Visitas

jueves, 13 de febrero de 2014

Kim Novak

Desde niña su Chicago natal se le había quedado chico y su imponente físico y resolución la distinguió. Fue rebelde, contestataria y con arrestos, mala estudiante y poco dada a aceptar órdenes. Debutó como modelo de ropa adolescente de un almacén local y desde entonces, fijó como meta conquistar la meca del cine. Sin permiso paterno, la niña Marilyn, como se llamaba realmente, hizo de asistente de dentista, ascensorista y tendera común y rasa, hasta que dejó boquiabierta a la RKO primero y a Columbia después. Ese día, con 21 años, acababa de nacer Kim Novak.

Para su primera película (del año 1954) con Fred MacMurray ni siquiera había pisado una academia de interpretación y a pesar de las deficiencias interpretativas, esa expresividad suya en los ojos, ese físico y esa naturalidad atractiva le sobraron. ¿Quién entraba por la puerta grande en Hollywood sin haber estudiado ni lo más mínimo para ser actriz? No le salió mal la jugada... Tres meses después grababa su segunda película y nada menos que como partener de Jack Lemmon.

Los estudios querían una rubia como ella. Los productores ahora sí estaban dispuestos a pagarle clases de interpretación y mimar su “método”. Tenía un potencial enorme y sus seguidores iban en aumento. En 1955 hace con William Holden su tercera película, “Holden”. Nadie hubiera creído que Kim Novak, sin clases, sin experiencia, sin trayectoria, bordara el papel y sacara matices reservados a las estrellas femeninas consagradas. Acababa de nacer una actriz con todas las letras.

Un Globo de oro, un par de películas junto a Frank Sinatra, el aplauso de la crítica, una belleza imposible y un público que suspiraba por ella. Ahora estaba lista para que en 1958, el mago Alfred Hitchcock llamara a su puerta: la necesitaba para rodar su nueva película, que sin saberlo él saberlo siquiera, sería su joya y obra maestra. “Vértigo” sería la consagración de Novak y de una forma fortuita, pues supondría todo un golpe de suerte para ella. Vera Miles iba a ser la actriz protagonista, pero se queda embarazada. Eso y que Hitchcock tuvo que ser operado de vesícula retrasó una grabación para la que no se contaba con Kim Novak, pero ya era una actriz revelación. A pesar de ello, hubo que convencer a su representante en los estudios Columbia, que aceptó “dejarle” a Hitchcock a su joya de 25 años a cambio de que el padre del suspense “prestara” a Columbia a su actor por defecto en esos años, James Stewart. El actor, acabaría rodando para la productora “Me casé con una bruja”, que con el tiempo se ha convertido en esos clásicos universales de la comedia.

Allí llegó Novak, luciendo fama y el postín que en tan poco tiempo había conseguido. Allí llegó imponiendo casi cuestiones de vestuario y de estética. Y en frente, nada menos que el talentoso pero irritable Hitchcock que tardó quizá media hora en frenarle los pies. El mítico director se lo confesaba a François Truffaut: “La señorita Novak llegó al estudio con la cabeza llena de ideas que, desgraciadamente, no podía compartir. Fui a verla a su camerino y le expliqué qué trajes y qué peinados debía llevar; los que había previsto desde hacía varios meses. Le hice comprender que la historia de nuestra película me interesaba mucho menos que el efecto final, visual, del actor en la pantalla en el film acabado”. Para rematar, le gastó una de sus habituales bromas pesadas, de mal gusto, usadas como bautismo de fuego: le dejó en su camerino un pollo muerto y desplumado frente al espejo. A Novak no se le olvidaría más que Hitchcock mandaba y mandaría en todo y todos. Él era la película.

Edith Head se puso manos a la obra y resaltó las esbeltas medidas de Kim Novak con aquel mítico, ceñido y prieto traje gris que le iba estrecho y que la actriz odiaba. Pero la directora de vestuario acertó para la cámara y más si cabe con la chaqueta blanca que identificó a Novak. Después de esa obra maestra, se permitió el lujo de rodar lo que quiso, cuándo y de la forma que ella dijo. Terminó apareciendo en la mítica serie Falcon Crest y asociada siempre a su belleza, alcanzar la inmortalidad de este séptimo arte.


Hoy está cumpliendo 81 años de los que lleva tres largos luchando con una maldita enfermedad. Buen día para volver a ver “Picnic” o “Vértigo”. Porque se nos hará invencible en cada fotograma. 

No hay comentarios: