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lunes, 7 de abril de 2014

El Greco

"Vista de Toledo" (1595-1600).

Aunque no se lo crean, El Greco empezó a ser ese pintor de culto y de indudable calidad, hace justo un siglo. Es decir, que 2014 es por partida doble el año de dos acontecimientos que pudieran parecer contradictorios pero no lo son: los 400 años de su muerte y los 100 de su resurrección. Y si no terminan de entender lo que les decimos, lean si no lo que en 1908 se escribía en una monografía de pintura española sobre el artista cretense: “es un loco, desequilibrado mental, mal dibujante, mal caricaturista, pintor de los espectros, de crueles borrones, tétrico de los atormentados por la Inquisición, de torpes manos…”.

Detalle de "La adoración de los pastores" (1612)

La historiografía artística, se cebó con el griego afincado en España. El pintor y tratadista Francisco de Pacheco no escatimó en descalificativos. Cuando nace en 1724 la primera obra sobre arte española, la de Antonio Palomino, el pintor y tratadista dice: “Él, viendo que sus pinturas se equivocaban con las de Tiziano, trató de mudar manera, con tal extravagancia, que llegó a hacer despreciable y ridícula su pintura, así en lo descoyuntado del dibujo como en lo desabrido del color”.

"Piedad Niarchos". 1587.

El escritor y político vasco Eugenio de Llaguno aumentaba esa leyenda de mal pintor hacia 1760: “Así parece que El Greco tuvo lúcidos intervalos y que alternaban en él la razón y el delirio” y hubo que esperar al casi siglo XIX para que el historiador Ceán Bermúdez viera con otros ojos la obra del Greco: “Sus extravagancias en la tintura de sus tintas cenicientas y en la dureza de su estilo se estiman sus lienzos, porque describen un gran fondo de saber, de maestría y de libertad”. Y al fin, no sería sino con la visita de los viajeros románticos franceses cuando el Greco recupera el estatus pictórico que demostró en vida y que gracias a Delacroix o a Baudelaire, lo que los españoles no supimos reconocer, pusieron en órbita los franceses. El Greco era ya comparado a Goya como pintor adelantado a su tiempo, innovador, fresco y moderno.

"Laooconte y sus hijos" (1614)

En 1838 el Museo del Louvre estrenaba la llamada Galería Española, una rica colección pictórica, mayoritariamente fruto de los robos tras la Invasión Napoleónica, que estaba formada por más de 400 pinturas de 85 artistas, como los 8 cuadros de Murillo, los 19 de Velázquez, los 28 lienzos de Ribera, los nada menos que 23 del granadino Alonso Cano, la mareante cifra de 80 obras de Zurbarán y entre ellas, 9 del Greco, entre otras.

Detalle de "Cabeza de Cristo". 1600.

Del Greco, dijeron los franceses que vino a romper las reglas y que demostraba un espíritu de rebeldía. Y así fue como la locura traída y venida del pintor afincado en la corte de Felipe II dio paso a la estampa de un genio incomprendido; pero en España las cosas seguían por otro camino y  esas rarezas en la paleta del pintor cretense seguían sin entenderse del todo. El incontestable Federico de Madrazo, autor quizás del retrato romántico más elegante y bonito de la historia (“La condesa de Vilches), calificaba las obras del Greco de forma rotunda y se maldecía como director del Museo del Pradopor no poder arrojar del Museo caricaturas tan absurdas”. Los catálogos españoles del siglo XIX lo tildaban de pintor desdichado, como el que sacó el Prado en 1843.

Detalle de "La Resurrección". 1597-1604.

La figura de Francisco Mateos Gago es digna de estudio; el catedrático, decano de la Facultad de Teología y canónigo sevillano se despachó con fiereza: “Si se hubiera quedado en Grecia, donde dicen que nació o en Italia, donde cuentan que se educó, maldita la falta que hubieran hecho aquí sus extravagancias para la fundación y prosperidad de la escuela española”. Nada cambió entre los intelectuales españoles. Y es que ahora citamos nada menos que al gran Benito Pérez Galdós, que le dedicó sonoras frases sin desperdicio: “El Greco fue un artista de genio, en quien los terribles efectos de una enajenación mental oscurecieron las prendas de un Tiziano o un Rubens” [...] “Padeciendo la más lamentable aberración, El Greco se dio a pintar con un falso color y una expresión imaginaria que marca su obra con un sello indeleble. Todos han visto sus figuras escuálidas, terroríficas, sin sangre, flacas y amarillas, con las cabezas sepultadas en enormes gorgueras de encaje rizado…”.

"Fábula". 1600.

En 1880 se creaba el Círculo de Bellas Artes en la céntrica Calle de Alcalá de Madrid. Y este colectivo fundamental para entender la cultura española de los últimos 130 años, fue el responsable de la rehabilitación del Greco. A base de nuevas críticas y de esfuerzos supinos, la intelectualidad española se abrió a un pintor que cometió el error de adelantarse a su tiempo, quizás mucho, muchísimo. Y así fue como "la soleada jornada del 7 de abril de 1914, arrancó la procesión en la que participaron timbaleros, el Colegio de Huérfanos, las cámaras Urbanas y de Comercio, la Academia de Infantería, los juzgados de instrucción, los colegios de abogados, el Ayuntamiento y la Diputación, entre otros. Partieron de la plaza del Ayuntamiento y, tras recorrer varias calles del laberinto que conforma el Casco Histórico de Toledo, llegaron al Paseo del Tránsito, a escasos metros de donde actualmente se encuentran las Cortes autonómicas y la sede de la Presidencia regional. Se inauguraba el monumento, obra del escultor José Capuz y del arquitecto Eladio Laredo en estilo neoclásico, curiosa broma artística teniendo en cuenta que el Greco fue lo más alejado posible de lo clásico”. [DEL BLOG TOLEDO OLVIDADO DE EMILIO SÁNCHEZ BUTRAGUEÑO].

"San Juan Bautista y San Francisco de Asís". 1600-1604.

Así fue como con motivo del III Centenario de su muerte, el Greco fue rehabilitado, fue recuperado y traído del ostracismo, la crítica y la condena artística. Pero a mí se me plantean varias preguntas: la primera es que si durante tres siglos completos, toda España (hablamos de su élite cultural) aborreció y condenó la pintura del cretense, ¿estaban todos equivocados? ¿Llevaron algo de razón? La siguiente cuestión que entiendo es que el arte nace para la trasmisión de un mensaje. El mensaje del Greco se entendió 300 años después de su muerte, lo que quiere decir que en el momento de su actividad artística, todo el esfuerzo le valió para ser considerado un demente, un loco, un perturbado.

"La Anunciación". 1595-1600.

Por último, si como vehículo expresivo (lenguaje), si como utilidad catequética y a la postre, como servidor del poder del momento, su pintura no convenció y de ésta se valora en el siglo XXI que fue una adelantada, que supo prever las técnicas que sedujeron a Picasso, que despreció el dibujo para centrarse en el color y que el Greco fue un vanguardista del siglo XVI, ¿no les queda en la mente la idea de que se equivocó en vida y que su obra sólo ha servido casi 4 siglos después?


"Coronación de la Virgen". 1603-1605

O a lo mejor, en efecto, la misma España de los más incontestables literatos, dramaturgos, pintores, poetas y escultores, desde el Siglo de Oro, ha estado equivocada 3 siglos enteros... También puede ser. Porque la historia nos recuerda que los innovadores nunca han sido PROFETAS EN SU TIERRA

1 comentario:

Angel dijo...

Nuevas extravagancias encontradas en los cuadros del Greco ponen en evidencia su secreto mejor guardado según una investigación realizada en la Facultad de Humanidades de Toledo. Publicado en www.humanidades.info