Visitas

viernes, 17 de enero de 2014

Pedro Atanasio Bocanegra

"La degollación de los inocentes". Museo BB. AA, de Córdoba. 

El doce de mayo de 1638, los orgullosos padres Antonio Sánchez del Moral y Andrea de la Paz Moreno Bocanegra llevaban a bautizar a su hijo, a la Parroquia de San Juan de los Reyes. Un matrimonio humilde que no podría ni de lejos soñar que aquel recién nacido que llevaban a acristianar al primer templo católico de la ciudad, se convertiría en uno de los mejores pintores de todos los tiempos de la ciudad de Granada, y uno de los mejores pintores barrocos de toda España. Se le impuso el nombre de Pedro Atanasio, se completó su partida de bautismo como Sánchez Moreno y para distinguirse y ser reconocido con más facilidad, desde un primer instante usó el segundo de los apellidos maternos. Ese día, acababa de venir para la gloria y para las artes, el genial Pedro Atanasio Bocanegra.

"La Virgen y el Niño con Santa Isabel y San Juanito". Museo del Prado. 

Estamos ante uno de los albaicineros más puros de la historia, nacido, bautizado, casado, afincado y enterrado en el Barrio donde nació Granada hace 2.700 años. Se formó con Miguel Gerónimo de Cieza hasta que irrumpe en la ciudad el mayor artista que ha conocido España, al menos por lo prolífico, y porque todo lo que tocó lo hizo a alturas imposibles de igualar. El retorno a Granada desde la corte de Alonso Cano, terminó por formar al joven Pedro Atanasio que siempre será deudor del arte canesco. Se casó con 17 años, en 1655, con también una albaicinera sencilla y pobre que ni siquiera sabía firmar, María de la Chica, pero que a la postre le daría toda la estabilidad necesaria.

"Triunfo de David". Museo del Prado. 

Hasta 1661 no comenzamos a saber de Pedro Atanasio como artista. Compite con su maestro Cieza y con el indiscutido Ambrosio Martínez de Bustos en las pinturas sacramentales que ornaban el recorrido del Corpus Christi de ese año. Sigue aprendiendo, o quizás aprehendiendo de Cano y hemos de reconocer que la muerte de éste en 1667 significa dos cosas: de un lado, desaparece el más ingenioso de cuántos han venido al Mundo en Granada y de otro, Pedro Atanasio se convierte en el mejor pintor del Oriente Español y con el taller más provechoso de la mitad sur. En 1668, su Gremio de Pintores lo hace Comisario de San Lucas. En 1674, es distinguido como “maestro mayor de obras de la Catedral”, una suerte de pintor de pintores de la Catedral de Granada. Y en 1676 nada menos que recibe el nombramiento de Pintor del Rey Carlos II de España.

La Virgen y el Niño rodeados de Santas. Museo Bellas Artes de Granada. 

Era ciertamente irascible, tanto como genial. Destacó por un dibujo correctísimo, una manera de entender la iluminación fastuosa y una aplicación del color al servicio de su portentoso dibujo (herencia de Cano) que lo elevaban a categorías internacionales. Pero esa genialidad había de estar en consonancia con abscesos de ira. En Madrid se las vio con un pintor secundario de la Real Cámara y en Granada tuvo encontronazos sonados con el pintor y decorador Teodoro Ardemans, llegado desde Flandes para dar los dibujos y bocetos de las vidrieras catedralicias.

"Cristo Crucificado". Museo de Bellas Artes de Córdoba. 

Lo que más sorprende de él es que se adelantó 70 años al rococó. Sus conjuntos marianos son admirables, con composiciones complejas pero dotadas de ese equilibrio clasicista que aprendió de Cano. Nunca después de él, un pintor granadino usó el blanco y azul como hiciera Bocanegra y se preocupó siempre por la composición, al punto de descuidar el dibujo, que quizás era para lo que más dotado estaba. Pero lo que a Pedro Atanasio le importaba era la ampulosa manera de contar una escena.

Bautismo de Cristo, proveniente de los Hospitalicos (Agustinos) hoy en La Madraza. 

Trabajó para los jesuitas granadinos (hoy Santos Justo y Pastor), para los Cartujos (la Vida de la Virgen), los Agustinos (hoy en la Madraza) y notables del Reino como el Duque de Andria o la Marquesa de Moctezuma. Su “Crucificado” de la Catedral es considerado como una de las mejores obras de este tema en todo el barroco español y dejó una pléyade de seguidores y discípulos, a pesar de que muere con tan solo 37 años, por lo que nos sigue pareciendo que de haber vivido algo más, tal vez hoy hablaríamos de un artista inigualable.


Inmaculada Concepción. Museo de Bellas Artes de Vitoria. 

Fue enterrado en San Miguel, entonces Parroquial y hoy conocida como “El Bajo”, fiel a ese amor suyo por el barrio que lo fue todo en su vida. Era un 17 de enero de 1689, justo hoy 325 años. Una cifra redonda para que a lo largo de todo 2014, suene una y mil veces la proeza pictórica y el nivel artístico de tan genial autor. Espero que sea así. 
Crucificado de la Catedral de Granada. 
(Mil perdones por la foto)

No hay comentarios: