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miércoles, 4 de diciembre de 2013

La quiniela de Franco

España es un país amante de los juegos de azar, de probar suerte y de vérselas con el destino. En unos días el primer sorteo de la lotería española va a cumplir 250 años (ya contamos en su momento los orígenes) y la pasada Navidad, se celebraron los 200 de la lotería nacional y precisamente el sorteo navideño. Desde entonces, España se ha puesto a la cabeza del Mundo como país lotero, pionero en estos juegos y con una dilatada experiencia en sorteos estatales que generan esperanzas y de vez en cuando, sonríen a los pobres. PERO TAMBIÉN A LOS RICOS.

Menos enjundia y menos historia tiene otra variante de apuestas y de azar en España, aunque por lo económico de su boleto y el juego al que va asociado, es de una popularidad aplastante. Me refiero a la Quiniela, que jornada a jornada deja ver el conocimiento de los españoles en materia de fútbol y la suerte de sus pronósticos, en tanto reparte pellizcos más que sugerentes y es raro el que diga, que en alguna ocasión no ha probado suerte.

El fútbol es, pese a quién pese, el deporte rey en España. Se empezó practicando en 1870 con aquellos ingleses que explotaban las minas onubenses de Río Tinto, siguió con la fundación oficial de su primer equipo, el Recreativo de Huelva y a día de hoy, con 700.000 clubes oficiales registrados, hemos superado al país inventor (Inglaterra) y conseguido que la primera división de nuestra liga profesional sea la más atractiva y competitiva del Planeta. Los españoles somos futboleros, la Real Federación cumple 100 años de historia en este 2013 y nuestros clubes han conquistado en 56 ocasiones títulos internacionales, sin hablar que gracias a Real Madrid y al Barcelona, Europa es dominio futbolístico español. Con estos espartos, no era raro que la afición al deporte y a apostar (y probar suerte) con él, naciera con contundencia.

Así fue como un 22 de septiembre de 1946 se institucionalizaba LA QUINIELA, con un boleto de 7 partidos y una pretensión: que las apuestas que peñas no oficiales hacían, dejaran dinero en las mermadas arcas de la posguerra. Cuando terminó la jornada, se habían jugado 38.530 boletos, se recaudaron  77.060 pesetas (cada boleto tenía un coste de 2 pesetas) y los máximos acertantes se llevaron 9.603 pesetas, una pequeña fortuna hace 67 años. Franco encontraba otra manera de recaudar con una distribución impecable: el 45 % de la recaudación iba a parar a los premiados, otro 45%, se destinaba a ayudas sociales, casas de niños expósitos y comedores benéficos y el 10 & restante cubría los gastos del sorteo.

Se creó para aquella añeja Quiniela de casi 70 años de historia un órgano encargado de administrar los ingresos y velar por los resultados que se conoció como el Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas. Y para entonces, los españoles se enfrentaron a un sistema complejo ya que los participantes no sólo tenían que pronosticar el ganador, sino además el número de goles de cada equipo. Un sistema de puntuación establecía los ganadores de las distintas categorías, pero aquello fue enrevesado de manera que al año y medio se adoptó un nuevo formato y en la temporada 1948/1949, la Quiniela se simplificó y nació el famoso y archiconocido 1X2, con el mismo formato que sigue en nuestros días.

A lo largo de estos casi 70 años, la Quiniela ha recaudado más de 11.000 millones de euros, ha pasado sus boletos y sus sueños por más de 2.600 jornadas y más de 36.000 partidos jugados. Pero sobre todo, ha calado en el pueblo, en todo el pueblo.

Tal es así que uno de sus máximos aficionados fue nada menos que el Jefe del Estado; el General Franco se empeñaba cada semana en rellenar su boleto poniendo a prueba, la suerte y sus conocimientos futbolísticos. Para ello utilizaba mecanismos que protegieran su identidad de manera que firmaba con un seudónimo (sí, los boletos se firmaban para garantizar la identidad del participante) y lo hacía con un curioso, una chistosa apócope entre su nombre y apellidos: “Francisco Cofrán”. Lo mejor era la dirección con la que  advertía al Patronato de Apuestas dónde ponerse en contacto con él en caso de resultar agraciado: “El Pardo”. ¡Hombre, muy cuidadoso con ocultar su identidad, no era.

La quiniela ganadora de Franco

El caso es que en premio a tantos años jugando fin de semana a fin de semana, devanándose los sesos en el empeño de acertar los partidos de cada jornada, un 26 de mayo de 1967 fue, junto con otras nueve personas, máximo acertante, adivinando doce aciertos por lo que resultó premiado con 900.333,10 pesetas. Hasta la oficina de apuestas más próxima, El General mandó al  asistente de su Casa Militar, Carmelo Moscardó. Y toda vez que el Jefe de Estado tenía el casi millón de pesetas de hace 46 años en el bolsillo, mandó enmarcar el boleto ganador que desde entonces conserva el fondo histórico del Patronato Nacional.


Así que ya ven que la suerte no entiende de ricos ni de pobres; aunque, el dinero, no se olviden, llama al dinero...

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