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martes, 31 de diciembre de 2013

El Cotillón

Ha llegado la noche esperada por miles de adolescentes que tendrán hoy carta de libertad para llegar de amanecida. La noche que todos disfrutan como si fuera la última de sus días, con renovadas y remozadas ilusiones que a servidor le cuesta entender, pero que respeta (mientras me dejen dormir, cabro...) La noche de los cotillones, a los que millones de españoles acuden sin saber el por qué de su nombre y si acaso, qué es un cotillón. Pues en eso nos vamos a empeñar ahora.

Sala de conciertos y bailes del Palacio de Versalles

El cotillón nació hace tres siglos como un baile, en concreto fue la moda a partir de 1700 en Francia y se bailaba en parejas de cuatro con la finalidad de formar un cuadrado. Poco a poco la realeza francesa lo adoptó como el baile más ceremonioso y protocolario y Versalles se convertiría en el escenario de los cotillones, destinado para la presentación social de los infantes, príncipes y de los hijos de los cortesanos más nobles. Era ideal para el flirteo, pues al intercambiarse las parejas, daba lugar a tropiezos fingidos (o no) y a complicidades entre los danzantes.

El caso es que el baile gozó de mucha salud porque dio el salto a Estados Unidos. Allí, el cotillón terminó convirtiéndose en la puesta de largo preferida, en la toma de contacto de los jóvenes con las normas de la sociedad. El cotillón era ya la fiesta y no el tipo de baile, que estaba salpicado vals, foxtrot, tango o swing. Una pequeña parada servía para descansar de la fiesta y hacer una merienda; el broche de oro era el último baile, para el que se repartían bolsas con elementos desenfadados que despertaran la risa de los jóvenes, rompiera la timidez de algunos y le diera el tono desenfadado a la ceremonia. Estas bolsas contenían antifaces, sombreros, serpentinas, pitos de caña... Y al final, el cotillón terminó siendo la fiesta en sí, donde no podían faltar los adornos del tipo disfraz, confeti, serpentinas, matasuegras y otros elementos que se suelen usar con especial ahínco en las fiestas más esperadas y divertidas, como la de la Nochevieja. Y un baile de 300 años, terminó por prestarle el nombre a una fiesta.


Diviértanse, que entren bien en 2014 y sobre todo, NO MOLESTEN A LOS SIESOS COMO SERVIDOR, HIJOS DE...

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