Visitas

jueves, 17 de abril de 2014

El Nazareno


FRAGMENTO DEL PREGÓN OFICIAL DE ALMUÑÉCAR 2014

Busqué a Dios en los Altares
de priostes inventivas;
busqué sobre canastillas
de pan de oro y detalles.

Lo busqué en los estandartes
que con su cara se orlan,
en platas, tallas y en artes
con que su Imagen adornan.

Busqué celoso capillas,
Iglesias, casas, retablos;
en las letras de venablos
de saeta y seguiriya.

En las estrofas y versos
de los épicos pregones
y en los setenta universos
de los cofradieros sones.

Busqué a Dios en los cortejos
de guante y de antifaz
y en pintados azulejos
que se adhieren a la cal.

Lo busqué en los terciopelos,
en las peanas, los tronos,
los encajes, los pañuelos
y en dalmáticas e iconos.

Lo busqué en Libros de Venias
y en horas e itinerarios
y en pequeñas fotogenias
que dan penitentes manos.

Y estaba partiendo el pan
en casa del desempleo
y en el asilo museo
donde los hijos no van.

Estaba en el hospital
junto al lecho moribundo
y en el momento final
de un secreto vagabundo.

Estaba durmiendo el frío
en un cajero cualquiera
y lo vi en el vacío
cartón que cubre la pena.

Estaba curando el golpe
de una mujer maltratada
junto a una cuna vaciada
que el libertinaje agolpe.

Estaba en la vena ardiente
de otro hijo de Caín
sorbiendo droga que siente
cuándo la muerte es el fin.

Estaba en el llanto amargo,
estaba en las oraciones
y estaba en cada Sagrario
del Amor de sus Amores.

Lo busqué en el oropel,
en el oro y la abundancia
creyendo por mi ignorancia
que ese Reino era de Él.

Y estaba en toda Almuñécar
junto a los suyos los pobres;
junto al llanto, a la tristeza,
junto a la humilde belleza
de cada desheredado.

Junto al grillo del esclavo
limpiando la cicatrices
de políticos felices
que miran para otro lado.

Estaba Dios en camisa
por su pueblo trabajando
sin túnica, sin potencias,
sin encajes ni bordados,
sin alfombras de claveles
y sin su trono dorado .

Y entonces vi al Nazareno
del Evangelio Sagrado.
Así conocí al más bendito
de todos los ciudadanos.

En ese momento supe
que el galeón que lo trajo
era una nao del Cielo
que en la playa había varado
para llenar de sentido
el sentido del cristiano.

Entonces supe quién manda;
quién es el Soberano;
quién el Cristo de Almuñécar
que veneran sus hermanos.

Ese sí es el Galileo

que sacáis el Jueves Santo.

No hay comentarios: