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viernes, 14 de marzo de 2014

El Monasterio de la Concepción

El 14 de marzo de 1518, el Papa León X tiene concluida la Bula Apostólica que faculta a las beatas de la Concepción de Granada para erigirse en Monasterio siempre y cuando se acojan a la Tercera Orden de San Francisco. Acababa de nacer el Monasterio albaicinero de la Concepción, que está a punto de cumplir 500 años.  No será hasta 1523, cuando se han comprado las viviendas y reformado para convertirlas en el futuro monasterio, cuando las primeras religiosas concepcionistas habiten el espacio, pero fue tal día como hoy, hace 496 años, cuando nació el Monasterio que es todo él, resumen del sentimiento inmaculista de Granada y que con probabilidad acoja a la verdadera Patrona de España en su interior, por lo que estamos ante uno de los enclaves históricos más importantes de España y bajo la perspectiva católica, acaso una de las referencias espirituales de mayor trascendencia en el Mundo.

El concepcionismo como orden religiosa nacería gracias a Santa Beatriz de Silva, íntimamente ligada a la Reina Isabel la Católica que sería la que lograse de Inocencio VIII la erección de la Orden. No es por tanto difícil de entender que en una ciudad como Granada, pionera en la defensa y creencia de la Concepción Inmaculada de María y que contó ya en el siglo IV con la figura de su Obispo San Gregorio de Elvira, quizás como la primera persona en el seno del catolicismo dispuesto a defender tal verdad, 1.500 años antes que Roma aprobara y definiera como Dogma la Inmaculada, que la Reina y la influencia de Beatriz de Silva prendieran pronto.

La ciudad de Granada fue diseñada pronto como “el Ideal de Dios”. A pesar del respeto al urbanismo preexistente y a la trama andalusí del mismo, la Castilla reconquistadora haría hincapié en un celoso y amplio modelo urbano de “recatolización” basado en la abundancia de Iglesias, fundaciones religiosas, Monasterios y Conventos que sustituyeran el culto islámico por el cristiano. El barrio de los Axares donde nos encontramos, hoy bajo el título de bajo Albaicín, era un espacio rural consagrado al culto a la salud y al deleite que supo aprovechar las acequias de San Juan y la proximidad del Darro para el florecimiento de baños y espacios dedicados al concepto actual de la “acuaterapia”. Era un entramado urbano de grandes extensiones de huertas que facilitó desde un primer momento el asentamiento de conventos que requerían de grandes vacíos urbanos. Zafra, Santa Inés o este de la Concepción, encontraron en los Axares un lugar idóneo para erigir sus construcciones monástico-conventuales.

Abandonado Convento de Santa Inés

El bajo Albaicín va a ser desde principios del siglo XVI el espacio donde de mejor manera convivan los palacios y conventos de esa nueva Granada castellanizada, recatolizada y modelo arquitectónico de una España naciente. Frontero y casi lindante con el desaparecido convento de Santa Inés, que con el tiempo acabaría unido al de los Ángeles de las Vistillas, el Monasterio de la Concepción aprovechó las casas existentes y las huertas seculares para regularizar un espacio de buenas proporciones. Todo gravita en torno a la Iglesia, pero es el compás de acceso al Templo y al Convento el que concita el interés del visitante y ofrece una de las plásticas más hermosas de Granada.


Recreación del Maristán

El compás aprovecha la situación del terreno para exhibirse como uno de los mejores miradores hacia la Alhambra y el Cerro del Sol; pero tiene justo debajo el enclave que desgraciadamente se ha convertido en el hito del abandono y la inoperancia de los políticos. Debajo de este compás se alza el vacío urbano que en su día fue el primer centro médico dedicado a los enfermos mentales, el Maristán y que con los Reyes Católicos se convirtió en la Ceca del Reino, es decir, el lugar donde se acuñó por espacio de veinte años al menos, la primera moneda oficial de España y la que fue válida y muy apreciada en toda Europa, de modo que las primeras religiosas franciscanas concepcionistas, tuvieron como vecina a la primera Casa de la Moneda de España.

El acceso al Convento se realiza mediante el único arco conopial que tiene Granada, un ejemplo perfecto del gótico que nos indica los casi 500 años de la fundación. La Iglesia, por el contrario, es manierista, terminada a principios del siglo XVII y que responde al modelo de templo conventual que fue tan extendido en la España del momento, pues se entra por una puerta a los pies que no es frontera al Altar Mayor y deja a su lateral, normalmente el derecho, el coro bajo de las religiosas.

La Patrona de España

Dentro, la Iglesia queda polarizada por la Imagen de la Inmaculada, obra del último tercio del Siglo XVI y que se relaciona con el taller de Rojas. En 1492 se fundaba en el Sitio de Santa Fe la Hermandad  de la Purísima Concepción Inmaculada de la Virgen, la primera institución de este tipo del Mundo, que con el tiempo recabó en esta Iglesia y Monasterio y aquí continúa hoy. Cuando el Rey Carlos III, antes de que Roma declarara Dogma la fe en la Inmaculada Concepción, consiguió que se admitiera el culto y que la Inmaculada fuera la Patrona de España, como así sigue, hace voto y pone bajo la protección de esta Inmaculada a España entera, por lo que aunque lo que pretendía la Corona es, cumpliendo con el deseo histórico del reconocimiento inmaculista, que esta advocación e iconografía fuera Patrona de España, de alguna forma, es con la Talla que preside el Retablo Mayor con la que se realiza el Juramento y posesión del patronazgo. ¡Quién podría suponer que tras sus sencillos muros se esconde la Imagen que es Patrona de España y en su día, de Hispanoamérica, Filipinas o las posesiones españolas repartidas por el Mundo!

El patrimonio histórico del Monasterio es tan dilatado como singular. Del año 1523 puede ser el crucificado que se conserva y recibe culto en una Capilla-Hornacina de la nave del Evangelio, puesto en la órbita de Jacopo Torni y con toda probabilidad, siguiendo el modelo del Cristo que le encargó la comunidad agustina, hoy Sagrado Protector de Granada. A piezas tan trascendentes en el arte como esta se le suman otras de la escuela granadina, como el San Juan Bautista  niño de Alonso de Mena, la Santa Rosa de José de Mora o los lienzos de la clausura de Fray Juan Sánchez Cotán.

Y es precisamente la clausura la que conserva una de las tipologías arquitectónicas más singulares de la ciudad. Se trata de una construcción mudéjar plenamente entroncada con la tradición andalusí de vivienda, que da al patio donde presidido por una fuente manierista octogonal y que actúa como claustro de la vida de estas religiosas.


Desde hace unos años, el Monasterio exhibe en parte de sus dependencias un rico museo de arte granadino que se nutre de colecciones municipales y las propias de esta fundación, que tal día como hoy fue aprobada y que está a punto de cumplir sus primeros 500 años de vida. Ojalá duplique esa cifra. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante el artículo; pero permítame una precisión: la mayoría de las obras son propiedad de la comunidad religiosa ( el patrimonio de sus cinco siglos de historia), aunque hay en depósito, previo convenio, algunas del ayuntamiento.