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lunes, 9 de junio de 2014

El ministro

Julio Rodríguez Martínez

Uno de los más ilustres hijos que ha dado Armilla es a la vez una de las figuras más polémicas y controvertidas de cuantas forman parte ya de la historia. Nos referimos a Julio Rodríguez Martínez, preclaro  Doctor en Ciencias Químicas y en Farmacia, catedrático de la Universidad de Salamanca (1962) y Rector de la Autónoma de Madrid. Sobresaliente investigador, con 30 aós formaba parte de los más admirados profesor del claustro universitario español y eso despierta la atención del General Franco que ve cómo el granadino está en posesión de una fulgurante carrera, lo suficientemente importante como para hacerse cargo del Ministerio de Educación.

Su carrera académica y docente despertaba envidias. Doctorado por Granada con el premio extraordinario con tan solo 24 años,  Premio Víctor de Plata, Premio Nacional  “Alonso Herrera” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Medalla de oro de la Universidad Autónoma de Madrid,  Medalla de Honor de la Cámara de Comercio e Industria, era el mejor embajador español en temas científicos de carácter internacional y sus investigaciones le valieron la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, la Gran Cruz al mérito militar y reconocimientos en Argentina, Colombia y así hasta que UNESCO le ofreciera la vicepresidencia.

Con semejante currículo a nadie extrañaría que Franco como Jefe de Estado, pensara en él para concederle la cartera ministerial de Educación y Ciencia, sobre todo tras sus investigaciones en materia de radiaciones nucleares y radiactividad. Tal era así que España, fue el primer país tras Estados Unidos e Inglaterra en disposición de crear la bomba atómica, quizás gracias al avance que al respeto habían logrado investigadores como nuestro protagonista y que dio lugar a conspiraciones bastante creíbles que puedes leer aquí

Así las cosas, con 45 años, se convertía en el ministro más joven del Gobierno franquista y eso, obviamente, disgustó a algunos y despertó los recelos de otros. No se lo iba a poner fácil a la opinión pública Julio Rodríguez, cuando decide adoptar una medida polémica, controvertida y caótica: que el curso académico empezara el 1 de enero, como el año, y no en septiembre. Así que la primera orden ministerial que firma, es que el año académico 1973/1974, quedara abolido para los alumnos universitarios. De golpe y porrazo, 100.000 estudiantes españoles pasaban a tener nada menos que seis meses de vacaciones, desde el mes de junio al de enero del siguiente año.

A juicio de muchos aquello era un solemne error. Sin embargo, como yo, muchos nos hemos preguntado a lo largo de nuestra vida académica qué impulsó en su día a los gestores públicos a colocar el comienzo del año académico en septiembre. Pero la verdad de su decisión fue que cuando toma posesión de su cargo, el presupuesto del Ministerio estaba completamente agotado. No había dinero para contratar profesores, no se podían asegurar los sueldos de esos seis meses de los docentes universitarios y cuando Julio Rodríguez una transferencia de fondos desde el Ministerio de Hacienda al Ministerio de Educación por un importe de 400 millones de pesetas, ésta le es denegada. La única solución posible, el cambio de calendario que le permitiría recibir la nueva partida presupuestaria aprobada a fines de ese año y que liberaría el dinero necesario en enero del próximo.

La famosa Orden Ministerial 

A la sociedad le asustan los cambios. Lo que podía haber sido una racionalidad del calendario y por supuesto, una eficaz manera de salvar a la Universidad de su bancarrota económica fue aceptada a regañadientes por el claustro universitario y los colegas ministeriales. Julio Rodríguez se convertía en uno de los ministros más breves de la historia, ocupando el puesto desde el 9 de junio de 1973 al 3 de enero de 1974. La broma nacional era ya calificar su idea como “el calendario juliano”. Los estudiantes de 1º de Carrera se frotaron las manos, con semejante periodo vacacional, los padres se cabrearon por tener ociosos tanto tiempo a sus hijos y pronto nació un rumor que a día de hoy todavía nadie ha podido averiguar si es cierto o no.

La Complutense de Madrid

Al parecer, dice el rumor imposible de comprobar que Franco dio la orden de que ocupara el cargo el Rector de la Complutense, que era entonces Ángel González Álvarez y que alguien equivocó el contenido de ese deseo del General y cuando se dieron cuenta que se habían equivocado presentándole a Franco al de la Autónoma y no al de la Complutense, callaron por temor a la reacción del Caudillo. Parece inverosímil; porque digo yo que Franco escogería a sus ministros en base a lo que éstos habían demostrado, digo yo, tampoco lo aseguro.

Don Luis Sánchez Agesta, el granadino por el que se confundieron

La otra teoría es que el elegido era Luis Sánchez Agesta, doctor en Derecho por Granada y mente privilegiada como pocas, pues ya era profesor titular de la Universidad granadina con sólo 21 años. Era catedrático de derecho, fue profesor de la Universidad de Nueva York y Premio Príncipe de Asturias. El error del que se da cuenta, es que ambos eran granadinos, ya que alguien equivocó Armilla (localidad de nacimiento de Julio Rodríguez) con Granada (de Luis Sánchez Agesta) y de ahí que la confusión fue a mayores. Pero tampoco es muy creíble. La teoría definitiva es que el historiador Ricardo Díaz de la Cierva ansiaba esa cartera y viendo lo mal que resultó el “calendario juliano”, decidió propagar el bulo a través de sus múltiples libros y publicaciones.  

Algunos estudiantes quisieron que Santo Tomás de Aquino dejara de ser su Patrón en favor de Julio Rodríguez

No lo sabremos nunca. Lo que sí nos queda claro es que aquel fue el año en el que los estudiantes españoles comenzaron a gritar que Julio Rodríguez era EL PATRÓN DE LOS UNIVERSITARIOS. Las chanzas fueron en aumento y propusieron que se recordara para siempre al eminente científico de Armilla como el “santo de los novillos”. Y al fin, pasó a la historia como el PATRÓN DE LAS VACACIONES. Nadie antes duplicó, quizás triplicó, el periodo vacacional.


Pero bulo o no, para desgracia de un hombre culto como pocos, a día de hoy ya es, el ministro por error. 

1 comentario:

José Miguel Moreno Sabio dijo...

David, yo empezaba ese año Psicología en la Autónoma. Las clases se prolongaron hasta entrado junio y los exámenes acabaron a inicios de julio. Fue un curso bastante caótico.