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miércoles, 21 de mayo de 2014

San Lázaro

Vista de Granada. Alfred Guesdon, 1850.

Es un año de celebraciones y de efemérides, alegres y tristes, dignas de contar y que hay que contar para que nunca más ocurran. Es un año en el que la Iglesia y el Hospital que fundaran los Reyes Católicos para atender a los enfermos de lepra y otras infecciones virulentas y mortales, hubiera cumplido 500 años. Y es también 2014, el 40 aniversario de la destrucción de un inmueble centenario, de un urbanismo típico, de un lenguaje vernáculo y de un desastre urbano sin paliativos que fue producto de la codicia y la incultura inmunda de los que gestaron y permitieron que Granada se privara de su historia.

Mapa de 1768 del Barrio de San Lázaro

San Lázaro fue un proyecto urbanístico sin precedentes en el tardogótico, en el Reinado de los Reyes Católicos. Fue un intento muy interesante de  recuperar el modelo urbano y racional de los romanos. A las afueras de Granada se dispuso un trazado de gran valor, con planta ortogonal como la que habían creado para Santa Fe y que después se exportará a Hispanoamérica. La misma traza que se usará en tiempos del urbanismo contemporáneo. La misma que luce la ciudad de Nueva York, la misma que cautiva a los visitantes de La Habana, la misma funcional, práctica, segura, ordenada y contundente que creó Roma hace 2.500 años. La misma que en 1974 se desmanteló, rompió, destruyó y violó para rendirse al esperpento que es hoy la ciudad del ladrillo y el hormigón.

Imagen de San Lázaro de Alonso de Mena. 
Presidía la Iglesia del Hospital, hoy fondos de la Diputación.

Aquel barrio se creó en 1497 como asentamiento de cuarteles y guarniciones militares dispuestas a defender la ciudad de incursiones imprevistas. Controlaba el Río Beiro, defendía la zona del Triunfo y asentaba la milicia regia en sitios que no estaban históricamente defendidos como el Albaicín, Bibataubín o los que se parapetaron tras las impenetrables fajas de murallas ziríes y nazaríes. Aquel barrio fue el que sirvió para llevarlo a América, de calles estrechas para combatir el rigor del verano, de manzanas alargadas, forma de damero, como un tablero de ajedrez que se atrevía a cortar una cruz griega y se llenaba de casas de dos alturas.

El Hospital e Iglesia de San Lázaro, antes de ser derruidos. 

Allí llegó el lazareto que también habían fundado los Reyes Católicos, primero en la Puerta de los Estandartes (el Convento agustino de las Tomasas hoy) pero que los vecinos echaron de allí por temor al contagio. De allí a la Ribera del Genil y al fin, en 1514, aprovechando la capilla gótica que dejaron los mercedarios y que con el tiempo se convertiría en un Hospital atrevido y que salió a flote sin la ayuda ni de la Iglesia ni de la Corona. Allí, San Lázaro, el lugar de los desahuciados, los leprosos y los militares que vivían en un barrio de Roma hecho por los Reyes Católicos, hubiera cumplido el Lazareto granadino 500 años. Pero como no podemos celebrarlo, contamos que lo que se cumplen son 40 años de una vergüenza y un coste histórico incalculable.


Allí, donde Pablo de Rojas dejó una obra cumbre, para Consuelo, Amparo y PACIENCIA de los leprosos de Granada. 

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