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viernes, 28 de febrero de 2014

El Mundo Español

El Emperador Teodosio con San Ambrosio. Anton van Eyck, 1620

El catolicismo es lo que es gracias a España; suena casi herético y muchos piensan que exagerado, pero sin las espadas españolas rebanando protestantes por media Europa, sin los frailes humanos y humanitarios predicando por toda América, sin los monarcas españoles costeando, protegiendo y apoyando a Roma y sin el matrimonio artífice de España, Isabel y Fernando, echando a los últimos musulmanes del continente, ¿qué sería del catolicísimo? Y encima, tal día como hoy, de hace la friolera de 1634 años, un español (en este caso hispano, pero...) declaró y proclamó al cristianismo como Religión Oficial del Imperio y protegió decididamente la que, hasta días antes de un 28 de febrero de 380, era una religión proscrita, perseguida y asesinada por el poder romano.

El obelisco de Teodosio en Estambul

En la actual población segoviana de Coca nacía Teodosio. Fue el último emperador de Occidente y de Oriente, de una Roma todavía unida e indivisible. Frenó las invasiones bárbaras, pactó con los godos y los introdujo en el ejército romano, rehízo la división del Imperio, lo mantuvo unido, fue un mecenas de las artes, ingenió el conocido como Obelisco de Teodosio e impulsó el arte conceptual romano, basado en el orden, la simetría, la proporción y el decoro. Desde la perspectiva religiosa, redimió al cristianismo, combatió el paganismo y a la postre, consiguió que se convirtiera en religión oficial. Vamos, un Emperador digno de recordar, encima paisano nuestro.


¿Queda ahora alguna duda de que sin España, la Iglesia Católica no sería lo que es? ¿Queda alguna duda de que posiblemente, sin los españoles (e hispanos de Hispania, vamos), a lo mejor ni siquiera existiría? ¿Quedaba alguna duda de todo lo que este pueblo, a lo largo de dos mil años, ha sido capaz de darle a la Humanidad?

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