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viernes, 3 de enero de 2014

El nombre de los meses

Si hace dos días comprobábamos que los españoles hemos influido en el Mundo hasta como para que por nuestra culpa los años empiecen desde hace 22 siglos en enero, tal vez sea buen momento de contar el por qué de los nombres de los meses y de los días que nos quedan de un 2014 en el que hemos puesto irremediablemente, todas las esperanzas y sueños. Así las cosas, empecemos por donde se empezó antes de nuestra era, por:

El dios Marte. Diego Velázquez, 1640

Martius: La tradición sostiene que el dios Marte era el padre de Rómulo y Remo, fundadores de Roma, de manera que el año comenzaba en el mes dedicado a éste. Pero no por este hecho, sino por la bonanza de la climatología. Era el mes en el que Roma emprendía sus nuevas campañas militares, con un tiempo más favorable para la guerra, así que se aprovechó también para que en este mismo mes se nombraran los nuevos cónsules, máximas figuras del poder y gobierno de Roma. Los años, hasta el -154, empezaron en Marzo, el mes de Marte.

"Venus". François Boucher, 1754

Aprilis: Dos son las dedicatorias a este mes, de un lado a la diosa Venus, que en la lengua etrusca era “Apru” y al fin, por el inicio de la primavera, cuando la naturaleza empieza a eclosionar. Como quiera que en latín “aperire” significa abrir, los romanos filosofaron poco al respecto: las flores se “abren” al llegar el mes de Venus, y de ahí el nombre y que nos haya llegado a nosotros como Abril.

"Las Tres Gracias y Mercurio". Tintoretto, 1578

Maius: Mercurio formaba parte de las escogidas y predilectas divinidades romanas, no olvidemos que el potencial del Imperio se gestó gracias al ejército pero triunfó por medio del comercio. Lo ideal hubiese sido dedicarle un mes al dios que traía buenos augurios empresariales, pero la sensibilidad latina modificó esa titularidad y recabó en que Mercurio vino al mundo, gracia a su madre. Y su madre era la diosa Maya, que se encargaba de la fertilidad agrícola. Mayo es un mes propicio, florido y explosivo en cuanto a la naturaleza. Así que para honrar al dios del comercio que tanto provecho y riqueza dispensó y contentarlo tocando su fibra sensible, Mayo es el mes de su madre.

"Juno". Alonso Cano, 1650.

Iunius: no es un mes cualquiera. Es otro de los acertadísimos credos romanos que supieron conciliar la  superstición y el lirismo por igual. Y puestos a quedar bien, por si en efecto los dioses tenían influencia en las vidas de los mortales, qué mejor que honrar al padre de los padres congraciándose con su esposa. La mujer de Júpiter era Juno, además, madre de Marte. Era la diosa de la maternidad pero también de los matrimonios y no resulta difícil de entender que la fecha predilecta para contraer esponsales en Romas, fuera en el mes de junio. Lo que no nos atreveríamos a decir es si era el mes de los matrimonios por consagrarse a Juno o como el buen tiempo propiciaba los enlaces, se consagró a la diosa.

"Julio César". Nicolas Coustou, 1798.

Quintilis: Volvemos a recordarlo: hasta que a los hispanos no nos dio por ponerle las cosas difíciles a los romanos, los años empezaban en marzo, luego al llegar a este mes, hartos de pensar con lirismo poético en dedicatorias, Roma echó mano de la  lógica aplastante y dedujo que como era el 5º mes, se llamaría, quinto mes: quintilis. Pero justo cuando estaba a punto de terminar la República y los años, desde hacía un siglo, comenzaban en enero y por tanto ése no era ya el quinto mes, el Senado decidió que ya estaba bien de dedicar los meses a la divinidad, cuando tenían entre ellos a un dios de carne y hueso. Y así, a su muerte, el pueblo empezó a recordar al general de generales, al invicto, al líder supremo de Roma, a su César, el gran Julio. Lo demás es fácil: el mes, se llamó y se llama, Julio entre otras, porque en este mes había nacido.

Augusto de Prima Porta, escultura del año 20

Sextilis: Si el mes anterior era el quinto, faltó imaginación para bautizar este mes y se le denominó sexto (six: seis). Pero el sucesor de Julio César también entendió que si ya no era realmente el 6º mes del calendario y su padre (putativo, pero padre) había recibido los honores del pueblo, él, Augusto Emperador, le correspondía tales honores. Cayo Octavio se auto dedicó el mes de agosto (en español), su mes de Augusto.

Todo iba bien hasta que los hispanos...

Septembris: mes séptimo (septem: siete) Sin creatividad alguna.
Octobris: mes octavo (octo: ocho). Sin inventiva alguna.
Novembris: mes noveno (novem: nueve). Sin imaginación alguna.
Decembris: mes décimo (decem: diez). Sin ingenio alguno.


I
El dios Jano. Siglo I. Museos Vaticanos.

Ianuarius: Al fin; hemos llegado a nuestro mes; hemos llegado al invento forzado y obligado de los hispanos. Cuando en el -154 Roma se vio obligada a atacar Hispania, tardó 3 años en obtener la victoria. Durante este periodo, marzo era el arranque del año pero legalmente ya se había producido el cambio. A la llegada de Escipión el Joven, pacificador de Hispania a Roma, oficialmente Enero es el primer mes del calendario y se le consagra al dios Jano, el dios de las dos caras, invocado t al comenzar una guerra y mientras ésta durara, las puertas de su templo habían de permanecer siempre abiertas; cuando Roma estaba en paz, las puertas se cerraban. Así que el dios de las puertas, le prestó el nombre al mes al ser el que abría “la puerta al año”.

"Plutón". Caravaggio, 1597.

Februarius: dedicado a Februus (más conocido por el nombre de Plutón), dios de las ceremonias de purificación que se llevaban a cabo en este mes para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que acababa (cuando marzo servía de arranque anual), y para comenzar el nuevo con buenos augurios.


Alegoría de Hércules e Hispania de Aniceto Marinas. 

Ya saben por qué llamamos así a los meses. Más de dos mil quinientos años de una tradición que como casi todo, nos vino de Roma. 

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