Visitas

martes, 29 de abril de 2014

Moneda única.

Hace una docena de años España se despertó obligada a aceptar una nueva moneda que unificara buena parte del territorio europeo y trajera beneficios que de primeras, se tradujeron en “redondeos” económicos onerosos para el ciudadano. Hace doce años, los españoles comenzamos a trasegar euros y acostumbrarnos a que nuestra peseta (aún presente en el colectivo social y que sigue siendo recurrente en las cuentas) muriera después de más de 133 años siendo “la guapa de la fiesta”. Pero si el euro es la “moneda única” de doce países europeos y quién sabe si esta cifra no aumenta (o disminuye, que anda el patio revuelto), antes que el Mundo se moviera cambiando dólares, usando una moneda concreta para cálculos de comercio internacional o tradujera valores bursátiles en torno al yen, el marco alemán o ahora el euro, hubo una moneda que fue la más empleada, fuerte, demandada y valorada de su época, si no de la historia... Una moneda, cómo no, de cuño español y parida frente a la colina de la Alhambra.

Conocido como “el real de a 8”, fue una moneda de plata con valor de 8 reales (de ahí su nombre original) que con la reforma monetaria de 1497 la Corona Española estableció como el valor monetario de sus territorios y luego del Imperio. Jamás antes una moneda fue tan usada en casi todo el Mundo y tan codiciada por comerciantes, estados y ciudadanos dentro y fuera de Europa, gracias a la inmensa calidad de la plata con la que se acuñó. Hasta tal punto fue “la moneda por excelencia” que se convirtió en la primera divisa de uso mundial, fue la primera moneda de curso legal en Estados Unidos hasta que en 1857 desautorizó su uso e inspiró al dólar canadiense, al dólar estadounidense o el yuan chino.

El primer dólar de plata americano, lleva, como podemos ver, la efigie de Carlos III de España. 

América entera tiene la moneda que puede ser considerada herencia española; del “peso” que en casi todos los países es determinante, incluso fijándose en el peso (en gramos) y al real de a 8 a lo que ocurría en aquellos Estados Unidos justo después de lograr su independencia, cuando nuestra moneda era conocida como “Spanish dollar”, al punto de que el símbolo «$» no es otra cosa que la heráldica hispánica de las Columnas de Hércules del escudo español con la filacteria que recoge el lema del Reino de España: PLUS ULTRA. Por eso no extraña que cuando en el siglo XVI, el real de a 8 se acuñaban en América y se transportaban a granel hacia España, piratas y corsarios estuvieran dispuestos a jugarse la vida por hacerse con el mayor botín soñado: la moneda más importante y valiosa. Con los años, el Galeón de Manila llevó cientos de miles de reales de plata desde México hasta Manila Filipinas, siendo la única moneda además que querían los chinos y la única divisa extranjera que aceptaron en sus transacciones comerciales por la calidad de la plata. Hasta tal punto fueron apreciados por los chinos nuestros reales que llegaron a estampar caracteres propios de su idioma para hacer del real español, la moneda igualmente válida en China.

Divisa estadounidense que equivale a 4 dólares, basado en el patrón del "Spanish dollar", como se lee. 

En 1792 Estados Unidos creaba su casa de la moneda y procuró desde un primer momento emular el real español que ellos ya bautizaron como el spanish dollar y que es el origen de su actual divisa. El real español tenía una pureza de más del 93 % de plata, cada moneda contenía 26 gramos de tan rico metal y cuando se decidieron a acuñar el dólar, éste tenía 24,1 gramos de plata. Los americanos se negaron a aceptar la nueva moneda, por mucho que fuera rotundamente propia, de manera que hasta 1857 siguieron usando el real español, que sólo pudo prohibirse mediante una Orden del Congreso y a pesar de los empeños del Gobierno Estadounidense por borrar la españolidad de su moneda, no fue fácil. Basta recordar que hasta que el precio de las acciones en la Bolsa de Nueva York, sin ir más lejos, fue de octavos de dólar, tal y como se fraccionaba la moneda española, nada menos que hasta el 24 de junio de 1997 cuando el New York Stock Exchange la varió.


El Real de a 8 español que en Zanzíbar retocaron para convertirlo en moneda oficial. 


Pero si a algunos todavía no les sorprende que a lo largo de 400 años la moneda por excelencia del Mundo haya sido la que parió España bajo el reinado de los Reyes Católicos, si queda alguien que no esté henchido de orgullo viendo como medio Mundo, China o hasta hace 17 años, la Bolsa más importante del Planeta haya estado condicionada por una moneda inventada 500 años antes y con 517 años de historia, vamos a otro caso sorprendente, el de la actual Tanzania, que en las fechas que vamos a relatar era Zanzíbar. Cuando se independiza del sultanato de Omán, su primer sultán inició una modernización que convirtió a este nuevo país en el paraíso del tráfico de esclavos en un estado de lo más moderno de África, pero con escasez de monedas en circulación. De manera que mientras daba tiempo a acuñar las propias, el sultán se hizo con una gran cantidad de Reales de a 8 españoles y grabó sobre la cara de Carlos IV, el nombre del país en árabe.



El maristán de Granada, ceca real en donde se acuñó la moneda más poderosa de la historia de la humanidad. 

España le dio al Mundo la moneda que ni hoy día ha sido superada en valor y aprecio. Y las primeras, salieron de la Ceca Real que fundaron los Reyes Católicos, frente por frente a la Alhambra: el viejo Maristán de los nazaríes
Cinco dólares. Si se fijan en la moneda que aparece grabada en la derecha, lleva el escudo real de España. 


No hay comentarios: