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domingo, 23 de febrero de 2014

La mujer inventó el arte

ALTAMIRA

Altamira, Altxerri o El Castillo. Son las pinacotecas rupestres más antiguas del Mundo, los restos de arte con mayor edad en este planeta. Cuevas que entre 39.000 y 14.000 años, sirvieron a ese hombre de las cavernas para realizar conjuros mágicos, expresar deseos y reflejar una mentalidad y una forma de ser el más racional de los animales de la naturaleza. Son paredes con signos que ahora nos resultan extraños e incomprensibles y que responden a la necesidad milenaria de las personas de comunicarse, atraer la suerte mediante amuletos y recrear la vida.

NERJA

La cueva de Nerja alberga las pinturas más antiguas de la humanidad, las únicas hasta el momento que además fueron realizadas por neandertales. La Cueva de Altamira y sus ciento cincuenta pinturas, recorren muros, bóvedas naturales y techos hasta que en su cámara de 5 metros, “nació la perspectiva” aprovechando las protuberancias la superficie rocosa para dar relieve a las figuras humanas y animales. Sus 18 bisontes son hoy, eternamente conocidos.

ALMERÍA

El Mediterráneo español conserva decenas de cuevas en donde las pinturas se caracterizan por un realismo impresionante, proponen la abstracción y representan por primera vez hombres vestidos con pantalones, guerreros con plumas y arcos, escenas de caza y mujeres. Y aquí la gran revelación para la historia del arte:

Desde la Universidad de Pensilvania, se llegó a una conclusión fundamental, épica, tan reveladora como necesaria de difusión: el arte nació de manos femeninas y fueron las mujeres las primeras en reflejar un deseo de inmortalidad, de miedo a lo desconocido, de concitar a través de esos amuletos dibujados, un credo y una religión que hiciera más llevadera la vida de hace casi 40.000 años, cuando el hombre no era una amenaza para la vida, sino una vida amenazada por lo que lo rodeaba.

El tamaño de los dedos, el volumen de la mano, todo ello indica que 24 de las 32 manos analizadas eran femeninas. Y que se representaran escenas de caza no quiere decir que el artista del Paleolítico fuera varón, porque la mujer era parte activa de estas cacerías y la verdadera responsable del transporte,  despiece y cocina. Y tras aquellas correrías alimenticias, ella era la que dejaba en paredes, muros, techos y grutas, ese testimonio histórico, antropológico y artístico.


El arte nació en manos de la mujer pero el varón se lo arrebató. Hoy, regresa a quién es “origen del mundo”. 

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