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jueves, 27 de marzo de 2014

Isidoro Máiquez

Se celebra hoy el Día Mundial del Teatro y tal vez sea una buena oportunidad para recordar la figura del que quizás haya sido el actor más característico, importante y de calidad de la historia de España, un cartagenero que si embargo, adoró a Granada y en ella moriría. Precisamente hace 9 días, conmemorábamos los 194 años que hace de su muerte, acaecida el 18 de marzo de 1820 en nuestra tierra y en donde desde 1839, tiene monumento, memoria y ofrenda floral incluso, que cada año, un día como hoy, se encarga de perpetuar la vida del primero y principal hombre del teatro español, de un granadino de adopción grande y sin igual.

"Retrato de Isidoro Máiquez". Francisco de Goya, 1807.

Isidoro Máiquez (1768-1820) fue el mejor actor de su época, predilecto de la escena española desde que en 1801 estrenara “El celoso confundido” y un enamorado del teatro de Shakespeare y de la tragedia francesa. Fue pensionado por el Gobierno Español para que estudiara las técnicas interpretativas en París y se especializó en las obras del inglés, como “Otelo” o “Macbeth” y consiguió éxitos aplastantes con “La vida es sueño” de Pedro Calderón de la Barca y “Numancia” de Miguel de Cervantes. Fue un reformador del teatro, se trajo a España lo aprendido en Francia, caso del cuidado del vestuario y de los decorados y fue un admirado del rey intruso José Bonaparte.

En 1818 redactaba un Reglamento de teatros con el que conseguía el reconocimiento del autor, la administración  de los ingresos o la manera de anunciar y editar los carteles. Gracias a Isidoro Máiquez nacieron en España las representaciones nocturnas, pero sus ideas liberales le trajeron no pocos problemas, al punto de ser desterrado a Granada, ciudad que conocía bien y en la que había residido con anterioridad. Aquí murió loco, incomprendido y apartado del mundo que fue su vida.


Pasaron 19 años de su muerte, para que tres importantes personas del mundo de la escena, residentes en aquella Granada de 1839, se propusieran rescatar del olvido al que fue el más importante actor y padre del teatro moderno español. Fueron Matilde Díaz y los hermanos Florencio y Julián Romea, que se encargaron de erigir un monumento-homenaje para recordar su memoria, que ejecutó el escenógrafo y arquitecto granadino José Marcelo Contreras

La Plaza de Bailén o de Mariana Pineda en 1880.

Pero en Granada no todo es fácil, y desde que Julián Romea solicitara al Ayuntamiento de Granada que se instalara en la entonces conocida como Plaza de Bailén, ocurrieron varias vicisitudes.  El entonces alcalde de la ciudad se negó por tener prevista allí la colocación de un monumento homenaje a Mariana Pineda, que ejecutó finalmente Miguel Marín y su discípulo Francisco Morales, entre 1869 y 1870. Es curioso, esta Plaza que hoy lleva el nombre de la mítica Mariana, empezó a proyectarse en 1833 por el Capitán General de Granada Francisco Javier Abadía, se acabó en 1843 y la idea de ubicar en su centro un monumento a Pineda nació en 1841, de manera que cuando los actores Romea y Matilde Díaz presentaron su proyecto al Ayuntamiento, ni siquiera estaba en mente este Monumento-Homenaje a Mariana Pineda, que al igual que Isidoro Máiquez, fue otra víctima de la represión fernandina y adalid de la libertad, luego, ¿desde un primer momento hubo una manipulación de una figura como la de Pineda? 

Vista de Puerta Real-Embovedado-Campillo hacia 1880

Visto lo visto, los promotores del monumento a la memoria de Máiquez tuvieron que soñar con un nuevo espacio, que consiguieron al fin. Su primer destino fue la Plaza del Campillo, que durante algunos años se llamó Plaza de Isidoro Máiquez, hasta que en 1854, fue trasladado al cementerio de la ciudad para, posteriormente, ser llevado al Paseo de la Bomba. En 1920 sería nuevamente mudado, a los jardines adyacentes al río Genil y, por fin, en 1942, se instaló definitivamente en la entonces conocida como Plaza de los Tiros, hoy plaza del Padre Suárez, frente a la Casa de los Tiros.

Desde 1942 se levanta en la Plaza del Padre Suárez, frente al soberbio palacio renacentista que fuera uno de los primeros museos románticos del Mundo y residencia de los sucesores de la Casa Real nazarí, LOS TIROS. Allí, un pedestal soporta la columna estriada en cuyo fuste se enrosca, a manera de filacteria, la banda con la inscripción GLORIA AL GENIO. Se remata en un vaso funerario y lleva inscritos los nombres de las obras que se convertirían en grandes éxitos teatrales de Máiquez. 


Además, la ciudad honra por partida doble la figura de tan insigne artista con un teatro, el de la Obra Cultural de Caja Granada, alojado en el interior del fantástico edificio del Museo de la Memoria que llevó a cabo Alberto Campo Baeza en 2006-2009. 

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