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sábado, 29 de marzo de 2014

La columna salomónica

Detalle del Libro de las Horas de Étienne Chevalier (1450) de Jean Fouquet- 
Toma de Jerusalén por el Rey Herodes el Grande.  

Si hay una pieza de la historia del arte que tiene mucho que ver con Granada, esa es sin duda la Columna Salomónica, que nació de una interpretación de un pasaje del Antiguo Testamento, en concreto del primer Libro de los Reyes donde describía como era el Templo que construyó Salomón en la ciudad de Jerusalén y que lleva una primera alusión a esta tierra, al menos al elemento que la viene representando desde hace cientos de años: “Los capiteles sobre las dos columnas tenían 200 granadas en dos hileras” (I Libro de los Reyes, 7).

La columna salomónica nace como derivación de la famosa Columna de Trajano concluida en el año 114. Realmente se trataba de una inmensa columna de fuste helicoidal que servía para narrar historias, ésta en concreto de los triunfos militares del Emperador Hispano. Por tanto, la columna helicoidal será un precedente de la salomónica y que caló en el arte románico.

Aunque jamás fue olvidada, como demuestra la “Anunciación” que pintó Simone Martini en 1330, gracias a la descomunal figura de Rafael Sanzio, como buen renacentista y recuperador de la tradición cultural y estética de la Antigüedad el que define la columna en sí cuando realiza los cartones que han de servir a la ejecución de los tapices que encarga el Papa León X para decorar las estancias vaticanas. Dichas obras de Rafael son de 1515-16; en concreto, el Cartón de "La curación del ciego" de Rafael, escenifica el milagro de Cristo en un espacio o sala cuyas cubiertas son sostenidas por columnas salomónicas. Son las primeras del arte, ya que hasta el momento, no podemos más que hablar de "helicoidales": 

"La circuncisión". Giulio Romano, 1522.

Los artistas del Renacimiento se lanzarán a copiar a los grandes maestros y bajo el influjo de nombres determinantes como Leonardo, Miguel Ángel o Rafael, irá perfilándose un estilo que preconiza ya el barroco y que hemos venido a titular manierismo. Autores descomunales son los que "a la manera" de los grandes, copian sus ideas y modelos y es así como va ganando en representaciones la columna salomónica, como vemos en el lienzo de Gulio Romano, "La circuncisión" de 1522, que casi reproduce el complejo arquitectónico que ya había pintado unos 7 años antes Rafael, para situar el asunto pictórico. Cómo no, la columna salomónica a imitación de Sanzio, aparece en escena. 

La Columna Salomónica por Vignola, 1562

En 1562, Jacopo Vignola ha terminado su "Tratado de los cinco órdenes de la Arquitectura", quizás el más contundente e influyente libro que hasta el siglo XIX estará en vigor en todo Occidente. El afamado arquitecto y tratadista tendrá un especial capítulo para la columna salomónica, a la que dedica dibujo de planta y alzado para explicar cómo llevarla a cabo. Sin duda, este elemento ha cobrado ya fuerza en las artes, aunque a excepción de la pintura, todavía no se hubiera puesto en práctica en la arquitectura u otros. 

Baldaquino de San Pedro Vaticano, Lorenzo Bernini 1624

Y así llegamos a la figura capital de Lorenzo Bernini que recibía el encargo de ejecutar una pieza singular para el presbiterio de la Basílica de San Pedro. Será así como se le ocurre proyectar el Baldaquino de la Basílica Vaticana, sostenido por columnas salomónicas de airosos pámpanos que supondrá el definitivo empuje a este elemento, su consagración en el arte y la difusión absoluta que conocería. 

Hay un precedente de la columna salomónica en España que gracias al Tratado de Vignola, hace que se use por vez primera en nuestro país en el fabuloso Tabernáculo de la Catedral de Sevilla, pieza clave de la orfebrería española y elemento importantísimo para entender la arquitectura del barroco, aunque se trate de una obra de plata y oro que el orfebre Juan de Alfaro realizó entre 1593 y 1596. 

Retablo Mayor Santos Justo y Pastor de Granada (1630-1660)

Y así aparece ya Granada, que se convierte en la primera ciudad española en el uso de la columna salomónica en un Retablo y pionera en su empleo desde la perspectiva arquitectónica, gracias al Retablo Mayor de la Colegiata (hoy Parroquia) de los Santos Justo y Pastor que entonces, era el Altar Grande de la Casa Grande de los Jesuitas. Fue diseñado en 1630 y no está exento de controversia, ya que algunos retrasan este hecho fundamental al terminarse el mismo en 1660, lo que no quita que su proyecto original, 30 años antes, lo convierta en PRIMERO EN EL EMPLEO DE LA COLUMNA SALOMÓNICA EN ESPAÑA.  

Retablo Mayor Santos Justo y Pastor de Granada (1630-1660)

El mismo año de 1630, Bernardo Cabrera y Gregorio Español proyectaron un retablo para la Capilla de las Reliquias de la Catedral de Santiago de Compostela, con la inclusión de columnas salomónicas. Así pues, sería junto al Retablo de Granada, los primeros en el uso de este elemento, pero como quiera que un incendio lo destruyó en 1921 y era como poco, tan antiguo pero no más que el granadino, sigue siendo éste el pionero en España.

Retablo Mayor de la Capilla de Santa Elena de la Catedral de Zaragoza. 

Con una antigüedad similar, España va a ser testigo de grandes proyectos de Retablos en los que se empleará la columna salomónica, como el tristemente desaparecido Retablo Mayor de la Cartuja de la Defensión de Jerez de la Frontera, que fue previsto por José de Arce entre 1636 y 1639, en el que colaborará el granadino Alonso Cano y que por culpa de la Desamortización de Mendizábal, fue destrozado y quemado por partes en las panaderías jerezanas con el fin de extraer de él el oro que lo recubría. También es de fechas muy tempranas, el Retablo de la Capilla de Santa Elena en la Seo de Zaragoza.


Dibujo de una portada de Alonso Cano, de hacia 1635. 

El Retablo granadino será igualmente anterior a los tratados del fraile benedictino Juan Andrés Ricci de Guevara, pintor, arquitecto y tratadista barroco español que en 1663 sacaba a la luz el “Breve tratado de arquitectura acerca del Orden Salomónico”. Pero si alguien contribuyó definitivamente a la extensión de la decoración salomónica y del empleo de esta columna fueron Alonso Matías, autor de retablos míticos como el Mayor de la Catedral de Córdoba y por supuesto, Alonso Cano. Ambos representaron el cambio de gusto de la retablística española. Discípulo del granadino, del gran fénix de las artes, fue en Madrid Sebastián Herrera Barnuevo, que patentó en Castilla y todo el centro peninsular la columna salomónica con proyectos como el del Tabernáculo de San Isidro Labrador en Madrid, de 1645 a 1655. 

Ya ven, otra de las cosas en las que Granada fue pionera, adelantándose al resto de España. 

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