, la tele y las portadas de revistas especializadas a las que no tuvo problema en recibir exhibiendo su imponente figura.

Si bien su carrera fue corta, obtuvo grandes éxitos de taquilla. Por desgracia no tenía menos talento que la Monroe u otro producto estético de Hollywood, sólo que llegó más tarde que las demás y cuando a finales de la década de los 50 del pasado siglo empezaba a decaer la moda de la actriz voluptuosa, rubia platino y con idénticas dosis de inocencia como de sensualidad desbordante, empezaba su carrera, así que fue relegada a comedias y melodramas de segundo orden. Uno de sus éxitos, el que le dio procuró grandes ganancias, fueron sus giras por los night clubs de toda Norteamérica. Saliendo de uno de ellos, encontraría la muerte:

Acababa de terminar su show nocturno en un prestigioso club de Biloxi, en Mississippi. La familia al completo se dirigía a Nueva Orleans en el interior del vehículo conducido por un chófer a sueldo. A su lado, el novio de la actriz, Sam Brody y por supuesto, ella, la voluptuosa, inteligente, deseada y heredera de la Monroe, la rubia fatal que encandiló al cine y la prensa especializada durante una década. Detrás, los hijos e ella, Miklos, Zoltan y Mariska. Serían las y un 2:15 de la madrugada, del 29 de junio de 1967, 47 años ya de esto, cuando al tomar una curva, el chófer no pudo controlar el exceso de velocidad y el coche se dio de frente con un camión que circulaba en sentido contrario. El camión, cargado de insecticida, fue mucho más rotundo de lo esperado: los niños se salvaban, pero los tres adultos no. Tal día como hoy, hace 47 años, perdíamos a la imponente Jayne Mansfield, uno de los mayores iconos sexuales y mejores cuerpos de la industria del cine.


Pero nosotros la recordaremos eternamente por el día que su imponente escote, desafió a Sofía Loren y al resto de actrices presentes en la entrega de los Globos de Oro, y dejó al descubierto las envidias más que visibles de sus compañeras, haciendo bueno el refrán de que “tiran más dos...”

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