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domingo, 3 de noviembre de 2013

Menudos inventos

El sueño de cualquiera es inventar algo revolucionario, algo novedoso que se convierta en una particular mina de diamantes y retire del sufrido y diario peregrinar por el mundo del trabajo a su inventor. O crear la canción que reporte hasta la tumba, beneficios por derechos, cuantiosos y elevados. Sabe Dios qué sueños de triunfo rápido e inmediato no se han hecho realidad; pero cuidado porque dice el refranero popular que a lo mejor, los deseos se cumplen y no precisamente para bien del que los deseó. Es el caso de estos inventores, que crearon cosas que el Mundo usó, usa y seguirá usando ampliamente, pero por cuya imaginación jamás recibieron un solo parabién ni un solo céntimo.

La historia de Marie Louise Killick es doblemente triste. Como los demás de esta lista, con su invento se lucraron otros, pero además sufrió ser una creadora de ingenio en un universo de hombres. Llegó nada menos que a  ingeniero de sonido después de la II Guerra Mundial y patentó el tronco de punta de zafiro stylus en 1945 para los discos de gramófono. Acababa de crear un ingenioso invento con el que no se desgastaban los discos y así podían usarse mucho más y alargar la vida de los mismos. La aguja de los tocadiscos se ha usado hasta la década de los 80 del pasado siglo, desplazada por casettes y luego por discos modernos o CD, pero lo cierto es que cuando en 1953 demandó a la compañía Pye Ltd. por apropiarse de su patente y ganó en 1958, la empresa había quebrado y ya todo el mundo usaba el revolucionario invento que hizo ricos a todos menos a la buena e ingeniosa de Marie Killick verdadera creadora de la aguja de tocadiscos.

Hay inventos que mejor hubiera sido no haberlos visto nunca, pero eso no quita que alguien se nutriera y enriqueciera de la capacidad de otro; le ocurriría al militar y diseñador de armas Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov, que en 1947 había dejado perfectamente acabado un nuevo fusil mortífero como pocos, conocido por el acrónimo de  Avtomat Kaláshnikov, modelo 1947. Nunca le compensó ni el ejército comunista ni la Unión Soviética por ello, contentándose con darle una medalla por haber creado el AK 47, el arma de fuego de mayor producción de la historia, con más de 80 millones de unidades producidas.

Algunas de estas ideas han cambiado las vidas de millones de personas, como los diodos emisores de luz que, trabajando como científico asesor de la General Electric estadounidense, inventó Nick Holonyak Jr; nadie lo compensó nunca. En 1962, había creado algo por lo que hoy nos damos de guantazos: la iluminación por LED. mientras trabajaba como científico asesor de General Electric. Sin embargo, no recibió compensación alguna esta sorprendente idea.

A caballo entre la genialidad y el don del arte, el japonés Daisuke Inoue, se podía haber embolsado ya la friolera de 200 millones de dólares desde que en 1971 creara y diseñara la primera máquina de KARAOKE. Hoy en día están en todo el Mundo, en Japón lo usa la Seguridad Social para prevenir y curar enfermedades psíquicas y la lista de sus creaciones aumenta con un detergente ecológico o un repelente de cucarachas. Pero el modesto Daisuke jamás patentó el invento que sí hicieron por él y que revolucionó el mundo del entretenimiento hace más de 40 años.  

Alexey Pázhitnov es un famoso ingeniero informático que trabajaba, desde luego no en un régimen libre y propio al de su capacidad, al servicio de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética; fue entonces, en el año 1984, cuando junto a Dmitri Pavlovski y Vadim Gerasimov creó el famoso juego de rompecabezas TETRIS. Pero su desgracia fue ser ciudadano soviético y vivir en una dictadura comunista que no sólo no le pagó por el invento sino que se apropió de los derechos de autor. Cuando emigró a Estados Unidos, el Tetris se vendía en millones de ejemplares por consolas, máquinas de juegos para locales de ocio y hasta cadenas televisivas. Luego, formó parte de Microsoft y ha diseñado juegos para XBOX 360. Pero nunca conoció las mieles del éxito que seguro, le hubiera reportado el mítico juego de rompecabezas.


Quizás el invento más enorme y más exitoso que se quedó sin patente y sin derechos de autor fue el que Tim Berners-Lee creó en 1989 para el CERN, el  Consejo Europeo para la Investigación Nuclear. Nada menos que la la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP o lo que es lo mismo, la World Wide Web, la WEB que gracias a ella, nos ha hecho a todos el Mundo más fácil y nos permite un uso inteligente y próspero. El padre de INTERNET no recibió nada por ello, aunque afortunadamente, sí el reconocimiento de la comunidad científica, universitaria y académica de todo el Mundo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Es impresión equivocada, o tiene un parecido con Pedro J. Ramírez?
Precisamante ahora a vueltas con la Web...
Martín

David R.Jiménez-Muriel dijo...

¡Ja,ja,ja! No me había percatado, pero...

Un saludo, Martín.