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jueves, 3 de octubre de 2013

El dólar fue un invento español

Cuando pasen los años suficientes, alguien podrá realizar todo un ensayo de la sociedad española a lo largo de los siglos, para darse cuenta que desde esta Tierra se obraron los mayores logros del mundo moderno y contemporáneo a la vez que se llegó a la mayor decadencia cultural antes vista. Grecia y España pusieron los hitos de la cultura y son ahora el reducto de la mediocridad. Por eso conviene volver los ojos al pasado; por eso conviene darse cuenta de lo que fue y puede volver a ser un país con el concurso inteligente de todos los que lo forman. Y por eso abro de nuevo el libro de los legados y herencias de lo español para que sirva de acicate y espolonee a los que tengan a bien darse cuenta que nuestros antepasados no sólo dominaron el mundo con la fuerza de su invencible ejército sino con la tradición de su patrimonio cultural.

Durante todo el siglo XVII, las monedas españolas fueron el dinero y las piezas metálicas más apreciadas, quizás las más trascendentales dentro del comercio mundial. Y eso hasta nuestros días, pues la Historia demuestra que la moneda por excelencia de nuestra época, el dólar, tiene origen español. A pesar de que muchos crean que su símbolo $ es la abreviatura de United States, es decir, del nombre de los Estados Unidos de América, lo cierto que la heráldica española está detrás del nacimiento críptico o simbólico de la moneda oficial americana.

La gran moneda durante el siglo XVII y XVIII que iba de mano en mano entre los americanos (Iberoamericanos e ingleses o americanos del norte) era el real de a ocho, una moneda hecha en plata y que desde América, donde se acuñó por la excelente calidad del material y la cantidad de éste en las minas de Nueva España, recorría el mundo. Los españoles lo llamaron el peso duro y los anglosajones, lo tradujeron como el spanish dollar, el duro español. En su haz, la moneda llevaba la representación del globo terráqueo, flotando sobre aguas oceánicas, coronado por el máximo símbolo del Imperio: la corona regia. A ambos lados, las Columnas de Hércules, la más antigua de los elementos heráldicos españoles, que en esta moneda tenían un sentido casi poético: “las columnas hispanas sostienen el mundo, a cada orilla de su territorio, es decir, de Europa a América”.

EL MARISTÁN DE GRANADA, LUEGO CECA DE LA CORONA ESPAÑOLA

Era la primera divisa de uso mundial, la moneda más veces intercambiada, cambiada o aceptada en los tratos comerciales. El real de a ocho, el “dólar español”, se acuñó por vez primera en la Casa de la Moneda de Granada, la ceca que se instaló en el antiguo Maristán del Reino de Granada; desde 1497, que entró en vigor, era la referencia monetaria. Cuando los norteamericanos se independizaron de Inglaterra, la carestía de metales nobles para fabricar moneda era enorme, por lo que en 1785, los Estados Unidos de América adoptan como moneda oficial del naciente país el real de a ocho, al que llaman DOLLAR, y en la calle se le conoce como “duro español”.

Lo más sorprendente viene ahora: en 1792 la Casa de la Moneda estadounidense creó el dólar americano, pero la población prefirió seguir haciendo sus transacciones con el duro español, que contenía más cantidad de plata y era a todas luces, más contundente; mucho costó que los norteamericanos dejaran de usarlo, hasta que en 1857, una ley federal prohibía toda moneda que no fuera el dólar americano. A pesar de ello, Wall Street, continuó midiendo el precio de las acciones del mercado de valores en octavos de dólar, es decir, tal y como el real de a ocho español fraccionaba el dinero. O sea, el duro que se convirtió en dólar, tenía el valor de 8 reales. Y hasta 1997, la Bolsa Mundial se acostumbró a que las acciones se calcularan sobre 1/8 de dólar, el valor de la centenaria moneda española.

Si todavía queda algún incrédulo, nada mejor que comprobar el símbolo que representa e identifica la moneda estadounidense y observar la moneda española que la inspiró. En la imagen de arriba queda comprobado que ESTO [$] proviene de la heráldica española y que todavía el escudo de nuestra nación, conserva.  


Una de tantas herencias, uno de tantos inventos, una de tantas influencias españolas por el Mundo, cuando este país dominaba el mundo militar y culturalmente. 

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