Visitas

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Premio Nobel

La mezcla de la nitroglicerina con serrín cambió la vida del inventor sueco que veía crecer sus ingresos de manera desorbitada a la vez que se consumía en un debate interno por las atrocidades que podía alcanzar su descubrimiento, usado desde la Guerra Franco Prusiana como “la nueva arma, la más destructiva”. Un 27 de noviembre de 1895 Alfred Nobel presentía el final de su vida  aún cuando le quedaría un año más y testaba en el Club Sueco Noruego de París, dejando su imponente fortuna a una fundación que persiguiera las excelencias creativas e impulsara, principalmente, la paz en el Mundo. No deja de ser paradójico que alguien con una fortuna de 33 millones de coronas del año 1896, la casi totalidad de esta millonaria cuenta hecha a costa de la dinamita y de las vidas que se cobró, sirvieran a la postre para dotar un premio anual que está a punto de cumplir 113 años pero que no se celebraron en 6 ediciones, por lo que en 13 días (coincidiendo con la muerte de Nobel), se entregarán los correspondientes a la 107 edición. Sólo legó a sus herederos un 0,3 % de su fortuna, porque el resto, acabaría patentando los famosos premios que llevan su nombre.

En 1901, se otorgaban las primeras distinciones que premian anualmente a aquellas personas que más han hecho en beneficio de la Humanidad en distintos ámbitos; la  Física, la Química, la Medicina, la Literatura y la Paz. El primer galardonado fue el físico Wilhelm Röntgen, descubridor de los rayos X aplicados en muchos campos de la medicina. Otorgados por primera vez el 10 de diciembre de 1901, el más joven en ganarlo ha sido el físico Lawrence Bragg, que tenía 25 años cuando lo recibió, y el longevo del grupo lo encabeza Leonid Hurwicz, que conquistó a los 90 años (en 2007) el Nobel de Economía.

783 hombres premiados y sólo 43 mujeres, aunque algunos recordarán que Marie Curie, lo logró dos veces, primero el de Física en 1903  y el de Química en 1911. Su marido participó del primer galardón y su hija, Irène Joliot-Curie en 1935, el de Química, lo que hace de la familia Curie la “estrella del Nobel”. E incluso quedan en la memoria los nombres de  dos escritores que rechazaron el premio: Boris Pasternak, autor de “Doctor Zhivago” y que no quiso aceptarlo en 1958 y el del filósofo Jean Paul Sartre que denegó el privilegio en 1963. ¡Sus razones tendrían! Y a la Academia se le olvidó, algo muy reprochable, premiar en su momento a quienes a título póstumo no lo necesitan: James Joyce, Kafka, Borges o Federico García Lorca.

Pero dentro de la locura que le fue propia, hace su aparición en escena el tirano Adolf Hitler, que obligó a tres galardonados a rechazar el Premio: Richard Kuhn (1938), en Química y en 1939 le prohibió la comparecencia y aceptación a Gerhard Domagk (Medicina) y Adolf Butenandt (Química). El caso es que el más prestigioso y meritorio premio universal, que se entrega en la Real Academia de Música de Estocolmo y de manos del mismísimo Rey de Suecia, tiene cada 10 de diciembre su puesta de largo... pero nació tal día como hoy, de hace 118 años, por el cargo de conciencia de quién se había hecho rico a costa de un invento letal.


Por lo menos contribuyó con algo. Obama, no tuvo reparos en aceptar el Nobel de la Paz...

No hay comentarios: