Visitas

sábado, 26 de octubre de 2013

Hacer el primo

Lucha de los mamelucos el 2 de mayo. Francisco de Goya, 1814

La 5ª acepción de la palabra primo fue introducida por la Real Academia en nuestro diccionario en 1852; desde entonces, se recoge que primo, de manera coloquial, es “Persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente”. Lo curioso es que su origen era bastante corto y relativamente nuevo en el tiempo, para cuando en 1852 decidieron los lingüistas que debía formar parte del español. Pero si bien llevaba 40 años como broma y chanza de la ciudadanía, había tomado fuerza.

Detalle de Los fusilamientos del 3 de mayo. Francisco de Goya, 1814

El Mariscal Joaquín Murat, cuñado de Napoleón, gobernaba realmente España. El Emperador de los franceses había colocado a su hermano José en el trono hispano, aunque su cuñadísimo se lo había pedido (al final se le dio el de Nápoles) pero lo cierto es que desde que entrara en Madrid en 1808 con el rango de comandante del ejército y gobernador de Madrid, se había ganado el mando por su fiereza, inhumanidad y despotismo. Reprimió la revuelta del 2 de mayo a sangre y fuego. Ordenó disparar a la multitud que se congregaba ante el Palacio Real, envió a las tropas que se encontraban fuera de Madrid para que ocuparan la capital, dio instrucciones para llevar a cabo un castigo ejemplar durante los días 2 y 3 de mayo, organizó los fusilamientos y al fin, se coronó como el cruel y sanguinario que era en la elaboración de un detallado informe donde no ahorró ni un ápice en detalles cruentos y sanguinarios.

Retrato de Murat. François Gèrard, 1808.

Antes de que el hermano de Napoleón llegara a Madrid, como quiera que tanto el Rey Carlos IV como su hijo, el futuro Fernando VII estaban presos en tierras francesas, Murat se dirigía al que entendía como representante moral de la monarquía española, el infeliz, simple, sencillo y poco listo Infante don Antonio, el hermano menor del Rey. Murat se dio cuenta que en las cartas oficiales que escribía el Rey de España a los grandes, nobles y personalidades de la política, los llamaba primos. Era una deferencia para hacerles saber que los consideraba de la familia y Murat, tan asesino como viperino, quiso hacer lo propio pero a manera de burla y no de reconocimiento.

Retrato del Infante don Antonio. Anton Rafael Mengs, 1765.

Y empezó a escribir cartas al Infante don Antonio y a alcaldes de  España como ésta que pueden ahora leer: “Señor primo, señores miembros de la Junta... Anunciad que todo el pueblo en que un francés haya sido asesinado será quemado inmediatamente… Que los que se encuentren mañana con armas, cualesquiera que sean, y sobre todo con puñales, serán considerados como enemigos de los españoles y de los franceses, y que inmediatamente serán pasados por las armas”. Y terminaba las cartas diciendo “Mi primo; señores de la Junta; pido a Dios que os tenga en santa y digna gracia”.

Pero desde el día Dos de Mayo de 1808, cuando en España anduvimos sin cabeza que gobernara y con el pueblo peleando por sí, los ciudadanos empezaron a observar los que acataban las órdenes de Murat, los que intentaban eludirlas y los que eran abiertamente colaboracionistas. Es decir, los que preferían a Francia traicionando la Patria Española, HACÍAN EL PRIMO.


Así que entre un infante no muy listo, un puñado de traidores y un asesino, nació hace 205 años, una expresión tan en uso como el primer día

No hay comentarios: