Visitas

domingo, 9 de febrero de 2014

Cáceres

Tenemos la fea costumbre de dejarnos encandilar por destinos turísticos lejanos, quizás como cumplimiento de un precepto no escrito pero de extrema vanidad que la distancia del destino a visitar, nos permitirá rivalizar en poder adquisitivo y esnobismo con nuestros conocidos. Sin embargo, nos dejamos lugares fascinantes sin conocer, precisamente porque están a tiro de piedra y parece que la facilidad de verlos alguna vez en la vida, los hace menos atractivos y va posponiendo sine die su elección como lugar de vacaciones o de visita cultural. Y es aquí donde encuadramos la hermosísima localidad de Cáceres.

Alberga más de 2.000 años de historia, curiosidades sin igual y datos que la distinguen dentro y fuera de España. Cáceres es el municipio más extenso de la Nación con más de 1.750 kilómetros cuadrados, fue distinguida por UNESCO que la declaró en 1986 Patrimonio Mundial y posee uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del Mundo. Iglesias, Palacios y caserones transportan al visitante a otros tiempos, con un impoluto y celoso cuidado de conservación de su casco histórico que hace que no creamos estar en el siglo XXI cuando se recorren sus calles.


Una ciudad fundada en el año 34 antes de Cristo debe conservar decenas de leyendas, curiosidades e historias entre sus muros, pero sin lugar a dudas una, de la que tal día como hoy se cumple 132 años, merece la pena, por anecdótica y divertida, recordarla. Le sucedió a Alfonso XII, que en 1881 acudía a la capital extremeña ya que por ella pasaría la recientemente inaugurada línea de tren que entre Madrid y Lisboa, a su paso por Cáceres, estrecharía lazos de unión entre los países ibéricos.


El discurso que le habían preparado al Rey ardía en parabienes y proclamaba grandezas de los pueblos españoles que estarían conectados con las dos grandes capitales de la Península gracias a esta nueva línea férrea. Al término del regio discurso, Alfonso XII se dejó llevar por el triunfalismo del ambiente y dio un sonoro grito: “Viva la ciudad de Cáceres”. Bajaba el monarca de la tribuna oficial y alguno de los asesores de la Casa Real se le acercaba para recordarle que Cáceres no era ciudad, sino Villa. Y el Rey, contesto jovial y decidido: “Pues desde hoy es ciudad”. Y así fue como se firmaba un Real Decreto, se aprobaba y entraba en vigor tal día como hoy, hace 132 años, para que ascendiera a la más alta consideración española un municipio que es, sin lugar a dudas, digno de llamarse ciudad y de recibir piropos de todo tipo.


Las fotos, soberbias, están sacadas de la web http://www.adictosalosviajes.com/

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