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viernes, 9 de mayo de 2014

El Pabellón de Granada

Cuando en junio de 1909 el sevillano Luís Rodríguez Caso plantea la posibilidad de llevar a cabo una Exposición Internacional en Sevilla que reúna países y regiones iberoamericanos con sus particularidades, cultura y localismos, nadie intuye que 20 años después, se hará realidad algo que cambió para siempre a la ciudad de Sevilla. Entre sus objetivos, reformar urbanísticamente la ciudad de la Giralda, fomentar el turismo, crear puestos de trabajo y relanzar económicamente la gran Híspalis. No anduvieron desencaminados, pues se invirtieron más de 82 millones de pesetas de 1929, curiosamente se recaudaron 85 millones, recibieron 160.000 turistas extranjeros y cambiaron para siempre el urbanismo de Sevilla con magnos ejemplos arquitectónicos que aún hoy prevalece. Aquella mítica exposición fue inaugurada tal día como hoy, hace justo 85 años, y estuvo presente la ciudad de Granada.

El Pabellón granadino fue una apuesta ambiciosa, empezando por el tamaño de su arquitectura y el emplazamiento en una parcela de 484 metros cuadrados de los que la construcción permanente alcanzaba los 418 quedando para patio, los 66 restantes. El Pabellón de Granada fue trazado por el eminentísimo Leopoldo Torres Balbás, arquitecto conservador de la Alhambra, de manera que no tuvo problemas para recuperar y traer de regreso el arte nazarí, 437 años después. Su proyecto consistió en un edificio de una sola planta, un torreón de ingreso, galerías en torno al patio y todo cubierto por armadura de reminiscencias mudéjares amén de la famosa teja nazarí al exterior.

Foto extraída de exposicioniberoamericanadesevilla1929.blogspot.com.es

Entre el Pabellón de Cádiz y el de Vascongadas, cerca de Huelva o Málaga, su entrada era una declaración de principios. emulando el único arco de triunfo de la arquitectura andalusí: la Puerta del Vino de la Alhambra. En el zaguán, un azulejo cerámico reproducía el famoso cuadro de Francisco de Pradilla, “La Rendición de Granada”, dejando a sus pies el mapa de la provincia donde se inscribieron el nombre de las principales localidades. Daba esto paso a otro guiño histórico: una reproducción fiel del Patio de la Acequia del Generalife. Fajalauza había puesto la cerámica y una vez más Sierra Elvira prestó mármol para que de su cantera saliesen las 6 columnas que sostenían el conjunto. A los lados, siete salas decoradas con los atauriques y filigranas del Patio de los Arrayanes del Palacio de Comares y siete salas que se concibieron como las viviendas señoriales albaicineras del siglo XVI.

A palos con el presupuesto que estaba acarreando serios problemas de financiación, la terminación de las obras se dilataron en el tiempo de manera que aquel 9 de mayo cuando se abría la Exposición Iberoamericana, el Pabellón de Granada seguía farragosamente creciendo de manera que su inauguración tuvo que posponerse casi seis meses, un 2 de Noviembre de 1929, pero con la presencia nada menos que del mismísimo Rey Alfonso XIII y la Reina Victoria Eugenia. Cuando todo acababa, Granada salía con la cabeza alta tras salvar un escollo económico de tal envergadura, al recibir la Medalla de Oro a la arquitectura de su edificio, que recogió Torres Balbás, o las otras dos medallas de oro que lograron el Observatorio de Cartuja y la Estación Sismológica; igualmente, fueron Medalla de Plata el artesano López Sancho por sus tapices, la empresa de mármoles de Sierra Elvira, el director de Fajalauza por los trabajos cerámicos exhibidos y el propietario de los faroles artísticos que lucieron en el Pabellón.

Terminó todo en 1930. Nos habíamos sumado a una fiesta a regañadientes, reclamando un mayor peso para Granada en una Exposición que hablaba del Nuevo Mundo que se nos antoja complicado sin el concurso que tuvo Granada. Pero fue una mínima decepción para lo que habría de ocurrir en 1992. Ni por asomo culpamos a Sevilla de ello y nos alegramos de la suerte que corrió con ambas exposiciones, pero subrayamos que la ciudad de Granada, fue en su día ninguneada y como tal continua en medio de una nada que lamentablemente, engulle los ánimos y la historia de la que fue primera capital de España.

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