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domingo, 24 de noviembre de 2013

Aquí hay gato encerrado

"Tres hombres a la mesa". Velázquez, 1617.

Era la España que domeñaba al Mundo, la que ponía en el Olimpo del Arte a sus mejores pintores y escribía sus mejores métricas. Era la España de Cervantes y Quevedo, de Lope y de Gracián, de Velázquez, Murillo, Zurbarán y el granadino Cano. Era la España del Siglo de Oro que bajo Felipe II al IV, con una mano empuñaba espadas y con la otra derrochaba ingenios. En esta tierra nuestra comenzó a decirse “gato” a la bolsa que a manera de cartera o monedero actual, contenía el dinero de los españolitos de a pie que se las veían con el día a día. De todos conocido el poema de don Francisco de Quevedo, “Poderoso caballero es don Dinero”:


Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las Casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso Caballero
Es don Dinero.

Rinconete y Cortadillo del Monumento a Cervantes en Madrid. 
Federico Coullant Valera, 1960.

El talego de cuero que empezó a recibir el sobrenombre de gato se escondía bien y más que bien entre las ropas; en esta nación nuestra, como demuestran los literatos, ha habido tantos pícaros y asaltadores como en la actualidad abarrotan los titulares de las noticias. De alguna manera se cuidaban los viajeros y los viandantes de que alguien pudiera sustraerles su pequeña fortuna, y entre los pliegues y bajo las capas, el gato permanecía oculto a la vista del indeseado ladrón. Pero hoy como ayer, se las sabían todas, de manera que los amigos de lo ajeno acuñaron un grito de aviso para dar a conocer a los compinches si la futura víctima, era digna de ser asaltada o no.

El “oteador”, experto en detectar cualquier bulto extraño que chivatease la presencia de una bolsa oculta entre las ropas, se lo hacía saber al otro experto del equipo de ladronzuelos, en su caso en robar con elegancia; el grito de aviso no era otro que HAY GATO ENCERRADO, o lo que es lo mismo, una bolsa con dinero escondido.

Pero, ¿por qué se les llamó gato a los monederos españoles de hace casi cinco siglos en adelante? Pues por la astucia y sigilo de los ladrones a la hora de robarlos, a la hora de hacer que la víctima, ni se enterara del hurto ni del engaño. Los gatos (ladrones) le prestaron el nombre a la pieza robada y aún hoy nuestro diccionario, nos aclara al consultar la palabra gato, lo que decimos. En concreto, la 2ª, 3ª, 8ª y 9ª acepción, que como recoge el DRAE, dicen así:

2. m. Bolso o talego en que se guardaba el dinero.
3. m. Dinero que se guardaba en él.
8. m. coloq. Ladrón, ratero que hurta con astucia y engaño.
9. m. coloq. Hombre sagaz, astuto.

Casi quinientos años después, cuando algo no nos parece claro, cuando no nos gusta el cariz que está tomando algo o cuando creemos que nos pretenden engañar, solemos decir que “hay gato encerrado”, la mayoría de las veces sin saber de dónde procede una expresión que refleja perfectamente, la España de la Picaresca.

1 comentario:

Saturnino José dijo...

Siempre hay algo interesante en este blog. Muchas gracias por el trabajo bien hecho.