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viernes, 13 de diciembre de 2013

La fiesta del chivo

Puede que el título de la entrada les haya recordado a la novela que el grandioso Mario Vargas Llosa publicó en el año 2000 en la que cuenta con su habitual habilidad para estrujar los sentimientos del lector, la triste historia de la República Dominicana durante la represión dictatorial que Rafael Leónidas Trujillo impuso en el país caribeño desde 1938 a 1961. Pero es que no podemos abstraernos de un análisis vago, quizás, pero no por ello incierto: por cuanto la historia negra tejida en torno a España por sus enemigos eternos (con Inglaterra a la cabeza) se empeñe, los duros reveses políticos sufridos en Hispanoamérica a lo largo del siglo XX, tienen en muchas ocasiones su culpa, en una mala autogestión que dio a situaciones cuando menos curiosas, que inspiran la historia de hoy:

Corre el año 1861 y España es la sombra de lo que un día fue. De aquellas vastas posesiones que la convirtieron en el primero y más extenso imperio del Mundo, le queda Cuba y Puerto Rico. Al grito primero de Simón Bolívar, América decide que es hora de “decidir” por sí sola sus designios. En cierta manera, les sobraban motivos; en otros no y juzgar la historia con carácter retroactivo tiene muchas incoherencias y faltas a la verdad. NO OLVIDEN QUE EL LIBERTADOR, murió un 17 de diciembre de 1830 decepcionado con la situación política posterior a la independencia. Sus palabras no hacen más que corroborar lo que es sabido. La situación económica de Hispanoamérica hoy día, también; dijo antes de morir Simón Bolívar: “La América entera es un cuadro espantoso de desorden sanguinario... Nuestra Colombia marcha dando caídas y saltos, todo el país está en guerra civil... En Bolivia, en cinco días ha habido tres presidentes y han matado a dos...», se lamentaba en 1829. Y más tarde: «la América es ingobernable para nosotros… el que sirve una revolución ara en el mar… nunca he visto con buenos ojos las insurrecciones, y últimamente he deplorado hasta la que hemos hecho contra los españoles”.

Fresco del Olimpo. Corrado Giaquinto, hacia 1760

Sea como fuere, si España empezó su declive justo con el siglo XIX, fue esquilmada por Francia, arruinada con la independencia de las naciones hispanoamericanas y apuntalada por la clase política (casi como hoy día), aún conservaba el hálito de seriedad y grandeza de gestión como para que algún país, quisiera volver al redil y a depender de la gestión de Madrid. Y en efecto, aquel 1861, ocurrió...

La llegada de Colón. John Vanderlyn, 1844.

La conquista de la Isla de Santo Domingo fue casi de inmediato la de la esclavitud africana. La riqueza de aquella tierra no es ningún secreto y además, la Española era el ojo derecho de la colonización americana, primera tierra del Nuevo Mundo que pisara Colón y anhelo y sueño de los aventureros españoles. Las grandes plantaciones precisaban mano de obra, los indígenas habían corrido una triste suerte por culpa de las luchas contra los colonos y las epidemias venidas del Viejo Mundo y aun con todo, fue el lugar americano más libre y menos controlado por el poder español de todo el Continente.

La paz entre España y Francia. Henry Gascar, hacia 1690.

De acuerdo, aquello fue un error, y más desde 1630, cuando la piratería, corsarios, filibusteros y demás tramposos venidos desde Francia e Inglaterra, cercaron con sus malas artes La Española. Fueron primero los franceses los que iniciaron una paulatina conquista pacífica y los costes de mantener un Imperio de tal magnitud, junto con el creciente apogeo francés, llevaría al Rey Carlos II a firmar el Tratado de Ryswick (1697) que concedía y cedía a Francia todo el occidente isleño. Aquello supuso la división en dos de La Española, creando lo que en un futuro habría de ser Haití y República Dominicana.

Mapa de la Isla de la Española en 1723

Cada vez más asfixiado, el Imperio Español cedía, concedía y callaba. En 1777 el Tratado de Aranjuez legalizaba esta partición y hacía real la división de la isla en dos. España perdía un trozo de tierra, pero lo peor es que condenaba a los suyos (y entonces los dominicanos eran tan españoles como los que más)  a un triste periodo del que a duras penas se conseguiría una resolución: las inestabilidades políticas y sociales que desembocaría en graves enfrentamientos en el siglo XVIII y siguientes.

La esclavitud en las colonias francesas. Françoise-Auguste Biard, 1849

A punto de expirar el siglo XVIII, la última centuria con gloria para España, Madrid se ve obligada a entregar a la ya República Francesa toda la Isla. Desde 1791 los esclavos negros de la actual Haití y los indígenas de la actual república Dominicana están enfrentados. Haití es pobre. La parte española mucho más rica, próspera y dotada de recursos. Pero con el acuerdo 1795, en vez de igualar a todos en lo próspero, Francia se encarga de arruinar a todos en la desgracia y dicta su soberanía sobre La Española, convertida ya en posesión francesa en ultramar.

Batalla de Santo Domingo. Janvier Suchodolski, 1810 

A comienzos del siglo XIX, los levantamientos de esclavos se generalizan, la situación de guerra es una realidad y los africanos no se contentarán  con una sublevación justa y lógica, sino que en 1801, ocupan la ciudad de Santo Domingo que les permite hacerse con el control de toda la Isla. Y a pesar de que las tropas napoleónicas vuelven a instaurar el control, los gritos libertadores no cesarán. En 1804 se proclama la independencia de Haití y se pretende la conquista de todo el territorio, empezando por la ciudad de Santiago y la de Santo Domingo. Aquello es una guerra para liberarse del francés y se conseguirá en 1809, que supone una parte oriental de La Española de nuevo como colonia de España (decisión de los propios nativos) y una parte occidental haitiana.


El héroe de la independencia dominicana, Juan Pablo Duarte

Aquello terminaría derivando en 1821 en la definitiva independencia de la parte oriental de la isla, creando el Estado Independiente del Haití Español, que, pobre y consumido en guerras y reveses económicos, estaba debilitado. Aprovechando la circunstancia, Haití cruza la frontera que dividía en dos la isla y se hace con el control de los dominicanos. Como quiera que las tropas haitianas no recibían sus pagas, empezaron los saqueos sistemáticos; al poco, cerrado escuelas y universidades. La agricultura era de subsistencia, la hambruna no tardó en aparecer y los impuestos se elevaron hasta cotas insospechables. Costó, pero la independencia de Haití llega en 1844, pero no para mejorar nada. La inestabilidad social y política continúa y el pueblo dominicano decide, en 1863, volver a ser una colonia española. Aún se recordaba con cierto anhelo, el tiempo en el que bajo el dominio español, la gente tenía qué comer.

Así fue; pero presiones francesas, inglesas y sobretodo estadounidenses, hicieron que Madrid cejara en el empeño de gobernar y ordenar el país. En 1865 la República Dominicana volvía a ser independiente pero para echarse de nuevo en brazos de otros en 1905 y pertenecer a Estados Unidos hasta 1924. Luego, dictadura, pobreza, represión, muerte...


¡NO TENGO CLARO QUÉ FUE MEJOR PARA MUCHOS PUEBLOS HISPANOS!  

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