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jueves, 28 de febrero de 2013

¿Hermandad o Cofradía?


¿Cuántas veces se ha venido a especificar que una Hermandad no es sinónimo de Cofradía? Sin embargo no hay referencias ni semánticas, lingüísticas o a ojos canónicos entre ambas acepciones. Y digo esto porque ni el Diccionario, ni el Derecho Canónico, los recoge así. Sin embargo, no es menos cierto que no siempre fue así, y que hasta 1983 Hermandad y Cofradía no eran la misma cosa. A mí me ha parecido muy interesante la distinción que ha hecho la Iglesia históricamente. Sin ir más lejos, el Código que desde 1917 a 1983 estuvo en vigor, aclaraba este punto de una manera contundente. En concreto hemos de irnos al canon 707 del anterior Código. Contempla tres tipos de asociaciones de fieles, las órdenes terceras (dentro de una orden y para promover un tipo de vida más perfecta), las pías uniones (o Hermandades, destinadas a las obras de piedad y caridad) y las Cofradías (para el incremento del Culto Público). Lo dice así:

Can. 707. § 1. Associationes fidelium quae ad exercitium alicuius operis pietatis aut caritatis erectae sunt, nomine veniunt piarum unionum; quae, si ad modum organici corporis sint constitutae, sodalitia audiunt.

§ 2. Sodalitia vero in incrementum quoque publici cultus erecta, speciali nomine confraternitates appellantur.

La diferencia queda más que clara. Las Hermandades se constituían para el ejercicio de la caridad y las Cofradías para dar testimonio de fe. Esto ha de recordarnos que en el Concilio de Trento, preocupó y mucho este punto y que se impulsó la religiosidad popular, de manera que los fines reales de las “confraternizaciones” de fieles, no era otro que contrarrestar a la reforma protestante y conquistar la devoción del pueblo. ¿Eso implica que el Derecho Canónico de 1917 no obligara a la caridad a las Cofradías? Claro que no, es un precepto contemplado por cualquier cristiano, sólo que el fin primero y primordial de una Cofradía, era procesionar. ¿Y hoy día? El Concilio Vaticano II huye de la religiosidad popular, pretende cercenar la tradición conquistadora de la calle, camaleónicamente pretendió que nuestra fe la viviéramos en casa y en la Iglesia. Todo esto dicho de una manera muy general, por supuesto, y teniendo en cuenta que no está escrito en ningún lado...

Tras el Concilio y con el nuevo Código, Hermandad y Cofradía se equiparaba. La finalidad de ambos términos era idéntica, como su significado. Pero entonces, herencia de tantos años, se puso de moda por parte de algunos (error que muchos medios de comunicación repiten sin reflexionar al respecto), llamar vulgarmente a las cofradías hermandades, y reservar su nombre correcto para el cortejo procesional, sin que medie una base histórica ni jurídica que avale tal diferencia. A partir de los años 50 del siglo XX algunas colaboraciones literarias abundaban en la necesidad de precisar entre Hermandad y Cofradía. Porque en efecto, sí que eran hasta 1983, algo distinto. Tantos años pensando así, considerándolas cosas independientes, derivó en la actual equivocación que las trata por separado cuando llevamos 30 años sabiendo que son términos homólogos y homónimos. Ahora bien, el debate que ahora plantearíamos es otro: ¿debe la Iglesia volver a potenciar la práctica evangélica y la función didáctico/catequética de las Cofradías como su fin primordial y por el que se fundaron? Lo digo, porque muchos debates hueros e insulsos, acabarían.

Y se me viene a la cabeza la prohibición del Obispo de Huelva de celebrar un Magno Vía Crucis o los que (no es por ti, Santi Bueno, je,je) creen desacertada la realización de la Peregrinación Magna Mariana granadina del próximo (Dios mediante) 25 de mayo. ¿Acaso se nos olvida que el espíritu que originó lo cofrade es precisamente salir a la calle para incremento del culto público? ¿Y puede alguien dudar que 27 dolorosas en las calles, pueden incrementar más la devoción saliendo que no saliendo? Otra cosa es la idoneidad o corrección de la salida, si se podía hacer mejor o peor... pero si se debe realizar, la historia, la legislación eclesiástica y otras cuestiones, lo dejan claro.

Y recopilo: en la calle, desde hace 30 años, una Hermandad o una Cofradía, es lo mismo. Hacen idéntica función catequética y no cabe diferencias entre una y otra. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

La mantilla


Pocas prendas tan españolas como la mantilla sigue viva gracias a la fe y la tradición cofrade. En la Península Ibérica se usaba una prenda parecida para cubrir la cabeza de la mujer. La escultura ibera de hace 2.600 lo demuestra y uno de los ejemplos más palpables es la famosa Dama de Baza. La prenda no fue exclusiva de España, como pone de manifiesto la carta que dirige a los Corintios San Pablo, pidiendo a la mujer que se tape la cabeza como señal de respeto en el interior de la Iglesia y que originó los velos del catolicismo que hasta no tanto han sido frecuentes y que conservan las novias el día de la boda. Y es que en época romana, Hispania vuelve a abundar en el uso de esta pieza y los mosaicos y decoraciones de la época imperial nos traen las “pallas” que vestía la mujer y que ha quedado en el adorno de esta pieza, imitando las franjas bordadas de hace dos mil años.

La Edad Media, tan oscura en todo, nos pierde la pista del uso de la tela por parte de la mujer en estos fines y hemos de esperar al siglo XVII, para verla de nuevo, en los lienzos pintados por Diego Velázquez. Los amplios mantos de tira o de estupilla que usaban las mujeres en tiempo de Felipe IV fueron el origen directo de la mantilla de las majas y goyescas del siglo XVIII. Hacia 1790 se comenzaron a usar en exclusiva dos colores: el blanco o el negro y apareció el encaje, la moda de todo el siglo XVIII, hechos a mano en la técnica de bolillo y traídos desde Francia en el caso de las clases altas, que pedía la blonda de Lyon o encargadas a Valencia y a La Mancha mayoritariamente. Era la época en la que volvieron a recuperarse los talleres de encajeras del Albaicín, que hasta no mucho han sido prósperos y demandados por media España. La puso de moda la famosa tonadillera motrileña María Antonia Fernández” La Caramba” en Madrid. Pero fue tras la Invasión Napoleónica cuando las españolas hagan de esta prenda, el símbolo por excelencia de la Nación; las mujeres de la alta clase se contagiaron del pueblo llano y la mantilla era la mejor etiqueta con la que pasear, acudir a las fiestas y asistiré a las celebraciones católicas.

Fue en tiempos de Isabel II cuando se impusiera definitivamente la mantilla blanca o negra, exclusivamente de encaje y apoyada en la peineta. Gracias a la granadina Eugenia de Montijo, cuando se casa con Napoleón III y se convierte en Emperatriz de Francia,  ya es imposible parar la moda femenina por excelencia. Hasta tal punto que se produce un acontecimiento histórico más que curioso, el llamado “Privilegio Blanco”, que permite lucir la mantilla blanca en las audiencias papales y que sólo lo ostenta la Reina de España que además es la única que lo puede combinar con una peineta, de ahí el error usual de interpretar que solo la Soberana de España use mantilla blanca, cuando lo que excluye es que todas las demás mujeres la empleen sobre una peina, ya que mantillas llevan la Soberana de Bélgica y la Gran Duquesa de Luxemburgo, todas con el título de Monarquía Católica concedida por el Papado. También dice el protocolo y etiqueta que la mantilla blanca o marfil, solo la vistan las solteras, y la mantilla negra, quede para las casadas

Pero, ¿y de dónde procede la peineta o teja? Su origen proviene de un suceso fortuito y aunque no se lo crean, no paso en España. En 1679, durante una jornada de caza en Fontainebleau, a la Duquesa de Fontanges, (la amante de Luis XIV), se le enganchó en un árbol uno de los lazos del pelo y se lo sujetó  con una liga cogida, sin saber que iba a crear una moda: pronto, las demás damas de la corte imitaron aquella forma de peinarse, añadiéndole una cofia de encaje y un armazón de alambre para que quedara sujeto sin perder verticalidad. Hacia 1690, fue ganando en altura hasta alcanzar proporciones descomunales, a la vez que enmarcaba la cara con blondas de encaje. Lógicamente, esta moda no se circunscribió sólo a Francia, y pronto fue exportada a otros países europeos. Cuando llegó a España, las españolas prefirieron llevarlo de un tamaño algo más escueto, y desde el siglo XIX, gracias a las piezas de carey que llegaban desde América, todavía española, se impuso la peineta.

Da igual; la historia nos dice que en este suelo se usó desde hace 2.700 años mantilla o peina, o ambas, y que nadie puede dudar que forma parte de la tradición más castiza, viva aún gracias a la devoción de los cofrades y el ánimo de nuestras camareras que la lucen en las estaciones de penitencia; por cierto que fue la ciudad de Granada, gracias a don Miguel García Batlle, quién en la Semana Santa de los años 20 introduciría la costumbre (copiada en el oriente andaluz) de que la mujer de mantilla formara parte de los cortejos. Más de ochenta años de algo, eminentemente nuestro. Sería en las primeras salidas de la Hermandad de la Cena, quedaría luego patentadas a raíz de la Estación de Penitencia que como balbuciente Hermandad, los de Santo Domingo procuran en Escolapios y al fin, en los años 40 del siglo XX, como incontestable símbolo de la ciudad, que de Málaga a Jaén y de Almería a otros rincones del ámbito del “Viejo Reino de Granada”, la mujer ataviada con la prenda de la mantilla, formara en el cortejo.

¿Nació en Granada? Puede apuntarse a ello, y por unas cuestiones más que estéticas o piadosas, por mera y pura necesidad. Ya saben ustedes que los tramos de las Hermandades de esta zona andaluza, no pueden compararse a los nutridos cortejos de aquella parte del oeste de la región. O lo que es lo mismo, que una vez más, Granada usó en Semana Santa a la mujer, “por conveniencia”. Y conste que no soy yo de reivindicaciones sexistas, pero algún día habrá que contar cómo hemos hecho de nuestra “bandera igualitaria”, una mentira con bastantes patas. 

martes, 26 de febrero de 2013

Las Cofradías contadas


La verdad es que escribo esta entrada con cierto hastío, porque se ha convertido ya en un clásico de la cuaresma de La Alacena...  El problema es que se nos vuelve clásico porque el debate que la origina también; en efecto, toca hablar de los medios de comunicación que abren un espacio en su programación para el mundo cofrade, lo desprestigiados que están estos programas entre los cofrades granadinos y las críticas sin pudor que reciben, porque sí y porque no, ojo. Yo no voy a seguir defendiendo a capa y espada que el mero hecho de abrir una ventana en la radio, en la tele, en la prensa, para este mundo nuestro, significa ya una conquista. No voy a hacer un alegato sobre lo importante (aunque no todos se den cuenta) que es “visualizarse”, ahora que está tan de moda el término. Y no voy, Dios no lo quiera, a sacar el pecho por nadie, porque no hace falta, simplemente. Hoy, para variar, lo que quiero es ponerles un ejemplo que nos ha sucedido justo una semana.

Se ponen en contacto con el equipo de La Zambrana unos “gestores” de una radio local. Nos ofrecen unas retransmisiones en directo para Semana Santa, desde cuatro de la tarde a la última de las Hermandades del día, los ocho días de la semana. Y nos dicen que tendríamos que pagarles 1.600 euros más IVA, corriendo nosotros con el personal que ha de realizar este trabajo, mientras que los medios técnicos poco más o menos que son del paleolítico. Bien, he aquí las cuentas que servidor ha hecho.

A los dos mil euritos que cuesta trabajar (porque ahora la moda es pagar por trabajar), se une el sostenimiento de un equipo formado, como muy poco, por seis personas. Hay que tener en cuenta que serían en torno a 90 horas de trabajo, cinco hermandades diarias. Pocas personas me parecen, si se quiere hacer algo digno, pero en fin. Sigamos... Por 90 horas, ¿qué pagamos a un colaborador? Vamos a ser poco generosos y consideremos que alguien profesional, formado académicamente como para retransmitir con solvencia una salida, una Cofradía en un concreto punto, quiera, (que es mucho suponer), acepte la ridícula cifra de cinco euros la hora. ¡Menos que una señora de la limpieza sin la nacionalidad española, con todos, todos mis respetos! A esto, hay que sumar unos seguros sociales por mil cuestiones: el primero porque es ley, el segundo porque si te cogen, la multa es de aúpa. Y el tercero porque si a alguien le pasa algo y por ello debe dejar su habitual trabajo o soportar unos gastos inesperados, o el responsable o él mismo, lo va a lamentar. Así que esos seguros sociales vienen a suponer, 8 días, 90 horas, como poco, 150 euros. Es decir, cada colaborador puede suponer para el equipo de trabajo, un gasto de 600 euros, fíjense qué ridiculez para un doctor en Historia del Arte, por ejemplo; pero “cosas vieres, Sancho”: Bien, bien, hablamos de 3.600 euros en gratificaciones, a las que se suman 2.000 que hay que soltar, POR TRABAJAR.

¿Algún otro gasto? Hombre, líneas microfónicas (instalación y coste de mantenimiento de las mismas) y alguna que otra inversión en parte técnica haría falta. Redondeo: 6.000 euros. ¿Alguien cree que a lo largo de una semana se puede sacar esa cantidad en publicidad? Si alguien lo piensa, desconoce por completo cómo está el mundo este en Granada; y ya no hablo de la trayectoria del medio de comunicación como aval para rentabilizar la publicidad, porque me daría igual hacer frente a esa cantidad en un medio líder de audiencia que en el protagonista (secreto pero el que la lleva la entiende) de este ejemplo.

Bien... ¿Quién retransmite entonces? Pues hombre, si yo le digo al genial, único, extraordinario y soberbio Juan Antonio Sánchez López, (pongamos por ejemplo) posiblemente el mejor historiador del arte que pueda hablar de temas sacros que se pegue 90 horas en Semana Santa, con su titularidad universitaria, doctorado, cátedra y demás, por 450 euros, lo más seguro es que me mande a la mierda. Si le pido a un chavalito con muy buena voluntad, que se pegue esas y más horas en la calle, pero sin verbo, dicción, capacidad resolutiva y otros, me lo hace. ¡Y gratis!

Pero vayamos también al meollo de la cuestión: la comparación con medios de otras ciudades. No quiero ni ofender ni señalar; pero oigan, pongamos como símil el fútbol. ¿Se imaginan a Antonio Esteva, o a Carlos Martínez retransmitiendo el Vandalia frente al Polopos Fútbol Club? ¿Creen que la intensidad, espectáculo y recursos que pueden poner en práctica será la misma que hablando de Cristiano o de Messi? Luego, ¿será lo mismo contar cómo el paso de palio de la Macarena, con Carmen de Salteras detrás, su cuadrilla costalera debajo y recortada en la imponente mole plateresca de San Francisco es igual que contar...? [omito comparaciones para no herir susceptibilidades]

La pregonera, dijo con un acierto pleno que la “Semana Santa de Granada será lo que nosotros queramos que sea”. Pues sí, como los medios de comunicación, en los que los colaboradores, redactores, informadores. comunicadores o cuentacosas, difícilmente cobran, luego se tiene que prescindir de la gente más válida que por cuatro pesetas (porque el ejemplo que vengo poniendo de 450 euros, es un camelo mío, y es que la realidad en la mayoría de los medios, es otra y otra cuantía mucho menor) rechazan la oferta de pegarse toda una Semana Santa de sacrificios para tan pequeña rentabilidad. Y si a eso le sumamos la legión de críticos que consideran que el malo de la película es el medio, sin duda, gente con posibles, garantías y calidades, dicen no al primer segundo.

Y conste y quede claro que no he hablado que los medios de comunicación granadinos no son más que el reflejo de la Semana Santa. Por ejemplo, tú que me estás leyendo ahora? ¿Consideras que todas las Vírgenes van bien vestidas? ¿Todos los palios son de calidad y mérito? ¿Las cuadrillas costaleras con tino y sabiendo hacer lo que deben en cada chicotá? ¿Acertamos con la flor de todos y cada uno de los pasos? ¿Procesionamos verdaderas joyas del arte que conmueven e inspiran devoción por su belleza arrolladora? Entonces, si has respondido que sí a esto, tenemos medios de comunicación GENIALES. Si has respondido que no, piensa que el mismísimo Matías Prats padre, Dios lo tenga en su Gloria, podía hacer las joyas comunicativas que hizo porque retransmitía las corridas de Luís Miguel Dominguín y de don Antonio Ordóñez. Pero que si hubiera tenido que contar lo que veía de la faena de “Carnicerito de Carataunas”, hubiera pasado más hambre que Carpanta en Somalia.

El problema es que siempre es bueno que haya niños chicos para echarles la culpa, y emisarios para matarlos. Pero el día que sigamos perdiendo sistemáticamente programas cofrades y nadie cuele en la sociedad la trascendencia de la Semana Santa, nadie hable de nuestras excelencias, nadie dé cuenta de nuestras convocatorias... alguien entonces dirá: ¡Qué pena! Y yo responderé copiando a la pregonera oficial: “tenemos lo que queremos tener”.

Así que a Ser Cofrade (Cadena Ser), Granada Cofrade (TG7), Cruz de Guía (Cadena Cope), El Llamador de Granada (Canal Sur Radio), Semana Santa de Granada (Diario Ideal), Semana Santa de Granada (Granada Digital) y permítanme la inmodestia, La Zambrana (Cúbika TV), gracias por cobrar menos que el director de vestuario de Tarzán de los monos, aguantar como campeones el chaparrón, batirse el cobre con lo que hay y no cerrar la puerta y bajar la persiana, que dan ganas de eso y demás.

P.D. Desconozco la autoría, fuentes y propietarios intelectuales de las fotos que empleo para ilustrar la entrada. Si alguien se molesta por su uso, le voy pidiendo disculpas hasta Melilla y le pido hágame saber los datos para incluirlos en la misma y si quiere, hacerle un pregón. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Presentación del Cartel Sagrado Protector


Con tu venia, Señor... ¿se puede?
¿No te importa? Es confianza.
Ya sabes que vengo a verte
sabiendo que esta es mi casa.

¿Me dejas Señor, tan solo
que te diga unas palabras?
Sé que no te importunamos
bajo tu santa morada.

Verás Señor... ¡Es domingo!
Un día de fiesta, de ara;
día para hacer camino
con lecturas y parábolas.
Permíteme que comience
como en tu Misa se habla:

Y así, Señor, YO CONFIESO
que he faltado a tu enseñanza;
que descuidé tus consejos;
que omití tus ciertas hablas;
que falté a tus mandamientos...

...Sacrifiqué con mundanas
y entretenidas maneras
la verdad de la que hablas.

Mi culpa, Señor. Mi culpa.
Me ha pesad la medalla.
He faltado a la solemne
promesa que te jurara
(hace un siglo y aquí mismo)
cuando tus Reglas besara.

Ante Ti y ante tus santos
vengo a confesar mis faltas:
las veces que me he perdido
los abrazos y palmadas
de mis benditos hermanos
por desidias y desganas.

Las veces que no he venido
a tus formativas charlas.
Las veces que he omitido
tus Funciones y plegarias
y las veces que perdí
(aunque la fe me empujara)
buenas oportunidades
de sentirme como en Casa.

Por eso pido a tu Madre,
mi Señora, casi hermana.
siempre amiga, medio cita
de consolaciones álveas;
a San Francisco de Asís
a San Agustín y Clara
que intercedan ante Ti,
amparo de mi Granada
y que incrementes mi fe
y que veles por mi alma
para ser ese cofrade
a la altura de esta Casa
(mi hogar, mi lumbre, mi forja)
lleno de hermanos y hermanas,
ejemplos de Cofradía,
hormas vívidas cristianas
que no saben de reproches
y te miran a la cara
y hacen que nos sintamos
de misma cuna y prosapia.

Que no censuran tu ausencia
y no afean tu vagancia
y cuando al fin apareces
por la acera de esta casa,
siempre saludan de veras
con alegría bienllegada,
confirmando los cimientos
de la amistad solidaria.

¡Qué suerte Señor que tuve
hace un siglo, ante tus plantas,
cuando juré tus preceptos
confirmando mis deberes
y abrazando tu medalla!

Porque sé, nadie lo dude
que es esta también mi Casa.

¡Con tu venia protectora
y en mi Hermandad sacrosanta...
Cristo de San Agustín,
qué alegría estar en casa!
           
*Reverendísima Comunidad de Madres Clarisas Franciscanas. ¡Dios con vosotras!

*Señor Hermano Mayor y Cabildo de Oficiales de la Muy Antigua Hermandad del Santo Crucifijo de San Agustín.

*Familia Santos Jiménez y Nexo Cocinas.

*Hermanos míos:

Que la medida del amor, sea amar sin medida”. (Santo Padre Agustín de Hipona)

Dicen que un buen hogar siempre estará donde el camino esté lleno de paciencia, donde el puente se halle tendido para pasar, donde las caras estén dispuestas para lo amable, las mentes activas para pensar y las voluntades, todas, deseosas para servir. Seguro que un buen hogar siempre estará donde los besos tengan vuelo y los pasos, mucha seguridad. Donde los tropiezos tengan cordura y los detalles, significación. Donde la ternura sea muy tibia y el trato diario muy tolerante. Bien cierto, muy cierto, que un buen hogar siempre estará donde el crecimiento sea por el mismo tronco y el fruto por el mismo bulbo. Y es el sitio en donde el fracaso y el éxito es de todos, tan parecido al  ambiente donde naciste. Un buen hogar, tu buen hogar, tiene en sus vetas y cimientos indestructibles armas, los principios parecen como grabados en acero y luce en sus ventanas la bandera del amor. Pero confío antes que nada que un hogar, mi hogar, es el barco más seguro para navegar el mundo asido a un timón firme. Y que se define en las cuatro letras con las que escribís casa. Un hogar es lo más parecido al número 40 de la Calle San Antón. El hogar donde aprendemos que la sangre es una excusa de familiaridad y la coartada de los linajes en desuso. Porque en esta casa, me habéis dado lecciones de fe y de familia que me evocan continuamente, que por encima de un icono bendecido, aquel día que juré las virtuosas Reglas de nuestra Hermandad, jamás necesitaría una medalla, porque la mejor insignia que podré lucir es saberme hermano de veras y a ciertas de cada uno de los hermanos que depositan sus desvelos en el Santo Crucifijo de San Agustín. Sólo espero que como hasta hoy, sepáis perdonar mis faltas y mis ausencias. Yo por el contrario, aprenderé de vuestra dedicación y vuestra forma de hacer Hermandad.

No me asusta más la herida de tu frente
ni las llagas descarnadas de tus pies
que la herida que causase a nuestra gente
y la cara que volviera del revés.

Ni faltar al compromiso de tu fiesta
al honor y hasta la gloria de tu testa
que faltar al mandamiento de mi hermano
y sentir como a mi vera, está lejano.

Yo no temo los castigos de un infierno
que inventaron a medida de los tronos
y me pesa la medalla que en mi cuello
pregona que no soy, sino que somos.

Y ante ellos bien lo sabes, que nos sobra
los collares del toisón, las vanidades
el fulgor del bordado, los metales
que el tesoro de mi gente no se cobra.

Así es el verdadero Lunes Santo.
Multiplica tus lecciones, Buen Maestro
que Granada ha soñado con empeño
la Hermandad de la que ahora estoy hablando.

¿Cuándo vais a terminar el bordado del palio? Pregunta, pregunta la calle que cuándo se va a llenar de grutescos y grifos el manto de la Madre de Dios. Pregunta, y pregunta Granada, curiosa como una niña que todo lo desconoce si hemos soñado un tercer paso con la cruz vuelta sobre el hombro de Jesús de las Penas. E inquiere detectivescamente para cuándo un Guión del Voto, el bordado de la dalmática, el ruán en las túnicas. Y yo, que sueño despierto y suspiro dormido, perdón por mi franqueza, con esto y más, poco más puedo contestarle a la intrusa e indiscreta vanidad hecha niña que me pregunta por un Lunes Santo en dónde lo menos importante, es todo menos Tú.

Humilde y sinceramente,
penitente y compungido,
perjudicado o herido
(aunque involuntariamente)
llego a tu Casa, mi casa
la Casa de mi hermandad.

No merezco la heredad,
pero estoy arrepentido.

Hoy quiero sanar heridas
que pude haber infringido
por abulia y por descuido,
que en los días de mi vida
de forma tan imprudente
estuve casi indolente
y al servicio de la prisa.

Porque el palio, ya se hará.
Según nos sople la brisa.
Se bordará hasta las caras
interiores del faldón
y saldrá del corazón
del arte más inspirado
todo aquello deseado
por ellos y por nosotros.

Pero hasta tanto descuella
los más auténticos votos
de la hogareña fachada
que advierte “que nada somos
si no hacemos caridad”.

Que si falta, de verdad,
hoy no somos ni seremos
una auténtica Hermandad.

¡Bravo, Cabildo Oficial
por estos nuevos estrenos,
porque con ellos seremos
lo que nos hace ejemplar.

El estreno de este año
ni se cincela ni borda
ni se talla ni se aloja
en cartelas y veneras.

Es un enser humeante,
¡que se almuerza o que se cena!

Claro que la Hermandad tiene cartel. Antes de que se tendieran “nexos” de unión entre empresas y Cofradías, los fieles del Santo Crucifijo de San Agustín, Protector eterno, ya tenían el cartel de una devoción que sin necesidad de que se testimonie en los libros oficiales, empezó hacia 1520 y se conformó de manera vehemente en 1679. ¡Pues claro que tenía y disponía de cartel esta Muy Antigua y ferviente Corporación Votiva y Sacramental. Pero nunca lo imprimió, y aguardaba a sus nexos, a sus inquietos y constantes hermanos para llevar a cabo la tarea. Es una historia que empezó el año pasado y que durará desde hoy, en el corazón de todos los fieles de la Madre de Dios de Consolación hasta que la memoria se encargue de ello, así no veamos la tercera edición. Para el que no sepa la verdad, aquí estoy para contarla. Porque es la ilusión devota de dos “Santos”. El sacrificio laboral de dos hermanos por partida doble. El capricho devocional de dos incansables trabajadores que son lo que son, porque lo aprendieron de los suyos, se empaparon de las lecciones humanas de sus padres y fructificaron esas enseñanzas en sus propios hogares.

A uno de ellos lo llamo como lo que es desde hace años. Al otro “Santos” de este día de hoy, guarda y custodia de la tradición cofrade, lo conocí en el mejor lugar posible, debajo de la Virgen de la Consolación, el día que aparcó los musicales labios de la corneta para enfundarse en la callada hechura de nuestros pardos costales. Además, tiene la suerte de ser custodio también por partida doble, sirviendo día a día a Dios y algunas horas a España. Tendría 28 motivos para felicitarte, uno por cada año que cumples ahora. Y 28 maneras de agradecerte tu complicidad para con esta Hermandad. Y al otro Santos del día, me sobran versos y textos para llamarte de la manera que siento y define lo que fuimos y seremos. Víctor, hermano, que Ella te aumente lo que le das cada día. Ya sabes que anda ocupada velando por vosotros y quiero que tengas siempre presente lo que hace ahora dos años os dije y os quiero volver a contar. Fue una “levantá”,  en una Salida Extraordinaria, bajo un palio que a ti y a mí siempre nos sabía a Consolación. No eran buenos momentos para ti y quiso la Madre de Dios que se volvieran las tornas y tú sabes que como Ella se ponga, volverá de nuevo a obrarse, “otro milagro de la primavera”. Fue hace dos años cuando te lo dije y hoy, hermano, te lo tengo que traer de nuevo para que nunca te olvides que Ella, es el Consuelo que nunca nos faltará y con el que siempre podremos contar:

 “Creced y multiplicaos”
dice la bíblica letra.
Y al amor que es de verdad
sorprende la vida. Llega
cuando el amor se hace fuerte,
se vigoriza y se queda
viviendo entre dos personas
de amor; que el amor les llena.

Y les sorprende contando
los días por lunas nuevas,
descontando los minutos
y consumiendo la espera
entre felices instantes
que no pagan las monedas.

La vida ha de venir
cuando Dios Padre lo quiera;
escribe a veces torcido
pero con frases bien rectas,
que no siempre entenderemos
pero por algo lo ordena.

¡Si lo sabrá bien mi hermano,
un césar de la corneta,
un costalero de pro,
de ennoblecida almocela
y un cristiano por derecho
con una fe verdadera.

La extraordinaria salida
de su Madre, bella perla
del Alcázar escolapio
que le sirve de Alacena
a la Madonna bendita
que por la ciudad eterna
fue la santa embajadora
y la mejor albacea
de los granadinos modos
y sus cristianas aleyas,
disipó en su “levantá”
todo miedo y toda duela,
mientras mi hermano bregaba
asido a su parihuela,
en la artística clausura
de su palio, carabela
de María, la custodia
entre varales, la cela
por donde asoma Mayor
Dolor, “geniles” de pena.

Joaquín tomaba el martillo.
¡Y fíjate si era buena
la “levantá” que hasta el Cielo
con devoción se nos fuera!,
que Dios Padre satisfecho
escuchó nuestra promesa
hecha en católicos modos,
hecha en clave costalera
que hace dos años nos dijo:
-¡quiero y puedo, pues que sea!

No tengo duda ninguna
y es tan grande mi certeza
que sé que Mayor Dolor
como Madre, intercediera
en el instante preciso
que hacia el Cielo se nos fuera

Desde hoy Consolación
se está afanando y se empeña
en velar por sus tres hijos:
la madre a quién aconseja,
por mi hermano Víctor Santos
y por quién es toda entera,
su excusa, vida y sustento,
bendita niña, Daniela.

Armando y Víctor Santos. Nexo Cocinas. Que recibáis el ciento por uno bíblico que os habéis merecido con estos gestos altruistas y generosos para con la devoción del pueblo de Granada, la tradición de lo cofrade y vuestra Hermandad. Sois, como antes dije, el modelo de hermano que quieren para sí todas las Corporaciones. Y al Cristo de San Agustín le gusta, mucho más que su Hermandad tenga el más largo acompañamiento, el más prolífico y diseñado cortejo, que sea envidia por cómo actúan cristianamente sus miembros. En eso, reconocen que somos Hijos de Dios.

Y hablar de Ella sin nombrarla, sin alabar la calidad, el mérito, los valores y cualidades profesionales de Manuel Puga que sabe jugar con los intestinos de una cámara para parir obras de arte que guardamos celosamente en los cajones de nuestra casa, firmadas por él. Y hablar del cartel sin decir que se ajusta medida y comedidamente al espíritu de la Hermandad, prendado de la sencillez adusta y elegante de nuestros nazarenos, seducido por la severa impronta de su espíritu, conmocionado por la callada y silente forma de protestar públicamente nuestra fe. El cartel Sagrado Protector huye de alharacas, de adornos innecesarios, de ornamentos de los que pueda prescindir un documento gráfico como este, llamado simple y contestatariamente a anunciar fe. Y ya está. Sólo se necesita la sensibilidad avasalladora de uno de los profesionales de la fotografía más cotizados y estéticos de Granada, Manuel Puga, y sólo se necesita de una empresa comprometida para hacerlo realidad. Lo demás, es secular y conocido. El martes empieza un quinario que acabó el año pasado y que hasta mañana mismo, lo han predicado los casi 900 hermanos del Santo Crucifijo de San Agustín.

Fijaos de qué manera tan sencilla se presenta el Cartel Sagrado Protector. Pero es que Ella no necesita de ningún orador que cuente que uno de sus hijos, tiene que tener dos honestas virtudes para presentarla como Ninguna. La primera, la hiperestesia, la delicadeza emotiva, la capacidad incontestable de ser uno de los mejores vestidores marianos del Sur de España. La otra, estar loco. Loco de amor y devoción por Ella. Loco de fe por sus hechuras y su talle, por su prestancia y su figura. Paco Garví está tan loco que sólo así se comprende que sea capaz de vestir como viste a la Señora de las clausuras, a la Soberana de las celosías seráficas, a la Majestad Perpetua de los claustros franciscanos, a la Virgen de la Consolación. Está tan loco como los hermanos priostes que diseñan y ejecutan la sensible belleza en arrebato de los Altares de Cultos que son un canto litúrgico con el que se enseña al que no sabe. Está tan loco como la Junta de Gobierno incombustible que siempre tiene una palabra de cariño hasta para los hermanos más díscolos y huidizos como el que les habla, y nos conquista y nos atiende no como hermanos oficiales sino como hermanos a secas. Y está tan loco como la cuadrilla costalera de su eterno Lunes Santo:

Yo bien sé que no soy digno
de entrar en tu parihuela,
pero haré lo que Tú quieras.
¡Que para eso vinimos!

Cinco cruces sobre el pecho.
Seis palos de envergadura
y la bendita locura
de mantenerse derecho.

El negro va sobre el negro
y en la piel la disciplina
como bendita doctrina
de nuestro silente terno.

Tienta, brega y alancea
con la filial negritud
que es ofrendar la testuz
entre silentes maneras.

Nunca busques los aplausos
que alimenta vanidades
y engrandece los oráculos
de las mentiras mortales.

Tú sé siempre como eres,
huyendo pues del folclor,
que a nadie cabe el honor
que debajo de Ella adquieres.

Tal vez cinco horas si a caso.
Hablar sin dar ni una voz
y al abrigo de su paso
estar más cerca de Dios.

Que sólo se oiga el murmullo
del racheo de tus pies
que la mecen al arrullo
del derecho y del revés.

Que sólo se oiga la charla
y el tímido bisbiseo
del “conversado” deseo
de Juan y la de Magdala.

Hágase el camino largo
convertido en Cofradía
y transformado en un barco
donde navega María.

Y cuando quiera Dios Padre
llamarte al fin a su Cielo
dile lo que Él ya sabe:
¡Qué fuiste su costalero!

Y en ese Juicio Final
tendrás razones sobradas:
hermano de tu Hermandad,
costalero en devoción
y si alguien quiere más
contéstale con el alma

-Hijo de Consolación,
Abadesa de Granada.

No soy un presentador justo. Me embarga la emoción de ponerme ante la portentosa obra de arte y bendecido simulacro que me ha sacado de más de un apuro. No soy ni siquiera digno ni merecedor de una Hermandad plagada de defectos pero con la mejor virtud posible: que sabe ser y hacer Hermandad. Y no soy apropiado para ayudar a que el Cartel Sagrado Protector se gane la calle y conquiste a la mujer más bonita de la Historia del Hombre; aquella que en las guías y libros llaman Granada y los suyos la llamamos Madre. Sé que 2013 es año de suelos y firmes nuevos, de canceles y dinteles remozados, de medidas y angosturas superadas. Y aún con todo, a mí me bastará saberme hermano vuestro, unos minutos al día, a eso de las siete de la tarde, con Él, y la inmensa dicha seis veces consumada de viajar en la calesa del amor costalero del Lunes Santo. ¡Por qué me das tanto, Cristo de San Agustín, sin merecerlo!
  

El milagro de que quepa no lo creo    
ni me creo el clamor de tu salida
ni tu beso en la cerviz como una herida
ni llevarte en la baranda de mi cuello
.
No me creo que seas talla sino sueño,
no te sueño, ni te aguardo en la mentira
que confío en la verdad de tu guarida
y la oscura tentación de tus empeños.

¿Qué sería de los tuyos sin tus formas
y tus modos tan severos de vencernos?
¿Qué sería de la verdad de tus deformas?

Sólo sé que tus consuelos son eternos
tu cuadrilla costalera la transformas
y es tu paso, ¡nuestra causa y nuestro reino!

He dicho.


Granada, 13 de febrero de 2013.
Miércoles de Ceniza.