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miércoles, 23 de octubre de 2013

El robo más grande jamás contado (II)

"El saco de Roma" 

En la Guerra, los botines constituían uno de los principales alicientes para entrar en combate. El honor era un estímulo poético; el saqueo el acicate definitivo. El Tercer Reich es con toda probabilidad uno de los errores humanos más grandes. ¡Quién sabe si el mayor! el exterminio del pueblo judío y el intento de crear la súper-raza lo demuestran. La muerte y destrucción de media Europa lo confirma. Pero mientras algunos dirigentes nazis andaban preocupados por crear hijos de perfectas Valquirias, otros siguieron la regla no escrita de cualquier guerra a lo largo de la historia: el vencido ha de hacer más grande al vencedor. El arte ha sido siempre el más codiciado objeto de pillaje. Los españoles sabemos bien de qué hablamos, porque pinturas y bienes muebles nuestros pueblan las salas de los museos de medio Mundo desde que los ejércitos franceses se dedicaron a ROBAR nuestro patrimonio. Aquellos nazis que no estaban convencidos del triunfo ario, se guardaron bien las espaldas con bienes que siempre se revalorizan: el arte.

"Hospital de Arlés de van Gogh"

América ha sido el destino principal de las piezas sustraídas al pueblo europeo. Bueno, al pueblo judío en Europa. Elizabeth Taylor conservó “Vista del asilo y capilla de San Remy”, de Vicent van Gogh a pesar de las reclamaciones que alegaron los herederos del judío al que le fue sustraído. El madrileño Museo Thyssen-Bornemisza exhibe 218 cuadros adquiridos bajo la sospecha del expolio nazi y reclamado por los descendientes de un antiguo propietario, tras pasar por todas las instancias judiciales americanas.

"Calle San Horonato al mediodía" Camille Pisarro, 1897

El nacionalsocialista Karl Haberstock, vendió al primer barón obras del renacimiento alemán, los judíos que huían de la persecución preferían malvender sus obras de arte y “Calle San Horonato al mediodía”, que pintó Camille Pisarro en 1897 fue reclamado por Claude Cassier, alegando que perteneció a su abuela y tuvo que venderla a los nazis en 1939 por la cifra de 360 dólares para comprar el visado que la llevaría a Londres, en no pocas ocasiones. Por cierto que la familia Cassier murió en campos de concentración. Otros judíos cuyos progenitores y mayores perdieron la vida en el exterminio racial, como David Weil, insisten en que el Thyssen de Madrid tiene cuadros que les pertenecen. Weil reclamó “La familia en metamorfosis” de André Masson, caso resuelto al llegar a un acuerdo para exponerlo en el Reina Sofía. En total, se calculan que unas 600.000 obras y objetos fueron robados de 1933 a 1945 a la comunidad judía europea.

Adele Bloch Bauer I”, Gustav Klimt,1907

Sólo de Francia salieron con destino a Alemania las obras de arte de 203 colecciones privadas que sumaron la friolera de 500.000 muebles y 1.000.000 de libros. Lo escalofriante de todo esto es que el arte robado iba destinado a formar el Führer Museum, en la ciudad natal de Adolf Hitler: Linz. El siguiente ataque se pretendió dirigirlo contra el Louvre, la Galería de los Uffizi, el patrimonio museístico polaco y el holandés. El más ávido de los ladrones de arte fue la mano derecha del enloquecido Hitler: Goering. Holanda tramita actualmente la restitución de un lote de 4.217 obras de arte que ha estado en las paredes de sus museos nacionales, entre las que destacan 200 obras de la colección de Jacques Goudstikker, que huyó de Holanda el 14 de mayo de 1940, dejando un tesoro que fue incautado, en parte, por el propio Hermann Göring. De esta colección, se subastaba en 2006 el retrato “Adele Bloch Bauer I”, que Gustav Klimt pintó en 1907 y que está en la Neue Gallery de Nueva York. Su precio, 135 millones de dólares. La segunda obra más cara de la historia en el mercado del arte.

La Dama de Elche fue una de las miles de obras de arte robadas en España por Francia

La Alemania nazi persiguió arte por todo el Mundo. Un capítulo aparte constituye los intercambios que se hicieron con países que en un primer momento eran aliados nazis, caso de España. Los alemanes restituyeron a nuestra nación la Dama de Elche o la Inmaculada de Soult pintada por Murillo, que los franceses a su vez habían robado tras la Invasión Napoleónica.

El cuadro que Franco quiso regalarle a Hitler

Aquello conmocionó a Franco que tras su entrevista en Hendaya con Hitler, quiso regalarle el retrato de “La Marquesa de Santa Cruz” de Goya al canciller nazi. Hace quince meses lo conté en esta Alacena.

Reconstrucción de Salón del Ámbar... Perdido.

Caso aparte merece el Salón Ámbar. Federico Guillermo I de Prusia le regaló al Zar ruso Pedro el Grande una cámara del siglo XVIII construida enteramente con ámbar semitransparente del Báltico. El Zar llenó la sala de lujosos muebles, 24 espejos, suelos de madreperla y convirtió tan refinado conjunto en el salón de banquetes de su palacio de verano en San Petersburgo. Pero en 1941, durante la campaña rusa de los ejércitos alemanes, la riquísima sala fue robada y llevada al castillo de Königsberg. Cuando los ingleses tomaron aquella zona, no pudo recuperarse el salón. Algunos decían que los bombardeos de la aviación británica lo habían destruido. Otros, siguen sosteniendo que los nazis lo sacaron en un barco y algún interesado filtró que se escondió en la mina de Kaiseroda, el almacén con las riquezas más grandesdel Mundo hasta el punto que el mismísimo Comandante Supremo de las fuerzas aliadas, luego Presidente de Estados Unidos, el general Dwight Eisenhower, junto a Patton, no se quisieron perder la reunión de cuadros Tiziano, Rafael, Rembrandt, Durero... Y la mismísima Nefertiti. También en Kaiseroda se custodiaba el busto con 3.000 años de la reina egipcia.


Como Velázquez, cientos de cuadros españoles cuelgan de los Museos del Mundo 
tras ser robados en España por los franceses. 

Los esfuerzos de la eficiente Bildende Kunst (Bellas Artes), integrada por 350 bibliotecarios, archivistas e historiadores de arte no fueron suficientes... miles de obras de arte están en paradero desconocido, en manos que no corresponden o desgraciadamente destruidas. Esta preocupación por el robo nazi ha de recordarnos que cientos, miles de obras de arte español fueron robadas tras la Invasión Napoleónica. Los museos franceses e ingleses, principalmente, confirman con sus vastas colecciones de autores españoles este asunto. Pero por desgracia, España hace años que no reclama la misma atención que otros países.  

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