Visitas

viernes, 15 de noviembre de 2013

Con luz y taquígrafos

Antonio Maura encarna la figura de un político íntegro, de un hombre de letras que dignifica el oficio y trabaja de verdad con la vocación de servir y ser útil. Es uno de los pocos españoles que será recordado por ello y que no terminaremos de dar gracias por sus labores que encontraron la oposición encarnizada de quiénes no estaban dispuestos a perder sus prebendas. Fue el autor de la famosa idea “La revolución por arriba”, acuñada en 1907 bajo la premisa de reformar España empezando por el poder, para lo que ejecutó una reforma electoral que asegurara la limpieza de los comicios y una reforma de la administración local con el objeto de acabar con el caciquismo y asegurar la integridad del voto de los llamados a ejercer su derecho.

Desde las filas del Partido Conservador dio pasos de gigante en la modernización del país, creando el Instituto Nacional de Previsión que se encargó de la Seguridad Social y de la asistencia sanitaria en España; los logros de Maura a lo largo de su trayectoria política fueron el Seguro Obligatorio del Retiro Obrero (1919) y el Subsidio de Maternidad (1923). Luego, hubo que esperar hasta Franco para que los derechos sociales de España se completaran, algo que ni la II República siquiera se había planteado. Paradojas de la política.

En las cinco veces que fue Presidente del Consejo de Ministros, cargo que hoy equivale a la Presidencia del Gobierno, hizo frente a la Guerra de África, consiguió la neutralidad española en la I Guerra Mundial y asumió el papel ejecutivo del regeneracionismo. Tuvo mil rivales y más de un envidioso ávido de que sus proyectos desbarraran; tuvo contrincantes de menor tacto y capacidad intelectual y a veces el Rey Alfonso XIII, otras los generales y casi siempre el bando liberal, promovió su caída. Pero uno de los legados de Antonio Maura fue una frase que sigue siendo de plena vigencia a pesar de los más de cien años que tiene.


En cierta ocasión, al jefe del ejecutivo se le atacaba por su gestión. Y como respuesta, don Antonio contestó: YO PARA GOBERNAR NO NECESITO MÁS QUE LUZ Y TAQUÍGRAFOS, poniendo de moda una expresión que empleamos para cuando alguien habla con claridad, cuando no se esconde y no tiene nada que ocultar ni ha dicho o dice mentira. Y de alguien tan capaz como don Antonio Maura, salió una frase tan verdadera como esta. 

No hay comentarios: