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lunes, 14 de abril de 2014

Fragmento de la Presentación del Cartel Sagrado Protector (2013)

Yo bien sé que no soy digno
de entrar en tu parihuela,
pero haré lo que Tú quieras.
¡Que para eso vinimos!

Cinco cruces sobre el pecho.
Seis palos de envergadura
y la bendita locura
de mantenerse derecho.

El negro va sobre el negro
y en la piel la disciplina
como bendita doctrina
de nuestro silente terno.

Tienta, brega y alancea
con la filial negritud
que es ofrendar la testuz
entre silentes maneras.

Nunca busques los aplausos
que alimenta vanidades
y engrandece los oráculos
de las mentiras mortales.

Tú sé siempre como eres,
huyendo pues del folclor,
que a nadie cabe el honor
que debajo de Ella adquieres.

Tal vez cinco horas si acaso.
Hablar sin dar ni una voz
y al abrigo de su paso
estar más cerca de Dios.

Que sólo se oiga el murmullo
del racheo de tus pies
que la mecen al arrullo
del derecho y del revés.

Que sólo se oiga la charla
y el tímido bisbiseo
del “conversado” deseo
de Juan y la de Magdala.

Hágase el camino largo
convertido en Cofradía
y transformado en un barco
donde navega María.

Y cuando quiera Dios Padre
llamarte al fin a su Cielo
dile lo que Él ya sabe:
¡Qué fuiste su costalero!

Y en ese Juicio Final
tendrás razones sobradas:
hermano de tu Hermandad,
costalero en devoción
y si alguien quiere más
contéstale con el alma

-Hijo de Consolación,

Abadesa de Granada.

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