Visitas

martes, 8 de octubre de 2013

El inventor del teléfono móvil fue un español

Ni de refilón hubiera soñado alguien que de la pequeña población manchega de Piedrabuena, en Ciudad Real, habría de salir uno de los inventores, investigadores y cerebros más célebres e importantes del siglo XX. Otro de tantos españoles desconocidos, otro de tantos anónimos que deberían tener una calle en cada ciudad digna de llamarse así de este país. Uno de esos ciudadanos que demuestra que el sistema educativo actual es ineficaz, por cuanto se demande más becas y más gratuidades, mientras no se premie la excelencia. Porque en 1880, en el entonces pueblo manchego de Piedrabuena de Calatrava, iba a nacer el superlativo Mónico Sánchez Moreno, inventor e ingeniero eléctrico español, pionero de la radiología y electroterapia, conocido por el invento de un aparato portátil de rayos X y corrientes de alta frecuencia.

El menor de cuatro hermanos, brillante alumno de una sociedad rural empobrecida, hijo de esas provincias españolas del siglo XIX incomunicadas y apartadas de todo progreso, que ayudaba a la familia acarreando ropa para ganar algo que permitiera comer todos los días, se marchó con 21 años a Madrid, con una mano atrás y otra delante, y se apunta a un curso de electrotecnia a distancia que se impartía desde Londres y en inglés. Mónico no sabía ni una palabra del idioma de Shakespeare, pero a los tres años, el director del curso, Joseph Wetzler, se puso en contacto con él y le recomendó para una plaza en una empresa de Nueva York.

Precisamente un 12 de octubre, pero de 1904, Mónico se sube a un barco en Cádiz con 60 dólares en el bolsillo y Nueva York en la vista. A los meses, estaba matriculado en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Columbia, y en 1907 había inventado aparato de rayos X portátil, que pesaba 10 kilos, no los brutales 400 kilos de los equipos tradicionales. Lo que interesa saber es que gracias a su invento, se salvaron miles de vidas durante la I Guerra Mundial, especialmente de soldados franceses, pues la república francesa se hizo con 60 aparatos de rayos X portátiles inventados por nuestro paisano. Esto le valió que fuera contratado como Ingeniero Jefe por la compañía de teléfonos más prestigiosa de Estados Unidos, en donde empezó a desarrollar proyectos impensables hasta 90 años después. ¡ESTABA CREANDO EL PRIMER TELÉFONO SIN CABLES! Recibiría el nombre de: The Collins Sánchez Portable Apparatus. La Empresa, propiedad de Frederick Collins le ofreció 500.000 dólares su invento. Al cambio de 2013, serían decenas de millones de dólares.

El aparato fue comercializado por Frederick Collins logrando, en 1908, una comunicación a una distancia de más de 100 kilómetros sin hilos ni cables. Fue el primer teléfono móvil de la historia, aunque sólo podía funcionar unos 15 minutos pues al cabo de este tiempo, se calentaba de tal forma que ardía. En la III Feria de la Electricidad, celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York, Mónico Sánchez posa con su aparato portátil de Rayos X, con su teléfono móvil y empequeñecido a ambos lados, un puesto de la General Electric de Thomas Alva Edison y otro con la bombilla inventada por de Nikola Tesla. La publicidad de la empresa Collins decía: “Sin cables. Sin postes. Sin franquicias”.

Mónico Sánchez regresó a España en 1912 y empleó su fortuna en crear un centro de alta tecnología en Piedrabuena, su pueblo natal. La villa de Ciudad Real contó al poco con luz, dispensario médico con aparato de rayos X y avances que no tenía el Madrid de la época. Cuando muere en 1961, nadie cae en que acababa de desaparecer una mente brillante sin precedentes, un adelantado a su tiempo, un precursor de la tecnología del siglo XXI, un inventor descomunal, un español que empeñó sus últimos días, en mejorar la vida de sus paisanos.


Mónico Sánchez Moreno, merece una calle en cada rincón de su patria que cuente sus hazañas y que nos haga presumir del inventor del teléfono móvil, para gloria de España y como inyección de fuerza y esperanza en estos tiempos.  

No hay comentarios: