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martes, 3 de junio de 2014

El granadino que pudo ser Rey de España

El Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. 

La paciencia de la que hizo gala Isabel la Católica sólo está por detrás de los sacrificios que abrazó en pos de la constitución de lo que hoy llamamos España. La abdicación de Su Majestad el Rey Juan Carlos I nos sitúa frente a un nuevo monarca (Felipe VI) que viene a suceder a 11 reyes de la Casa de Borbón, los parientes más cercanos y legítimamente descendientes y continuadores de los Habsburgo, o lo que es lo mismo, los Austria españoles. Éstos, desde Carlos I, fueron 5, luego del mismo tronco dinástico asistiremos a la proclamación del 16º Rey de España. Pero a lo mejor muchos desconocen que la historia estuvo a punto de cambiar cinco siglos atrás.

Salón del Trono de la Alhambra

En estos tiempos un hijo no es legítimo o bastardo, sino hijo sin más. Leyes y derechos ciudadanos hubieran cambiado el curso de la Historia, no sabemos si para mejor o peor. Lo cierto es que no viviríamos ahora pendientes de la sucesión de Felipe de Borbón y Grecia, sino que presumiblemente, sería un descendiente de granadinos el que ocupara el trono de España.

De Fernando el Católico mucho se puede decir. Admirado en el panorama internacional de su época, puesto de ejemplo como el gobernante ideal y reconocido como figura capital en la construcción de la Europa contemporánea, a pesar de todas esas virtudes como monarca, el Trastámara (de Aragón) era un faldero irredento, un tenorio, un mujeriego, un putero (regio, pero putero) que faltó al respeto a la verdadera artífice del Primer Estado Moderno del Mundo, su esposa Isabel I. Han trascendido algunos de sus múltiples enredos de cama, caso de Aldonza Roig de Ibarra, Joana Nicolau, Toda de Larrea, la portuguesa Pereira... y sin embargo, se ha silenciado la amante más regia, más señora y más noble que tuvo: Aixa ibn Nasr, hija del último emir de Granada, nuestro Abu abd Allah o simplemente, BOABDIL.

"Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra".
Manuel Gómez-Moreno González, 1880.

Conquistada la ciudad de la Alhambra, la salida de la familia real no es inmediata. Los tratos con los príncipes nazaríes habían sido bastante fluidos y amigables. La Reina Isabel propicia un afecto al heredero de Boabdil parecido al de un familiar muy cercano mientras éste es rehén de las huestes cristianas para asegurar que Boabdil no traicionará los acuerdos firmados con Castilla. Ambas dinastías, la de Trastámara y la Nazarí a pesar de haberse tocado en suerte como enemigos, se respetan y se aprecian aún con las distancias religiosas e ideológicas que los separan.

"El Rey Boabdil se despide de Isabel"
Junto a los Reyes Católicos, quedan los hijos de Boabdil como rehenes.

En 1494 Fernando tiene 42 años y la joven Aixa 14. Llevan conviviendo, aunque aquello se trate de una prisión dorada, casi siete años, en calidad de prisioneros de Castilla y carceleros regios, unos y otros. Dicen que el roce hace el cariño y para colmo, la persuasión y el poder seductor de Fernando es una realidad imponderable. Así las cosas, cuando en 1492 Boabdil y su esposa Morayma abracen de nuevo a sus tres hijos, la pequeña Aixa es una desconocida con más cosas en común con un cristiano que con su real familia, última señora de Granada.

"El suspiro del Moro". Francisco de Pradilla. 

Algo debe suceder para que la comitiva regia de los nazaríes, abandone la Alhambra y Granada sin su hija pequeña. Ahmed y Yusef siguen a sus padres, quizás porque al ser varones, el último emir alberga esperanzas de perpetuar la dinastía nazarí y asegurarse así que un día, regresarían sus descendientes al trono del Salón de Embajadores del Palacio de Comares. Pero también es cierto que Aixa es tolerada en la corte española asentada en la Alhambra por Isabel la Católica y que ninguna crónica musulmana posterior (y nos han llegado hasta la repartición de bienes o los entierros en Mondújar) echa de menos a la princesa nazarí.

Así que ocurre lo que, con un Fernando desatado, era de prever. La jovencísima Aixa queda preñada de Fernando. En 1495 nace un infante por partida doble, por el Rey de Aragón y Sicilia y consorte de Castilla y León y de la hija del Emir de Granada. Todos los tronos, poderes, herencias monárquicas y legitimidades regias convergen en este niño que es bautizado con el nombre de Miguel. Fue educado por los poderosos y fieles Fernández de Córdoba, fue estratégicamente apartado de la Corte, para no despertar una vez más la furia de la Reina Isabel aunque recibió una educación exquisita como el de un infante legítimo. Su padre el Rey Fernando lo armó caballero y le otorgó el título nominal de Príncipe del Nuevo Reino de Granada. Lo casó con la hija y heredera del Marqués de Priego y fue tratado, aunque con cuidado y recelo, como lo que realmente era: hijo por partida doble de reyes.

El Príncipe de Asturias había muerto; poco a poco, las hijas de los Reyes Católicos fallecían. Incluso su nieto, llamado a heredar el vasto trono de España, perdía la vida siendo un bebé. La siguiente que legalmente era llamada al trono, Juana, había dado muestras de no poder enfrentarse a la responsabilidad del Gobierno de un Estado como este. Y aunque habido fuera del matrimonio, Miguel, el granadino, podía haberse postulado al trono. Pero entonces planeó la figura de la Iglesia del Medievo en la corte española, que se llevó las manos a la cabeza en el instante en que alguien sugirió que el pequeño Miguel sucediera a los Reyes Católicos en el trono. Nacido en la corte, bautizado, educado como príncipe y emparentado con la flor y nata de la aristocracia hispana, no podría jamás alcanzar el trono porque en sus venas corría, sangre mora.

Y aquí a lo mejor empezó el error de España. Miguel, a los 23 años, era nombrado Bibliotecario de Francisco I, Rey de Francia. Más tarde, entra en el círculo de amigos de Leonardo da Vinci, cuando muere el genio renacentista, se encarga junto al secretario que tuvo éste de la organización de los manuscritos del maestro. Fue después el secretario de Nicolás Maquiavelo, mantuvo la relación con  la Corona española, ya que actuó como representante de Carlos I en nombre del trono hispano en la boda del Rey  Luis II de Hungría. En 1522 alcanzaba el cenit de su carrera como intelectual, al pasar a ser Secretario del Papa Adriano VI. A la muerte del Sumo Pontífice, es reclamado desde el Reino de Hungría como consejero del monarca. Fue poeta, dramaturgo, hombre de armas y se emparentó con la Casa de Borgoña. Moría en 1575 a los 80 años de edad en Priego de Córdoba.

Supuesto retrato del hijo del Rey Católico y nieto de Boabdil, castellanizado como
Miguel Fernández Caballero de Granada. 

Hoy, algunos nos cuestionamos como un personaje que sin ayuda de su influyente padre estuvo y tuvo un papel trascendental con reyes, papas y una de las más grandes personalidades de la Humanidad como Leonardo da Vinci, pudo ser descartado simplemente porque su madre nació musulmana. Cosas de hace más de cinco siglos que con nuestra mentalidad no podremos entender nunca. Lo cierto es que sí que nos preguntamos si alguien con esa preparación, con esos dotes y con esa facilidad de gestionar y afrontar retos de la altura que hemos contado, no podría haber llegado a Rey... Y cambiar y para mucho la Historia de España y con ella, la de la Humanidad.


Desde luego ahora no estaríamos pensando en la labor de Felipe VI. Sino en que un Trastámara, descendiente de un Nazarí y por tanto, hijo pretérito de Granada, subía al trono. Fernández, indicaba que su padre era Fernando (ez, apellido patronímico que significa HIJO DE) y que se trataba de un noble, un infante, un descendiente del emirato y trono del Reino de Granada. O lo que es lo mismo: LA HISTORIA DE ESTA CIUDAD NO DEJARÁ JAMÁS DE SORPRENDERNOS. 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Dónde se puede documentar esta historia tan curiosa?

David R.Jiménez-Muriel dijo...

La fuente más precisa es la consulta de los archivos del Virreinato de Nueva Granada. Hoy día, continua una reclamación "regia" de un descendiente de don Miguel Fernández Caballero de Granada, incluso con una prosapia interesante.

Geneanet.org es un instrumento de consulta de la familia descendiente del "rey granadino".

Éste es el árbol genealógico:
http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Genealog%C3%ADa_de_Antonio_Caballero_y_G%C3%B3ngora

Y si necesita algo, sólo decirlo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Muchas gracias. Había buscado bibliografía académica, pero parece que no hay.
Saludos y agradecido por su labor en el blog.

Enrique Caballero Peraza dijo...

Saludos, gracias por escribir sobre el padre del Tatarabuelo de mi Tatarabuelo, don Miguel Fernández Caballero de Granada.

Quedo a vuestras apreciables órdenes.

Antruiram dijo...

Pues le da usted un parecido bastante razonable al retrato supuesto de el que sale aquí, yo soy de Priego de Córdoba donde dice que murió y de donde también era el obispo Caballero, también descendiente de el y familia de usted? Me gustaría saber acerca de el, sigue teniendo usted familia aquí, aquí sigue habiendo caballeros de apellido.

Enrique Caballero Peraza dijo...

El Arzobispo era mi tatarabuelo. Aunque mi bisabuelo aparece como hijo de Ambrosio Caballero y Góngora él murió en 1765 y mi bisabuelo nació en 1782. El arzobispo registró a su hijo... como hijo de su hermano.