Visitas

sábado, 1 de marzo de 2014

El mago de Oz

Hace 75 años se estrenaba uno de los clásicos intemporales con mayor predicamento, calado y que ha podido generar mayor fascinación entre los amantes del séptimo arte. Menos de 2,8 millones de dólares, una fortuna impensable, bastaron para poner en los cines una película de difícil clasificación en un género concreto, con dosis de fantasía, de aventuras, de musical y de drama, que sirvió para la consagración de su director, Victor Fleming, catapultó a su joven  estrella la actriz Judy Garland y conquistó 2 Óscar de los seis a los que optó. Aquella obra que la Metro presentó como fábula cinematográfica infantil, es una película de culto.

Desgraciadamente, nadie de los que tomó parte de la misma viven ya, habiendo fallecido hace poco el último de los que encarnó algún papel, porque saborearían el justo homenaje que recibirá mañana en la Gala de los Óscar. De ella vale comentar que es una de las más parodiadas, tiene en "Over the Rainbow" una extraordinaria baza. Se trata de la canción fetiche de su banda sonora, que fue calificada por el American Film Institute como la mejor canción de la cinematografía americana de todos los tiempos. La Academia también la ha valorado en otros aspectos como  la mejor película de fantasía y el décimo mejor largometraje de todos los tiempos.

Miles de anécdotas se tejen en torno a la obra, algunas ficticias y otras, propias de un rodaje complicado. Desde que la culpa de que aceptara dirigir el film fue de las dos hijas pequeñas de Victor Fleming, un eterno seductor que no pegaba nada comandando un rodaje como éste, a que se contó con la participación de un centenar de enanos para dar vida a los peculiares habitantes de Munchkinland, algunos de ellos, habituales de los rodajes, ya habían trabajado anteriormente en La Parada de los Monstruos (1932), pero lo mejor siempre ha girado en torno a Totó.

Totó era el perro, un cairn terrier que respondía realmente al nombre de Terry y que, ahí es nada, cobraba 125 dólares frente a la cuota de 50 dólares que percibían extras y secundarios. La perrita, acabó lesionada al ser pisada en una de sus patas, de modo que en los ensayos, se usó un peluche. Consagrado en el cine, Terry participó de otros rodajes; había nacido en 1933 e incluso asistió al estreno de la película en el Grauman’s Chinese Theatre.

Si todavía te faltan argumentos para valorar como debes este largometraje, dos apuntes: el Congreso Norteamericano declaró el film como parte fundamental del patrimonio cultural de la nación en 1999 y en 2007, nada menos que la Unesco lo declaró parte del patrimonio cultural de la Humanidad.

Feliz 75 cumpleaños para la película deberíamos ver, al menos una vez en la vida

No hay comentarios: