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sábado, 22 de febrero de 2014

Francisco de Paula Valladar Serrano

Busto en los Jardines del Salón, foto de "La Murga de Nito".

Se cumplen 90 años del fallecimiento de uno de los más preclaros, intelectuales, eruditos e imprescindibles ciudadanos que vieron la luz en Granada, que más han hecho por esta ciudad y que más olvidados los tiene esta sociedad poco dada a lo que huela a cultura. Se cumplen hoy 90 años del que nada más y nada menos, fue funcionario del Ayuntamiento, Presidente de la Comisión de Monumentos, Delegado Regio de Bellas Artes, Presidente del Patronato del Generalife, Cronista de la Ciudad, Cronista de la Provincia de Granada, Presidente de la Asociación de la Prensa, Académico de la Real de la Historia (Madrid), Presidente del Centro Artístico y Literario, miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, fundador y director de la Revista La Alhambra, escritor, ensayista y dramaturgo.

Valladar encarnó la figura culta y granadina. Pocos han nacido en esa tierra, con la preocupación que Gallego Burín o él demostraron por su patria chica. En su revista y por espacio de 40 años, desfilaron los más importantes artistas e intelectuales del Mundo en habla española, divulgó nuestra historia y nuestro patrimonio y se preocupó de dar a conocer las excelencias de Granada. En 1890 editaba “Novísima Guía de Granada”, antecedente de las guías que luego harán Gómez Moreno o Gallego Burín e imprescindible en la investigación histórica y patrimonial. Trabajó como redactor jefe del Diario “La Lealtad” e igualmente en el prestigioso Diario “El Defensor de Granada”.  

Fue cronista de Granada y desde 1903 también de su provincia y nunca cobró por ese trabajo. Jamás escribió de sí mismo o de sus intereses, ni de sus amigos ni conocidos. Se empeñó en redescubrir San Jerónimo, indagó sobre la Fiesta del Corpus y publicó una historia de la música. A fin de cuentas, su padre, músico y que de él quiso hacer carrera, le dejó la afición que cultivaría hasta el final, llegando a ser director de orquesta y profesor de música.

Inauguración de su busto, obra de Navas Parejo, en su primera ubicación en el Triunfo.

En el mes de enero de 1924, un mes antes de su muerte, estando en Méjico en labores de difusión e investigación de la Hispanidad, dejaba escrito una especie de testamento vital, un resumen perfecto de todo lo mucho que le dolió Granada, el fin último de todos sus desvelos, cientos de investigaciones, prodigiosos ensayos y objeto del esfuerzo de 40 años al frente de “La Alhambra”, la revista más docta y nuestra que jamás haya visto la luz esta tierra. Decía así: “Por amor a Granada escribo estas líneas; allá en Méjico y en las repúblicas íbero americanas tengo quien me lea y haga justicia a mi noble propósito. Luego... que cada cual proceda como su conciencia y su verdadero o falso interés por Granada, le aconsejen”.


Hoy, hace 90 años, murió uno de los granadinos que más hicieron por la única patria que conocemos los hijos de esta  tierra. ¡Y con él murió un poco Granada!

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