Visitas

jueves, 5 de junio de 2014

El bautizo más complicado de la Historia

Dos de los mejores Reyes de la Historia de la Humanidad, protagonistas de esta entrada: 
Carlos I y Felipe II

A estas alturas no vamos a descubrir que Valladolid es una de esas ciudades donde la historia, el arte y la trascendencia social se dan la mano hasta cubrir de alabanzas y halagos la ciudad castellana. Y entre sus muchos hitos históricos, figura uno que, a caballo entre la leyenda y al realidad, nos recuerda que tal día como hoy, hace 487 años era bautizado el futuro Felipe II, que el Mundo conocería como el Rey Prudente y que fue uno de esos monarcas nacidos para la gloria y la perpetuidad de su memoria.

                                          Interior del Palacio de Pimentel, donde naciera Felipe II

En efecto, Felipe II nació en Valladolid, lo que deja de manifiesto que la ciudad era la capital política de Carlos I. Sea como fuere, un miércoles 5 de junio de 1587, cuando el hijo del Emperador Caros tiene 15 día de vida, la Corte se afana en preparar el bautizo del niño llamado a ser el “señor del Mundo” en cuyo Imperio no se pondría el sol. La familia imperial se encuentra alojada en la casa de don Bernardino de Pimentel, una soberbia construcción palatina que a pesar de haberse iniciado en el siglo XV, hoy día no puede ocultar su sabor herreriano.

El fabuloso Palacio Imperial de Carlos V en Granada. 
En la ciudad de la Alhambra fue concebido Felipe II.

El joven Felipe era el primero de los hijos del matrimonio. Había sido concebido en Granada, cuando la ciudad de la Alhambra se convierta en Capital Imperial. El día que el Emperador Carlos abandonaba Granada, decía haber pasado los 7 meses más felices de su vida. Nunca más volvería a la tierra que fundamentó su reinado y sobre cuya piedra se edificó España, a pesar de que Pedro de Machuca le estaba labrando el Palacio que jamás vio. Pero de vueltas a aquel 5 de junio de 1527, a Felipe había ya que bautizarlo y hasta Carlos e Isabel llegaba el confesor real para comunicarles que la tradición estipulaba que el futuro Felipe II debía bautizarse en la Parroquia de San Martín, al ser esta Iglesia la más próxima a la puerta de entrada del Palacio de Pimentel y por tanto, la feligresía natural a la que pertenecía la vivienda y con ella, sus moradores.

Retablo Mayor de San Martín, nada que ver con el estado que hubo de ver Carlos I. 

Don Carlos I se personó en la Iglesia. Había sido construida como ermita en el siglo XII y no debía presentar precisamente, la dignidad, el porte y el decoro suficiente como para acoger el Bautismo del heredero. Prueba de ello es que San Martín se rehízo a partir de 1588, cuando ya estaba muerto el Emperador y a nuestro protagonista le quedaba a pena diez años de vida, lo que viene a justificar que en efecto, Carlos I vio bien los días previos al 5 de junio como para declinar el uso parroquial de San Martín. Ni que decir tiene que aquella vieja ermita parroquial nada tiene que ver con la exquisita traza que hoy día le vale ser Bien de Interés Cultural y poseer un rico patrimonio mueble en donde Gregorio Fernández descuella entre todos. Como curiosidad, 390 años después de la fecha que nos ocupa (es decir, en 1817), fue bautizado en San Martín José Zorrilla, lo que abre una interesante relación entre Granada y Valladolid: en el sur fue concebido Felipe II y parido en Valladolid y en la vieja Pucela nació el poeta que fue coronado en Granada.

Carlos I y la Familia Imperial

En estas estábamos cuando Su Majestad decide que el pequeño Felipe no se bautizará en la Parroquia que le corresponde. El revuelo en el seno del Consejo Real es importante, ya que no se pretende disgustar a Valladolid, la autoridad eclesial ni faltar a la tradición. De alguna manera se debería resolver el asunto, así que como la costumbre dictaba que el niño que había de ser llevado a la pila bautismal habría de dirigirse a la Parroquia más cercana de la puerta de casa de la que saliera rumbo al Bautismo, a alguien del círculo privado de don Carlos I se le ocurrió agarrarse al enunciado de esta costumbre: “de la casa de la que saliera rumbo a...”

Zócalo cerámico de Juan Ruiz de Luna (1939) sobre un dibujo de Valentín Carderera (1837).

¿Habría de salir el futuro Felipe II por la puerta? Porque uno de los costados del palacio, era casi lindero con el Convento de San Pablo, que éste, si reunía las condiciones como para albergar un acontecimiento de este nivel. Así que alguien urdió la trama como para no faltar a la costumbre y no desairar a nadie: se rompió la reja de una ventana y se sacó a Felipe II por ella, para acto seguido, iniciarse el solemne y protocolario desplazamiento hasta la Iglesia Conventual de San Pablo con la corte y la flor y nata del Valladolid de 1527.

Zócalo cerámico de Juan Ruiz de Luna (1939) sobre un dibujo de Valentín Carderera (1837).
Se observa el pasadizo o plataforma por la que caminó el cortejo regio hacia San Pablo.

¿En serio salió el hijo de un Emperador, el futuro rey que gobernó el mayor Imperio conocido, por una ventana camino a su bautizo? Puede que se trate de una deformación de los hechos reales, puesto que lo que realmente ocurrió es que se había construido un pasadizo elevado entre la iglesia de San Pablo y el Palacio de Pimentel, al objeto de que la Familia Real discurriese por él sin pisar la calle. No olvidemos que no hacía tanto, Castilla ardía en medio de una casi guerra civil, la de Comunidades, y cualquier prevención resultaría poca. Al estar elevado el pasadizo, se usó como salida del palacio una de las ventanas, haciendo el resto el pueblo llano, que nunca le faltó imaginación.

García de Loaysa, confesor real y máximo intrigante en esta historia

Pero tiempo después, se habría un pleito. El párroco, beneficiado y racionero de San Martín, denunciaban a los frailes dominicos de San Pablo por haber oficiado un bautismo que les correspondía a ellos y que hubiera cambiado el curso de la historia de una Parroquia que todavía, seguía siendo exigua, pobre y humilde. Y aquí viene la verdad del asunto: el confesor del Rey era García de Loaysa, un dominico. Los inquisidores españoles, fueron los dominicos y la fuerza de esta orden en España, ha sido histórica. De modo que ahora entendemos por qué se bautiza en San Pablo al futuro Felipe II y comprendemos que, tras 24 años de pleito, se alcanzara un fallo judicial sobre lo acaecido tal día como hoy de hace 487 años:


La cadena perpetua que une las rejas cortadas del Palacio de Pimentel

Como quiera que nadie se iba a atrever a fallar en contra de la poderosa Orden de Predicadores, el tribunal acordó ¡CONDENAR a la VENTANA a CADENA PERPETUA! y así es como a día de hoy, en una ventana del piso bajo del Palacio de Pimentel, actual sede de la Diputación Provincial de Valladolid, permanece esa cadena que recuerda un pleito del que da cuenta el Archivo vallisoletano y que parece no ser tan fabuloso. ¡Cosas de españolísima curiosidad!
La Iglesia de San Pablo de Valladolid, el lugar de la disputa, el pleito y la condena más larga de la historia de España. 


No hay comentarios: