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viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Quién mató a Kennedy?

Dallas, hace 50 años.

Una bala a 2.520 kilómetros por hora, vieja, cochambrosa y de la época fascista de la Italia de Mussolini atraviesa el cuerpo del Presidente de los Estados Unidos de América. Fueron 3, quizás 5, tal vez más disparos. Un solo culpable que es asesinado cuando se disponía a comparecer ante la Justicia, la conmoción del pueblo americano, de las minorías étnicas, de los católicos y de los demócratas y muchas cosas sin resolver que narró con brillantez cinematográfica Oliver Stone en su película de 1991. ¿Quiénes conspiraron para acabar con la vida de John Fitzgerald Kennedy?

Sin noticias de los disparos.

Primer disparo: da en un árbol, rebota en el suelo y llega a herir a un espectador de la comitiva. Segundo disparo: realizado 3 segundos después, alcanza la espalda del Presidente y sale por su garganta. Tercer disparo: casi 5 segundos después, hiere de muerte a Kennedy, atravesando su cráneo. Nace la teoría de la bala dispersa, que es capaz de hacer un intrincado recorrido por el cuerpo y el traje del Presidente hasta impactar en el chófer, de manera que desde entonces se conoce como “la bala mágica”.

Un rifle inservible y un tirador mediocre.

Según la investigación llevada a cabo por la Comisión Warren, Lee Harvey Oswald, presunto autor de los disparos, habría usado un fusil de cerrojo Carcano Modelo 91/38 de fabricación italiana, con mira telescópica. Descerrajó tres disparos en 5, 7 segundos, pero la hoja de servicios de Lee que guardaba la Marina Americana dejaba claro que Oswald era un pésimo tirador. La armería del Ejército Estadounidense consideraba este fusil el arma humanitaria, dado que tenía 70% de fallos en el objetivo de los disparos. Además, se dijo que el arma fue adquirida por Lee Harvey por correo, que implica dar de alta un código postal, enseñar documentación y dar pistas y dejar huellas, mientras que en Dallas, no hace falta ni un simple carnet de conducir para hacerse con un arma. Algo no cuadraba. Para colmo, la Comisión Warren puso a tres tiradores especializados del FBI a hacer pruebas con este fusil. Ninguno pudo hacer 3 disparos con un arma que no era automática sino de cerrojo y bajar de los 8 segundos, mientras que un mediocre tirador como Lee, supuestamente efectuó los 3 disparos en menos de seis segundos y con un arma imprecisa y defectuosa.

Borrando pistas, ocultando huellas.

¿Entró Kennedy al hospital agonizando o ya había muerto? ¿Por qué unos médicos testifican una cosa y otros lo contrario? ¿Y por qué el Vicepresidente . Lyndon B. Johnson ordena al Servicio Secreto limpiar el coche presidencial mientras este está en el Hospital de Dallas? ¿Qué hace pensar que no se van a encontrar huellas en el vehículo y qué prisas hay por dejarlo absolutamente limpio si el Presidente de los Estados Unidos acababa de ser asesinado? ¿Cómo desaparece la cabeza del cadáver del Presidente? ¿Es cierto que a quién se le practicó la autopsia fue a un policía de Dallas en lugar de a Kennedy?

La autopsia clandestina.

Tres médicos militares se enfrentan al cuerpo de John Kennedy. A sabiendas que no tenían ningún tipo de experiencia en heridas de arma y sí como patólogos, firman una autopsia extraña. Están presentes dos agentes retirados del FBI que declaran haber visto hasta tres heridas mortales en el cuerpo, en contradicción con el informe oficial. Pero lo más importante: ¿el cadáver al que se le practicó la autopsia, era realmente el del Presidente?

El asesino asesinado.

Lee Harvey Oswald fue detenido ochenta minutos después del asesinato del oficial de policía de Dallas J. D. Tippit. Fue acusado de la muerte de Tippit y de Kennedy a última hora de la tarde del día 22 de noviembre. Oswald negó siempre haber disparado contra el presidente. Sorprende que el interrogatorio se llevara a cabo sin que estuviese presente un abogado, puesto que ante un Jurado, tamaño error según el sistema judicial estadounidense hubiera puesto en libertad inmediatamente al sospechoso. Pero no hizo falta: cuando era trasladado para mayor seguridad a una prisión, un matón local, Jack Ruby, burlando  un gangster de Dallas le disparó y lo mató. Ruby era dueño de un local que frecuentaba Oswald y se conocían desde hacía años. Cuando es detenido y conducido ante el juez, una periodista le pregunta qué pasó; esta es la conversación transcrita:

Periodista: ¿Puede decirnos que pasó en el asesinato?
Jack Ruby: Esa pregunta deberá hacérsela al actual presidente Lyndon Johnson.
Periodista: ¿me lo podría volver a repetir?"
Jack Ruby: Lo que le he dicho, que si Lindon Johnson no hubiera sido el vicepresidente, ahora Kennedy estaría todavía vivo".

Justo al terminar la investigación, Jack Ruby apareció asesinado en extrañas circunstancias.

Limpiando la historia.

La Comisión Warren fue la encargada de investigar durante 10 meses de manera ardua todo lo que envolvió al asesinato del Presidente, pero dejó frío y sin crédito a los que aguardaban aquel septiembre de 1964 las conclusiones de los servicios de inteligencia y criminología más importantes del Mundo: el informe concluyó que no podía encontrar evidencias persuasivas de una conspiración, implicación de nada ni nadie y Lee Harvey Oswald actuó solo. Lo que no dijo la Comisión es que Lee Harvey era agente de la CIA; tampoco que el agente de la Policía de Dallas, J. D. Tippit, fue asesinado por el propio Lee cuando ya estaba detenido por el agente y que se encontraron casquillos de bala a 1.500 metros de la biblioteca desde donde se disparó contra el Presidente.

Al agente Tippit no le disparó Lee Harvey Oswald, entre otras porque había sido detenido en el interior de un cine y llevaba cuatro horas en la comisaría de Dallas; el interrogatorio se extendió por espacio de 12 horas, pero desde la una de la tarde, J.D. Tippit ya había sido alcanzado por varias balas.

Recreación de la BALA MÁGICA

El muerto que asesinó al presidente.

El pésimo fusil que utilizó supuestamente Lee Harvey estaba impoluto. El FBI,  en Washington, no encontró huella alguna del tirador. La Comisión Warren jamás recogió este dato en su informe, pero sí trasciende que un policía de Dallas halla sorprendentemente una huella en la culata del arma, después que esta hubiese estado en manos del mejor servicio científico policial del Mundo sin que éste fuese fructífero. Para confirmar las huellas, la policía de Dallas  entra en el depósito de cadáveres donde se encuentra Oswald, ya asesinado por Ruby, para comparar huellas. Y en efecto, enseñan al FBI el sorprendente hallazgo. Ni en un país tercermundista hubiera podido imaginarse algo así, teniendo en cuenta que la científica del FBI en Washington, con el más preparado y equipado método, no pudo encontrar ninguna huella y sin embargo, hizo falta “comprobar” el cadáver de Lee para demostrar la existencia de su manejo.

¿Quién mató realmente a Kennedy?


El vicepresidente, la CIA ante el recorte de presupuesto, número de intervenciones y peso específico en el Gobierno, las sectas de supremacía racial blanca por la política igualitaria de Kennedy... Lo que está claro es que aquel 22 de noviembre de hace 50 años, John Fitzgerald Kennedy, fue víctima de algo más que la locura y el odio de Lee Harvey Oswald. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por cierto ¿ya viste la extraña comunicacion de unos psiquicos con el presidente Jhon f. Kennedy?
Para no dormir https://www.youtube.com/watch?v=rQ4b9PcqpLU
y aca la pagina del grupo: http://elmensajerosolitario.org/

Anónimo dijo...

Por cierto ¿ya viste la extraña comunicacion de unos psiquicos con el presidente Jhon f. Kennedy?
Para no dormir https://www.youtube.com/watch?v=rQ4b9PcqpLU
y aca la pagina del grupo: http://elmensajerosolitario.org/