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domingo, 15 de junio de 2014

La Bandera Republicana

Dentro de tres días jura la Constitución Felipe, que desde este jueves próximo será VI de España. Controversia estéril acerca del modelo de Estado, si ha de ser sometido a un referéndum popular o no, a pesar que el modelo lo aprobaron los españoles por un contundente e inequívoco 87 % de los votos. El caso es que en medio de toda esta polémica, luce un símbolo que de manera errónea encarna ideas e ideales de aquellos que no están de acuerdo con la Monarquía Parlamentaria y enarbolan la bandera de las tres franjas de color como emblema del republicanismo. Y era hora de contar los errores de bulto de esta bandera e incluso la curiosa aceptación del color morado que sacará la sonrisa a más de uno. Esta es la historia de la bandera de la II República, aunque en el título hayamos puesto “republicana”, pero que demostraremos, no lo es:

Las mujeres españolas reclamando durante la II República, poder votar.

El 12 de abril de 1931 hubo elecciones municipales; el 79.35 % de los votos dio la victoria a los partidos monárquicos que sin embargo perdieron la grandes ciudades, lo que motivó a Alfonso XIII a renunciar al trono. Los republicanos no habían ganado las elecciones, no estaban legitimados para cambiar el modelo de Estado en las urnas, sino que este se produce por una renuncia personal. Dos días después se proclamaba una República que convocaba elecciones para el 28 de junio de ese año. En estas elecciones, no pudieron votar las mujeres. La legitimidad de los votos, por tanto, es bastante discutible. El 9 de diciembre, se aprobaba la constitución de la II república. No fue sometida a referéndum popular. Todo esto sería ya suficiente para justificar la ilegitimidad e ilegalidad de aquel modelo de estado que propuso una nueva bandera, revestida de la misma ilegalidad e ilegitimidad.

El Jefe del Ejército Republicano y detractor de la bandera de los tres colores, en el Frente de la Ciudad Universitaria durante la Guerra Civil. Fiel a la II República, no a su Bandera.

La mal llamada bandera republicana era nueva, inédita, desconocida y forzadamente traída para la ocasión de 1931. Se venía usando en círculos republicanos por miembros de partidos y sindicatos ligados a partidos de izquierdas, no por el pueblo. Así lo denunció un mismísimo general republicano, nada menos que el Jefe del Estado Mayor del Ejército republicano durante la Guerra Civil Española, Vicente Rojo Lluch que fue leal a la República pero contrario a la bandera que proclamó el nuevo Estado en 1931 y que en el exilio, fue catedrático de Historia Militar en Bolivia. Todavía más curioso resulta el caso de Santiago Carrillo, el líder de los comunistas, los únicos combatientes reales del franquismo: “La bandera rojigualda es la bandera de España”. Así lo dijo durante la transición y cerrando al fin un debate estéril, un 23 de abril de 1977.  

Colores, banderas, pendones y emblemas españoles a lo largo de la Historia. 
Se comprueba que el morado, no formó parte de los símbolos de España.

¿De dónde proviene entonces la bandera republicana? Quizás el error provenga de los federalistas republicanos que seguían las teorías políticas de Pi y Margall, que entendieron que la  bandera roja y gualda era símbolo de la Monarquía. De este modo, procuraron parir una bandera propia que significara todo lo contrario a los ideales monárquicos, confundiéndose en su decisión: la bandera fue sancionada por los españoles en las Cortes de Cádiz, lo que hacía que ésta pasara de ser un “regalo” de un Rey (Carlos III en concreto) a su pueblo, para ser aceptada y adoptada legítima y legalmente por el pueblo como su bandera. La bandera roja y gualda no es la de los monárquicos, sino la que en las constituciones votadas y refrendadas por los poderes y por el pueblo. Se ha votado, aprobado, aceptado, tomado, tenido y defendido como propia. Sin ir más lejos, en la Constitución de 1978, algo que no puede decir la republicana, que nunca fue aprobada, sometida a decisión popular ni refrendada de forma democrática.

Dúrcal celebra la II República el 14 de abril de 1931, pero con la auténtica bandera española. 

Una vez que los federalistas de Pi y Margall adoptaron en mítines, reuniones y actos esta bandera, no tardaría en llegar al nuevo Gobierno Republicano. La fotografía de arriba es con toda probabilidad, el mejor ejemplo de que el pueblo llano no había conocido y por tanto no había entendido ni aceptado la bandera republicana. Corresponde a la celebración en Dúrcal de la proclamación de la II República, que se hizo un 14 de abril. Los republicanos alborozados y llenos de júbilo por el cese de la Monarquía, blandieron al aire la enseña nacional y celebraron que España era una República. Pero cómo no, lo hicieron con su bandera, la única, la democrática y realmente aprobada: la roja y gualda.

Ideólogos de la II República, ilegal, ilegítima , casi un golpe de Estado
 o una carambola por un Rey asustadizo.

Además de todo lo ya expresado, suficiente y rotundamente claro como para entender la ilegitimidad de la bandera tricolor, hay que hacer notar que el uso de la misma es iniciada por un gobierno provisional, novísimo y sin la autoridad ni el refrendo de Cortes, Cámaras, Órganos o una Constitución. Aquella formación  que vino a auto proclamarse como provisional dejaba a todas luces notoriedad de su incapacidad para desposeer al pueblo de sus representaciones oficiales. Pero lo que se pretendía era simbolizar el cambio radical en el sistema de gobierno. Así las cosas, nace una conjetura sin base histórica para legitimar la inclusión del tercer color.


Armas castellanas del siglo XV enriquecidas en 1662 con motivo de la Coronación de Carlos II

El gobierno provisional de la recién proclamada II República, dio a conocer el por qué de aquella tercera y última franja: la representación icónica del pueblo de Castilla, ya que entendió que le faltaba sumarse a los otros colores, puesto que el  rojo y amarillo representaban a los pueblos de la antigua Corona de Aragón. Pero pervirtieron las descripciones históricas y se equivocaron al creer que el pendón de Castilla, había sido de color morado. Se promulgó por tanto un Decreto en mayo de 1931 con el intento torpe y erróneo de justificar la franja morada castellana, que decía así: “se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España”. 

Detalle de fresco de 1210 del Castillo de San Pedro de Arlanza. 
El color, es el rojo, el carmesí castellano.

Pero lo cierto es que no pudo ni puede hoy día probarse que el morado fuera un color castellano, que sí lo fue el carmesí y que en todas las crónicas, documentos y descripciones de siglos, aparece como descriptivo de las armas de Castilla. El error se basó en una confusión léxica, ya que al leer púrpura en los documentos históricos, los asesores de aquel gobierno provisional republicano lo tradujeron a morado, nada más lejos de la realidad. El púrpura, usado desde la Antigüedad Clásica para identificar al poder y tomado por la Iglesia con el mismo criterio, es en realidad una variante del carmesí o rojo y basta observar el color de los trajes e indumentaria de los Cardenales Católicos, que popularmente llamamos “purpurados” por el tono de su vestimenta para entender a la perfección cuál es el verdadero color, muy lejos del morado

Los Cardenales de la Iglesia, o purpurados, rezando antes del Cónclave que eligió al Papa Francisco.
El púrpura, como se ve, no es morado.

Todo nació del término “púrpura”, palabra del latín que en su cuarta acepción nos dice el Diccionario: “color rojo subido, que tira a violado”.  Además, de serlo, el púrpura era el color de León, mientras que Castilla usaba el carmesí, que es un color grana sacado del tinte que se obtiene del insecto quermes. Luego, el primer error, fue confundir púrpura con morado. El segundo, León con Castilla. Y el último al que se agarró el gobierno provisional no electo ni votado de la II república, fue creer que los comuneros en la Guerra de las Comunidades de Castilla (en contra del rey Carlos I entre 1520 y 1521), usaron un pendón morado, cuando las crónicas dejaban claro que se distinguieron en el campo de batalla con estandartes al frente de sus milicias BLANCOS con cruces rojas, frente a las cruces blancas que usaron los partidarios de Carlos I.

Lienzo flamenco "Apoteosis de Carlos I". 
A la derecha se ven pendones con los escudos representativos de sus reinos. Ninguno con el morado.

Como aclaración, hay que citar una Carta Real expedida por Alfonso VIII de Castilla que dirige a sus hombres de cámara, los servidores más destacados que se conocían como los “Monteros de Espinosa”. En esta carta real, una auténtica recopilación de órdenes, reglas y privilegios que tenía Castilla desde los tiempos de Alfonso VI, el rey leonés del siglo XI que conquistó Toledo a los musulmanes, los Guardias personales del rey vestirían la librea de color encarnado o carmesí. O sea, roja. Y debe tenerse en cuenta que ya era así desde los tiempos de un rey leonés, luego ni siquiera el supuesto tono violáceo de León, era real.

Bandera de la I República española. 

Sí es cierto que los liberales y los masones usaron el color morado, pero no como símbolo o tono histórico de Castilla, ya que en ningún documento anterior a la aprobación de la bandera de España (año 1785 y la cuarta más antigua en la actualidad del Mundo), éste color morado había sido identificativo de un reino o región española. Lo que sí es muy curioso es que cuando se proclama la Primera República, ésta, aplicando un sentido común sin discusión, use como bandera de España la que ya había aprobado el propio pueblo y sancionado el poder legal y legítimo: la roja y la gualda. Como curiosidad, contemos que no hay ninguna prueba documental ni testimonio histórico alguno que confirme la leyenda que intenta justificar el uso del color morado en la bandera republicana, cuando, de manera ficticia, se cuenta que una comisión del Ayuntamiento de Madrid presentó una proposición a las nuevas Cortes Constituyentes para que adoptase por bandera nacional la tricolor de faja morada. A día de hoy, no hay nada que confirme este hecho ficticio.

Pero intentemos justificar que en efecto, la bandera de la II República intentó representar todas las identidades históricas de España con sus colores y que Castilla, en efecto, era simbolizada por el morado. ¿Cómo es posible entonces que los ministros, diputados y destacadísimos políticos REPUBLICANOS, quisieran integrar los colores habituales de unos REINOS en un proyecto republicano? Es más, lo que sin duda ya saben los historiadores, es que los comuneros no pelearon en contra de la monarquía, sino de la influencia de extranjeros en la corte española. De hecho, Padilla, Pedro Maldonado o María Pacheco, escribieron a Juana, la hija de los Reyes Católicos, apelando a ella para que como legítima reina, asumiera el control del reino. No, no eran republicanos, todo lo contrario.

Pero en esta amalgama de errores y violaciones de la historia, sólo nos queda creer que la aceptación del morado fuese por emulación e imitación de Francia, el modelo de republicanismo y que uno de sus colores, en concreto el primero y más visible de su bandera, un azul violáceo, quisiera ser copiado e incluido en la de los republicanos españoles. Aunque no está de más contar que los franceses también tuvieron serios debates y controversias sobre su bandera, que no pudo ser legítimamente aprobada y aceptada por todos hasta la Tercera República Francesa.


Recapitulemos, por si alguien se ha perdido o quiere tener los datos a mano:

*La II República fue proclamada tras una derrota en unas elecciones municipales del republicanismo que sin embargo se toma como triunfo.

*Las primeras elecciones generales republicanas no fueron bajo el sufragio universal pero bastaron para proclamar a un nuevo Gobierno.

*La Constitución de la II República no fue aprobada por el pueblo, no fue sancionada por los electores y se promulgó sin la voluntad del pueblo.

*La bandera castellana nunca fue morada sino carmesí. Los colores leoneses tampoco.

*Los republicanos, equivocados y dando muestras de desconocimiento histórico, quisieron construir una república partiendo de la historia y los símbolos de unos reinos y por tanto de la Monarquía. De hecho, el escudo republicano español usó las armas reales españolas, pero aportando la corona mural, sin saber que ésta fue usada por vez primera en los estados medievales de la Península Itálica, como emblema de la aristocracia (luego de carácter monárquico) y que su empleo era muy común entre los señores y nobles visigodos.

*La bandera de España no es la bandera de una monarquía, ya que las Cortes de Cádiz la sancionaron y en última instancia, el 87 % de los españoles la adoptó como suya en 1978. La bandera de la II República no fue aprobada por nadie y no es símbolo de las ideas republicanas, sino de las ideas particulares de ciertos partidos y organismos que eran republicanos, algo muy distinto.

La corona mural nunca fue un símbolo republicano, sino monárquico.

Por eso, cuando uno ve a los que portan la bandera tricolor no puede dejar de sonreír. Primero, porque esa no es una bandera republicana, que la roja y gualda lo podía ser tanto o más que la de las tres franjas. Segundo, porque a lo mejor no saben que llevan una bandera compuesta ex profeso para reivindicar al Reino de Castilla, siendo ellos republicanos. En tercer lugar porque si es un homenaje a los comuneros, éstos eran monárquicos. En cuarto lugar, porque portan una bandera que fue ilegítimamente incorporada a las divisas de la II República. Y al fin, porque defienden un modelo de estado, el de 1931 a 1939, que fue ilegal, ilegítima y taimadamente proclamado e impuesto, a la manera del golpe de Estado posterior.

El pendón de Castilla regalado a Granada en 1494. 

Lo que no quita que el republicanismo sea legal y hasta legítimo, como el de la I República española. No el último... Por eso, hay que repetir una y mil veces la frase anónima aunque atribuida a tantos que es casi un artículo vital: "Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores". De ahí que cara al trascendental acontecimiento del próximo jueves 19 de junio, esté convencido al decir que el pueblo español es muy soberano en declararse republicano, en manifestar su voluntad de no formar parte de un Estado Monárquico Parlamentario. Pero, por lo que quieran, no lo hagan bajo la bandera tricolor de la II República, que no republicana, porque cuando salen con ella, nos sacan las mayores carcajadas a los que sí conocemos la historia: no hay nada más paradójico e irrisorio que ver a un republicano cargando con la bandera de los reinos de España. Es lo más cómico que el inculto y atrasado español se atreve a protagonizar. 

Por eso, defiendan si quieren la república, pero con esa bandera no. Porque no es republicana, representa a los defensores de la II República Española, ilegal, ilegítima y violenta.

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