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lunes, 24 de febrero de 2014

Niqui

El 24 de febrero de hace 65 años, Estados Unidos acudía al estreno de una cinta que centraba toda la atención en la figura estelar de Humphrey Bogart. Era una de las primeras películas dirigidas por Nicholas Ray, que años antes era un prometedor arquitecto que incluso, llegó a recibir una invitación nada menos que de Frank Lloyd Wright para que trabajara bajo sus órdenes. Pero al joven Nicholas le tiraba más el mundo de la interpretación y sumido casi en la mendicidad, consigue costearse las clases de “teatro de improvisación” que impartía en Nueva York nada menos que Elia Kazan. Gracias al terrorífico empeño del consumado director húngaro, Ray se pone un día delante de las cámaras y convence al alabado Bogart para que protagonice este drama que él mismo producirá. Hace hoy, 65 años, no sólo se estrenaba en Estados Unidos una obra de culto, sino el origen de un vocablo que todavía hoy, repiten los más castizos.

La película narra la trayectoria de un abogado surgido de los barrios bajos, que se abre camino en el mundo de la ley desde la pobreza y a la pobreza vuelve para asumir la defensa de un joven delincuente acusado de asesinar a un policía. El chico, llamado Nicky  aparecerá en cualquiera de los planos, de los fotogramas y de las secuencias, enfundado en una camiseta a manera de jersey. Bogart encarna al abogado que peleará para convencer al jurado de la inocencia de un niño, casi un niño, problemático y con un historial delictivo digno de considerar.

Años después, las salas de cine de España proyectaban la película bajo la traducción de “Llamad a cualquier puerta”. No había cuajado el sobrenombre del largometraje en Hispanoamérica “Horas de angustia”. Los españoles, se encontraban con un Nicky que vestía una prenda desconocida en aquella España de posguerra, pero Bogart martilleaba los oídos de los españoles de aquel tiempo diciendo sin cesar el nombre de su defendido. Nicky, Nicky, Nicky. Y a fuerza de tanto oírlo, semanas de proyección en los cines de barrio de sesiones continuas y gallineros rebeldes, aquel jersey nunca antes visto, aquella prenda humilde del delincuente inocente que el tipo duro de Hollywood defendía, se asoció indisolublemente a la cabeza de todo un país: acababa de nacer, sin que el director Nicholas Ray, el protagonista Humphrey Bogart ni nadie de la lejana meca del cine lo supiera, una prenda española: el niqui.

Los lectores más fieles de esta Alacena, recordarán que no sería la primera vez que el séptimo arte marcaba moda y tendencia y la agudeza e ingenio del español, bautizaba de la manera más sencilla una prenda de vestir. Ocurrió igualmente con el film de Hitchcock “Rebeca”; Hollywood estaba cambiando la forma de vestir y de nombrar la moda de toda España.


En la imagen, "Rebeca" de Hitchcock. 
Aquí para ver el origen:

A día de hoy, 65 años después, sólo los más castizos, se compran  un niqui. Pero es una delicia saber que detrás de algo tan pueril, estaba nada menos que Bogart. 

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